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La timidez es ya, oficialmente, una enfermedad mental

Salud

Por: pijamasurf - 02/13/2012

La nueva edición del tristemente célebre DSM —ese manual para inquisidores— hace de comportamientos como la timidez y la excentricidad síntomas dignos de atención psiquiátrica; pero si todos estamos locos, ¿quién necesita a estos médicos de la mente?

El DSM tiene fama de ser una especie de manual para inquisidores de las enfermedades mentales, una lista, las más de las veces polémica, que intenta agotar todos los signos que hacen de una persona candidata a la atención médica y la institucionalización.

Asimismo, con cada edición pareciera que los encargados de su redacción tienen la consigna de etiquetar a la humanidad entera, sujeto por sujeto, con algún trastorno mental, haciendo de condiciones y características inocentes e innegablemente humanas, signos casi demoníacos de un padecimiento imposible de pasar por alto.

Así, en la más reciente versión del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, el DSM-5, que se publicará en mayo de 2013, está previsto que se incluyan como “problemas” comportamientos como la timidez, la aflicción o la excentricidad. Por otro lado el manual habla también de un “trastorno de oposición desafiante” para los niños que desobedecen y reduce a una depresión patológica la reacción humanamente previsible de alguien que ha sufrido la pérdida de un ser querido.

Ahora bien, si ya esto es alarmante desde cierta perspectiva no especializada, incluso psiquiatras reconocidos y experimentados ven con recelo la negligente ambición del DSM. Allen Frances, profesor emérito en la Universidad Duke, dice por ejemplo que esta nueva edición del DSM “amplía radical y temerariamente los límites de la psiquiatría”.

Por otro lado, otros campos como la criminología y el ámbito de lo judicial podrían verse transformados si delitos como la violación y el abuso sexual se amparan en la terminogía “trastorno parafílico coercitivo” que el DSM propone.

Sin embargo, también es cierto que, visto con malicia, esta desmesura de los psiquiatras puede volverse en su contra y socavar tanto su disciplina como su cuestionable autoridad basada en este conocimiento, pues si todos sufrimos algún tipo de trastorno mental, ese “todos” incluye también a los médicos de la mente supuestamente capacitados para curarnos —lo que sea que eso signifique.

[Yahoo]

El efecto estimulante del café solo funciona en individuos perezosos

Salud

Por: pijamasurf - 02/13/2012

La taza de café por las mañanas, sin la cual pocos se atreverían a enfrentar la jornada cotidiana, podría ser efectiva como estimulante solo entre las personas que son de por sí perezosas; en las activas, el efecto podría ser el opuesto.

El café de la mañana es, para muchas personas, uno de los rituales más importantes “para despertar de veras”, una especie de umbral después del cual es posible acometer todas las actividades que la jornada laboral demanda, un supuesto potenciador o vivificador del ánimo y la voluntad cuya ausencia solo induce ese estado Bartleby en que se prefiere no hacer lo que se tiene que hacer. 

Sin embargo, este prestigio del café podría no ser más que una idea cultural y para nada un efecto fisiológico, o al menos no para todas las personas.

De acuerdo con un estudio llevado a cabo por Jay Hosking, candidato a doctor en el Departamento de Psiciología de la Universidad de British Columbia, ni el café ni otros estimulantes como las anfetaminas incrementan los niveles de motivación y, además de que pude generar el efecto contrario, quienes así lo sientan es solo porque son de por sí perezosos.

Hosking experimentó con ratas, específicamente con dos grupos que, como en los seres humanos, están claramente diferenciados por su tendencia natural y cerebral a la resolución de problemas: por un lado las que destacan en esta actividad, las ratas “diligentes” y, por el otro, las que no las realizan de buen grado o ratas “perezosas”.

Bajos los efectos de la cafeína y las anfetaminas, las llamadas ratas “diligentes” solo se hicieron menos activas y motivadas y, por el contrario, las “perezosas” incrementaron significativamente la energía con que resolvieron un rompecabezas específicamente diseñado en el laboratorio para tal fin.

“Todos los días millones de personas utilizan estimulantes para despertar, mantenerse alertas e incrementar su productividad ―de conductores que manejan la noche entera a estudiantes preparándose para los exámenes. Estos resultados sugieren que ciertos estimulantes podrían de hecho tener un efecto opuesto en las personas naturalmente inclinadas hacia las tareas difíciles de la vida que vienen acompañadas de grandes recompensas”, concluye Hosking.

[Daily Mail]