Pijama Surf

La araña que sacrifica su pene para salvar su cabeza

A diferencia de otras especies parecidas, la Nephilengys malabarensis sacrifica su pene a cambio de que la hembra no le corte la cabeza después de la reproducción.

Por: pijamasurf - 02/02/2012 a las 14:02:03

El canibalismo sexual entre los animales, especialmente entre ciertos insectos como la mantis religiosa y la araña que por obvias razones se dio en llamar “la viuda negra”, es una práctica si no común ni plenamente explicada, al menos extensamente documentada. Además, entre dichas especies parece ser también un destino inevitable de los machos: que su vida termine cercenada por la hembra apenas consumado el acto copulatorio.

Sin embargo, existe un arácnido que desarrolló una estrategia para sortear tan fatídico mecanismo evolutivo, aunque no gratuitamente: a cambio de conservar la vida debe perder su miembro.

La especie en cuestión se conocen con la nomenclatura de Nephilengys malabarensis y es característica del sureste asiático (India, Filipinas, Indonesia, etc.) y su reproducción se da por medio de una “cópula remota”, es decir, el hecho de que su esperma sigue transfiriéndose a pesar de que el macho se desprende del palpo que funciona como pene, una emasculación que además incrementa la cantidad de inseminación en la hembra.

La reproducción y el pene a cambio de la vida, ¿un intercambio justo?

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Comentarios

  1. Me faltó aclarar Rubén que NO LEÍ TU INTERVENCIÓN. Leí que mencionas familias de arañas y que tu explicación parece técnica, pero como comenzaste tu invervención de forma tan poco profesional, haciendo referencia a mi persona en lugar del tema que nos ocupa, que es el artículo de PijamaSurf y lo que en él se afirma, lo que tengas para decir en este campo carece de importancia: ¿quién puede digerir la explicación científica de un hincha de fútbol?

  2. Llama la atención la denigración y burla que haces de mi persona al fundamentar tu punto de vista, Rubén. Falacia ad hominem se llama eso. Se nota que a pesar de los conocimientos que citas careces de profesionalismo científico; me pregunto si responderías a mi exposición en esos términos en un simposio o congreso sobre herpetología o etimología: te sacarían antes de terminar, por basto.

    El uso consuetudinario que se le da popularmente a las palabras y que las desvinculan de su origen etimológico (usar las palabras “como suenan” y por costumbre), atenta contra la riqueza de sus significados, y debe ser descartado por el hablante y pensador de un idioma, muy especialmente por quien estudia una ciencia y participa en la construcción de un lenguaje técnico propio de una disciplina específica.

    La atribución de significados a una palabra no basados en la etimología, empobrece el orden jerárquico de las familias de palabras pertenecientes al idioma, orden que está basado en una coherencia y relación recíproca entre significados y fonemas que sintetiza el entendimiento del espíritu humano. Por consiguiente atentar contra ese orden, termina degradando la capacidad lógica y cognitiva de quien habla ese idioma (como sucede con los angloparlantes), puesto que pensamos en palabras para comprender el mundo que nos rodea.

    Esto se aplica claramente al hecho de llamar “tarántulas” a las migalomorphas.

    Por cierto, como detallé en mi artículo, la fuente en que me basé fue el material de estudio que el maestro herpetólogo Carlos Santiago Grisolía repartía a sus estudiantes cuando era director del Laboratorio y Museo de Animales Venenosos de la Facultad de Medicina de La Plata, ciudad universitaria por excelencia de mi país.

  3. Rubén dice:

    por favor ni caso al señor Mo’ámmer al-Muháyir con la definición de tarántula!!!

    Efectivamente este tipo Mo’ámmer Darman al-Muháyir, no sabe de lo que esta hablando, el cree que si, pero anda tan perdido como un Maya en Egipto ;)

    Lo primero que hace falta señalar es que la definición de tarántula, como se ha explicado tantas veces en el foro, no es más que un nombre común que se ha dado y consolidado a través del tiempo conociéndose popularmente así a unas familias concretas de arañas, su uso puede ser valido para cualquiera de las familias denominadas así tanto por expertos, como aficionados o gente que desconoce por completo las arañas. Se llama pues tarántula, y se hace correctamente, aquellas arañas pertenecientes a la familia Lycosidae, a la familia Theraphosidae y a todas las arañas del suborden Mygalomorphae (incluida la familia Theraphosidae).

    En ciencias, un nombre común o popular es cualquier nombre por el cual una especie u otro concepto es conocido, y que no es el nombre científico. Partiendo pues de esta base podemos afirmar sin ningún temor que las araña de la familia Theraphosidae son llamadas correctamente tarántulas, pues son popularmente conocidas así desde hace cientos de años. De la misma forma será correcto llamar “tarántula” a las arañas pertenecientes a la familia Lycosidae, afirmar lo contrario es negar nuestro propio idioma pues en el propio diccionario de la RAE podemos encontrar la siguiente definición:

    tarántula.

    (Del lat. tarantŭla, de Tarentum, la ciudad de Tarento).

    1. f. Araña muy común en el mediodía de Europa, principalmente en los alrededores de Tarento, en Italia, y cuyo cuerpo, de unos tres centímetros de largo, es negro por encima, rojizo por debajo, velloso en el tórax, casi redondo en el abdomen, y con patas fuertes. Vive entre las piedras o en agujeros profundos que hace en el suelo, y es venenosa, aunque su picadura, a la cual se atribuían en otro tiempo raros efectos nerviosos, solo produce una inflamación.

    la descripción que encontramos en nuestro diccionario oficial de la lengua española es la de una araña de la familia Lycosidae no una Latrodectus sp.

    Esta afirmación “La única y verdadera tarántula es la Latrodectus sp.” no es más que el resultado de un mal estudio y una mala interpretación de la historia y datos científicos por parte de este señor erróneamente informado, y que con sus ganas de aclarar las cosas lo único que hace es confundir a la gente y desinformar.

    Hasta tal punto son conocidas como tarántulas a los licósidos que una de ellas fue bautizada como Lycosa tarantula (Linnaeus, 1758), e incluso había todo un género con ese nombre ya en desuso, Tarantula vittata Canestrini & Pavesi, 1868. Y ahora, con estos datos, daros cuenta que incluso científicamente, cosa que niega el autor del articulo, seria correcto llamar tarántula a los licósidos.

    Por otro lado, se llamó tarántulas a los terafosidos, por el evidente parecido que tienen con los licósidos, y es que cuando los Españoles llegarón al continente americano y vierón una araña negra y peluda (Theraphosidae) enseguida la denominarón como las tarántulas conocidas por ellos en su tierra de origen (Lycosidae).

    Por lo que yo creo, esta persona ha llegado a tal disparatada conclusión debido a que el tarántismo (año 1700) fue históricamente atribuido a los licósidos, pero recientemente en nuestra historia, algunos científicos llegaron a la conclusión que los efectos descritos del tarántismo encajan más con un cuadro clínico más propio de Latrodectus sp. (latrodectismo), pero debido a ser una araña tan pequeña y por la abundancia de los licósidos en el campo estas gentes atribuían las picaduras a las arañás de la familia Lycosidae. Aunque hay que tener muy en cuenta que otra de las teorías, es que realmente fueran licósidos los causantes de las mordeduras y los efectos descritos fuesen psicosomáticos, osea que incluso las Latrodectus podrían quedar fuera.

    Este hecho no quita validez al nombre de tarántula cuando se quiere hablar de migalas o licósidos, es un nombre común y como tal, no tiene validez científica y el simple hecho de estar consolidado popularmente para ese tipo de arañas ya lo hace 100% válido.

    El primer error de este señor es confundir lo popularmente conocido con lo científicamente válido. Una cosa no tiene nada que ver con la otra, como ejemplo podemos decir que es perfectamente válido y correcto llamar comúnmente a una Grammostola rosea; “chilena hermosa”, “chilena rosada” o “araña pollito”, estos nombres son nombres comunes y esta especie es conocida así desde hace cientos de años, por lo tanto no hay un nombre común más válido que otro, los tres son tan validos como conocidos sean en la región donde se utilizan, y si queremos hablar de un nombre válido para la ciencia llamaremos a esta araña Grammostola rosea. Cualquier persona es capaz de distinguir entre nombre común y nombre científico. Una especie, género o familia de arañas puede ser poseedora de ambos nombres sin que exista conflicto de ningún tipo entre ellos.

    lo que si entra en conflicto con la nomenclatura científica, es poner los nombres científicos de las especies con la primera letra en mayúsculas jeje, esto nos da una pista y es un buen ejemplo de la base científica de este señor, pues él escribe en su articulo: Latrodectus Mirabilis, Loxoceles Reclusa… lo correcto seria Latrodectus mirabilis, Loxoceles reclusa.

    También os puedo asegurar que ningún biólogo que se precie basaría sus fuentes en Wikipedia como él hace… “Según algunas fuentes actuales como Wikipedia”

    las araña más peligrosa del mundo, contrariamente a lo que se dice en el articulo, seria oficialmente Phoneutria sp. y precisamente una migala, Atrax robustus. Según un informe distribuido por la Unidad de Epidemiología del Ministerio de Salud, entre 1985 y 1995 se habrían producido 43 muertes por mordeduras de arañas, tanto por Loxosceles Laeta como Latrodectus mactans o araña pollito. Es decir que las dos juntas mataron a 43 personas en 10 años, pero a producen más muertes no por su veneno más potente sino por que son extremadamente más comunes y son arañas urbanitas, esto quiere decir que viven en las casas y los humanos están en continuo contacto con ellas. por ejemplo A. robustus puede matar a una persona si esa no es tratada casi al momento, la muerte puede ocurrir entre 15 minutos (en el caso de un niño pequeño) y 3 días después de la mordedura.

    Y por último solo aclarar que la viuda negra a la que se le atribuye como posible causante de los efectos descritos en el tarantismo (baile de la tarantella) es L. tredecimmguattus, por si alguien se lleva a confusión leyendo L. mirabilis.

    ¿todo claro ahora?

    Saludos!

    Saludos.

  4. BR dice:

    Bien interesante, gracias. Que lo publique pijamasurf. Gracias

  5. Andreas dice:

    Cambio justo, sin duda alguna.

  6. Mo'ámmer al-Muháyir dice:

    Si me permiten, me gustaría hacer otra aclaración al siguiente comentario de Juan:

    Juan
    02/02/2012 a las 5:54 pm
    Una aclaración: la viuda negra no es una tarántula.

    Te equivocas también Juan. De hecho, las arañas que se conocen popularmente como ‘tarántulas’ no son verdaderamente tarántulas, sino MIGALAS.

    La única araña que fue bautizada en la Europa medieval con el nombre de ‘tarántula’, es precisamente la viuda negra, Latrodectus Mirabilis (antes Latrodectus Mactans).

    Aquí detallo la explicación en un breve artículo que publiqué sobre el tema en Facebook:

    La Falacia de las Tarántulas

    Quizás todos hemos escuchado un refrán que dice “hay que llamar a las cosas por su nombre”. Qué importante es llamar a las cosas por su nombre, ¿verdad?

    En la cultura popular humana actual, en tiempos en que se publican más revistas de Corín Tellado que de Cientific American, convivimos diariamente con cantidad de mitos, mentiras y falacias, con los cuales se llegan a producir en ocasiones abundante literatura “pseudocientífica”. Estos mitos abarcan desde las ciencias naturales hasta la historia, desde la supuesta quema de la Biblioteca de Alejadría por parte del califa ‘Umar ibn al-Jattáb (falacia que ya fuese refutada por el escritor e historiador Lisandro de la Torre: ‘Umar llegó a Alejandría 100 años después de la quema de la famosa Biblioteca), hasta el nombre que se les da a algunas arañas. Y lo que es más triste, es que puede verse a algunos intelectuales de medio pelo como Martín Caparrós repitiendo en una prestigiosa revista política como la Revista XXIII el mito de la Biblioteca de Alejandría, o a foros de aficionados y revistas científicas utilizando terminología convencional basada en mitos populares, que atentan contra la nomenclación histórica y científica de algunas especies de arácnidos.

    El uso consuetudinario que se le da popularmente a las palabras y que las desvinculan de su origen etimológico (usar las palabras “como suenan” y por costumbre), atenta contra la riqueza de sus significados, y debería ser descartado por el hablante y pensador de un idioma, muy especialmente por quien estudia una ciencia y participa en la construcción de un lenguaje técnico propio de una disciplina específica.

    Tal es el caso de las falsamente conocidas como “Tarántulas”. ¿Quién no ha oído hablar de las tarántulas? ¿Qué son? Ah, son unas arañas muuuuy grandes, ¿no?

    Cuando era adolescente y estudiaba herpetología, creía que este mito desaparecería con la aparición de los grandes canales televisivos de documentales, como el pionero TV Quality argentino, Discovery Channel, Animal Planet o National Geographic.

    Imagen de una Migala, falsamente conocida como “Tarántula”.

    Qué ingenuo fui. Fácilmente puede verse hoy en día un documental en Animal Planet traducido al español, llamando “Tarántulas”, a un tipo de arañas conocidas científicamente como Migalas o Migalomorfas, de gran tamaño, pero de escasa o nula peligrosidad para la vida humana.

    Pero, ¿qué es una Tarántula entonces? Sería pertinente aclararlo, y hacer un poco de historia.

    La única y verdadera tarántula es la Latrodectus sp., vulgarmente conocida como Viuda Negra. Es una araña pequeñita que no se parece ni por lejos, a una migala. Fue identificada en la Edad Media en los alrededores de la ciudad de Tarento, Italia, como la causante de un conocido mal estival (el tarantulismo), cuyo único remedio conocido parecía consistir en obligar al afectado a bailar de forma desarofada cubierto con una manta… la famosa “tarantella”, que difería bastante de la actual.

    Según algunas fuentes actuales como Wikipedia, la araña que habría sido identificada como “tarántula” en Italia sería la actualmente conocida como Lycosa Tarantula. Pero es bien sabido que en la literatura medieval se atribuye a las tarántulas la capacidad de matar a una persona con su mordedura (de allí su fama), cosa de la que es incapaz la Lycosa Tarantula, como cualquier otra de la familia de las Lycosas, arañas cazadoras de escasa peligrosidad para el hombre.

    Viuda negra (Latrodectus) que fotografié debajo de una roca en Maimará, poblado a 7 kilómetros al sur de Tilcara, Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy, Argentina. Puede apreciarse claramente que no se parece EN NADA a una Migala. Para tener una idea, el huevo de color blanco tiene cuanto mucho, el tamaño de una canica o bolita.

    Viuda negra (Latrodectus) que fotografié debajo de una roca en Maimará, poblado a 7 kilómetros al sur de Tilcara, Quebrada de Humahuaca, provincia de Jujuy, Argentina.
    Puede apreciarse claramente que no se parece EN NADA a una Migala. Para tener una idea, el huevo de color blanco tiene cuanto mucho, el tamaño de una canica o bolita.

    Puesto que la Latrodectus Mirabilis tiene un veneno netamente neurotóxico, que no tiene acción en la zona de la mordedura pero afecta notablemente al sistema nervioso, el sudar profusamente ayuda a eliminar las toxinas. Los familiares del afectado entonces cubrían al enfermo con una manta, y lo obligaban a bailar la tarantella hasta que caía agotado y cubierto de sudor.

    Posteriormente, el nombre “tarántula” se popularizaría como un sinónimo de “araña peligrosa”, y fue usado por los ignorantes para designar a las grandes arañas como las Migalas o “arañas pollito”, creyendo erróneamente que en materia de arañas, cuanto más grandes, más peligrosas.

    Cualquier aficionado a la toxicología de estos animales sabe que eso es un error, y que en realidad, las Migalas son de las arañas más inofensivas. Sólo un género de Migala es peligrosa para el ser humano: la araña tela de embudo australiana (Atrax Robustus), que sólo existe en Australia y casualmente, no es peluda, ni es de gran tamaño.

    Las otras tres arañas más peligrosas del mundo, son del orden de las araneomorfas y de escaso tamaño: Latrodectus Mirabilis y otras especies (viudas negras; excepto Latrodectus Geometricus, de escasa importancia toxicológica) difícilmente superan los 2.5 cm. con las patas extendidas; Loxoceles Laeta (araña violinista, 4 cm.), quizás la araña más peligrosa del mundo, por lo difícil que es de identificar a simple vista y porque vive en zonas de asentamientos humanos), y la Phoneutria Ferox, o araña de los bananos del Brasil (5 ó 6 cm.).

    Distribución ocular de algunas de las arañas verdaderamente peligrosas: a) Phoneutria spp. b) Latrodectus spp. c) Loxoceles spp.

    Distribución ocular de algunas de las arañas verdaderamente peligrosas:
    a) Phoneutria spp.
    b) Latrodectus spp.
    c) Loxoceles spp.

    Imagen de una Loxoceles Reclusa, mostrando la mancha en forma de violín que tiene sobre el lomo, y la distribución de sus ojos. Esta araña, verdaderamente peligrosa, no supera los 4 cm. con las patas abiertas.

    Imagen de una Loxoceles Reclusa, mostrando la mancha en forma de violín que tiene sobre el lomo, y la distribución de sus ojos. Esta araña, verdaderamente peligrosa, no supera los 4 cm. con las patas abiertas.

    De todas estas, la mordedura más común y peligrosa es probablemente la de las arañas del género Loxoceles, con un veneno potentísimo, combinación de enzimas neutotóxicas y hemolíticas, capaz de generar una necrosis generalizada si no se trata. Es una araña que escasamente puede superar los 4 centímetros con las patas abiertas, de aspecto escuálido y para nada impresionante, y sólo identificable porque tiene una mancha más oscura con la forma de un violín en el lomo, y de forma precisa, identificable por la distribución de sus ojos, muy difíciles de ver a simple vista. Es una de las tantas arañas que viven en las casas, detrás de los muebles y los cuadros, se confunde fácilmente con otras especies caseras inofensivas como Amaurobius Tristissimus y las del género Filistata (para el ojo no experto, obviamente).

    Pero lo más impresionante de la peligrosidad de las arañas del género Loxoceles, es que sus quelíceros o colmillos inoculadores son tan pequeños que su mordedura no sólo no es dolorosa, como cabría esperar: la mayoría de las veces no se siente. Es común en países como Chile, donde esta araña es muy abundante, que la gente se ponga una ropa que dejó colgada dentro de la cual anidó una araña, y sea picada sin darse cuenta, o confundiéndolo a lo mucho con una espina, una etiqueta de plástico o un mosquito, y no se de cuenta que fue mordido por una loxoceles hasta que la ve o hasta que los síntomas ya son muy evidentes.

    Puesto que la araña y sus dientes son tan pequeños, el veneno nunca es inyectado más allá de las capas exteriores de la epidermis (piel), y la cantidad inyectada por un adulto no es mayor a la de la cabeza metálica de un pequeño alfiler de sastrería, o el ojo de una aguja de coser.

    Sin embargo, esa ínfima cantidad de veneno, inoculado en las capas exteriores de la piel, durante una mordida casi inadvertida, es suficiente para matar a una persona, o cuanto menos, para producir una serie de dolorosas y penosas reacciones capaces de destruir y causar la muerte de músculos, piel y tendones, como si se tratara de una inoculación de ácido clorhídrico.

    Por consiguiente, llamar “Tarántulas” a las arañas Migalas, no es muy diferente de llamar “egipcios” a los mayas, sólo porque construyeron pirámides. En el estudio de los animales venenosos, la inmensa mayoría de las veces, una apariencia impresionante es signo de un ser inofensivo, y una apariencia insignificante, puede encerrar a la muerte misma.

    Fuente: Una publicación de divulgación científica distribuida por el Laboratorio y Museo de Animales Venenosos de la Facultad de Medicina de La Plata, en tiempos en que estaba dirigido por el maestro Carlos Grisolía.

    Mo’ámmer Darman al-Muháyir.
    Se permite la reproducción de este artículo citando el nombre del autor, bajo licencia de Creative Commons.

  7. Mo'ámmer al-Muháyir dice:

    Hola, permítanme presentarme, mi nombre es Mo’ámmer, soy naturalista aficionado y estudié herpetología, araneísmo y algo de toxicología con Carlos Grisolía, en el Laboratorio y Museo de Animales Venenosos de la Facultad de Medicina de La Plata.

    He visto esta nota republicada en Facebook través del perfil de mi esposa, y me vi compelido a intervenir a causa de las afirmaciones científicamente ridículas que contiene.

    La primera de ellas es que las arañas tiene pene. Esta es una afirmación increíble y falsa, y aunque en algún momento aclara que ‘el macho se desprende del palpo que funciona como pene’, esta aclaración es sumamente insuficiente para la labor educativa que todo medio periodístico serio debe adoptar hacia el público, que no sabe qué es un palpo y se queda con la falsa idea de que las arañas tienen pene.

    Las arañas macho NO TIENEN PENE, ninguna de ellas. Jamás lo tuvieron, ni siquiera hubo arañas prehistóricas que lo tuvieran alguna vez. De hecho, los machos producen su esperma y lo recolectan en dos apéndices o patas delanteras, llamados pedipalpos, y son los que utilizan para introducir el esperma en la hembra. Si fuéramos a hacer una comparación con la naturaleza humana, deberíamos decir que introducen el esperma con la mano.

    La segunda afirmación falsa de esta historia tan mal contada es que ‘hay una especie de araña que desarrolló una estrategia’, como si las demás especies no tuvieran una. De hecho, hay muchísimas especies que tienen distintas estrategias para escapar de la voracidad de la hembra luego de completada la cópula. Algunas especies cazan una mosca, la envuelven en seda y se la ofrecen a la hembra para aplacar su apetito y agresividad durante la cópula, entre ellas Pisaura Mirabilis. Otras especies ‘atan’ a la hembra con hilos de seda, inmovilizándola. Cabe destacar también que SÍ se conoce por qué las hembras atacan a los machos, y es que las arañas son seres solitarios e insociables, con una gran agresividad, agresividad que la hembra no puede contener a la hora de realizar la cópula. De hecho, la agresividad de las hembras y su resistencia a la cópula es famosa en todo el reino animal, y este es un mecanismo evolutivo bien conocido desarrollado con el objetivo de que sólo logre copular con ella el macho más fuerte que pueda dominarla.

    Pero quizás la afirmación más falsa de esta ridícula historia, es… ¡¡¡Que las arañas tienen cabeza!!! ¿A quién se le puede haber ocurrido semejante tontería? Cualquier aficionado sabe que las arañas NO TIENEN CUELLO ni ninguna otra división entre el tórax y el cerebro, por lo cual se conoce a esta estructura principal de su cuerpo con el conocido nombre de PROSOMA o Cefalotórax. Aquí una breve descripción de Wikipedia:

    “El prosoma es uno de los tagmas en que se divide el cuerpo de los quelicerados (el otro tagma es el opistosoma; los quelicerados no tienen una cabeza diferenciada del resto del cuerpo). El prosoma es a veces denominado cefalotórax, término desaconsejado ya que no es homólogo del cefalotórax de los crustáceos. En arañas y amblipigios existe una constricción o cintura (pedicelo) que separa el prosoma del opistosoma, pero en el resto de arácnidos el límite entre ambos tagmas es menos evidente”.

    En conclusión, es difícil de tragar que alguien que una página conocida popularmente como medio de divulgación relate una historia tan iverosímil, que nos hace acordar a los mitos que los hombres de campo tienen acerca de los animales a los que temen, como que las serpientes no ‘pican’ en el agua porque dejan la bolsita de veneno en la orilla, que toman leche de la teta de las vacas o que la coral ‘pica’ 6 meses con la cabeza y 6 meses con la cola…

    Ojalá puedan corregir esto, si es que les preocupa en alguna medida la credibilidad del sitio Pijama Surf.

    Saludos desde Argentina.
    Mo’ámmer al-Muháyir.

  8. Moti dice:

    Si se me hace justo el intercambio, o la vida o el miembro? Pues mimodo! Por cierto en el tercer renglón del primer párrafo hay un error ortográfico! Saludos

  9. sergiollo dice:

    ammm, tal vez necesite unas cuantas vidas mas como para escoger la vida en ese su último dilema JAJAJA

  10. Juan dice:

    Una aclaración: la viuda negra no es una tarántula.



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