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Kazantip, el rave que es un país, un paraíso para la mafia y una orgía de chicas ucranianas

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/01/2012

El festival de música electrónica de Kazantip, en Ucrania, reúne a miles de chicas eslavas y hombres de la mafia que buscan divertirse en el sol, tener sexo y bailar trance y eurohouse

Como si fuera un rave congelado en los noventas, con glowsticks, animal prints, energy drinks, alas de ángel psicodélicas y eurohouse pero con lindas chicas ucranianas semidesnudas y rudos mafiosos rusos explayándose, el festival de Kazantip sin duda representa una experiencia sui generis, interesante especialmente para aquellos que no tienen pudor y se entregan a la fiesta sin pensar mucho en las consecuencias.

El festival se celebra anualmente en el verano en el Mar Negro de Ucrania y dura entre 5 y  6 semanas atrayendo hordas de jóvenes de la ex Unión Soviética. De manera un tanto ridícula el festival se presenta a sí mismo como si fuera una república soberana, exigiendo una visa y con un gobierno dictatorial, jugando con la idea de la fiesta de fiestas y estimulando a los participantes a fritarse en el sol de la península de Crimea.

Curiosamente el origen del festival es un tanto virginal --las mejores fiestas, los idilios suelen corromperse por las masas.  Inicialmente se formó por una serie de windsurfers que tenían el hábito de enfiestarse en las playas paradisiacas de Ucrania después de deslizarse por el viento. Poco a poco se fue corriendo la voz y acabo siendo un monstruo: como una versión tropical (y un poco más sexy) del Love Parade.

Al parecer la sexualidad en Kazantip es entendida de manera orgiástica pero con una veta un tanto obscena a la spring break: se pueden observar perros o niños realizando sexo oral a mujeres extasiadas --como puede verse en el documental que realizó la revista Vice sobre este rave--: una muestra  de la decadencia y la belleza combinadas como suele puede ocurrir en un rave en Ucrania que dura más de un mes y es un  abigarrado país de sexo, vodka y música electrónica chatarra.

Según el editor de Vice, en Kazantip les importa un bledo "si los raves están fuera de moda o si los hipsters ahora usan pantalones pegados, ellos solo quieren divertirse, sin referencias, como si no hubiera mañana". Es "como Ibiza a principios de los noventas solo que en plan nuclear".

Para aquellos que gustan de los eventos masivos, particularmente los raves y con un aspecto psicodélico, les recomendamos más ir al festival Boom de Portugal, donde este año los mexicanos tienen entrada gratis o tal vez buscar suerte por los festivales que se oganizan en Brasil, un país que, un poco como Ucrania, sigue surfeando la estela de los raves de trance de los noventas, aunque con una mayor sofisticación.

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Antropóloga occidental opera un increíble cambio en su vida para convertirse en geisha

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/01/2012

El intenso amor de la antropóloga Fiona Graham por la cultura japonesa la llevó a ser la primera mujer caucásica en entrar en la hermética y centenaria tradición de las geishas, aunque no sin sufrir en el proceso.

Japón tiene fama de ser uno de los países culturalmente más herméticos, sobre todo en lo que respecta a ciertas tradiciones añejas como el caso de las geishas, las mujeres japonesas dedicadas al entretenimiento refinado que siguen para tal efecto una dura disciplina.

Y si bien no es nada común que un occidental forme parte de estos rituales, en la historia hay algunos casos de personas que por alguna circunstancia, casi siempre azarosa y afortunada, terminan adoptando casi a la perfección dichas costumbres.

Este es el caso de Fiona Graham, antropóloga de Oxford nacida en Melbourne que, desde los 15 años y a raíz de un programa de intercambio escolar, se enamoró intensamente de la cultura japonesa, al grado de que ahora se ha convertido en la primera geisha caucásica —aunque no sin sufrir en el proceso.

Aunque todo comenzó como un proyecto académico de su especialidad, este primer entrenamiento de Graham como geisha sobrepasó pronto el año de duración para incursionar en detalles más precisos como la ceremonia del té, la danza y la interpretación de la flauta de bambú.

Con todo, la transición no fue sencilla, pues algunas colegas suyas se mostraron descontentas con su presencia y la acusaron de no seguir el pie de la letra los protocolos establecidos, no obedecer a los más viejos, no practicar lo suficiente en incluso de molestarse por no obtener el permiso para sus actuaciones, todo esto en el seno de la Asociación Ayakusha de Geishas, situado en el barrio de placer más significativo de Tokio.

Pero la mujer no se arredró y durante tres años se presentó con el nombre de Sayuki (“diáfana felicidad”), hasta que en 2011 fue expulsada de Ayakusha, al parecer por pasar más tiempo promocionándose a sí mismas que asistiendo a las clases de música y danza.

Ella asegura, sin embargo, que el motivo de conflicto fue que la asociación le negó el derecho de operar su propia casa de geishas por ser extranjera, por lo cual se vio obligada a trabajar por su cuenta, experimentando en carne propia lo difícil que es ser aceptada en dicho mundo.

[Huffington Post]