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Diseño inteligente para conservar los alimentos frescos sin necesidad de refrigerador (FOTOS)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/20/2012

La diseñadora coreana Jihyun Ryou presenta una serie de prácticos gadgets caseros para sustituir uno de los objetos más imprescindibles de la vida diaria pero menos amistosos con el medio ambiente: el refrigerador.

Con un diseño sumamente inteligente, la coreana Jihyun Ryou ideó una serie de accesorios sumamente atractivos para dejar de usar uno de los aparatos más necesarios en la vida diaria pero, paradójicamente, también uno de los que más contribuyen al deterioro ambiental: el refrigerador.

Si bien el también llamado frigorífico es casi la única manera práctica y eficiente para conservar nuestros insumos frescos, su continua actividad y gasto de energía lo convierten también en uno de los objetivos principales para quienes desarrollan alternativas ecológicas aplicables en la vida diaria.

Y este es el caso de Save Food from the Fridge, Salva a la comida del refri, una colección de Jihyun Ryou que si bien es cierto, por la perfección de sus formas, coquetea con lo artístico, no por ello los objetos que la componen son menos útiles, pues cumplen impecablemente con su función de conservar los alimentos en perfecto estado sin emplear ningún tipo de energía extra sino, admirablemente, aprovechando las mismas propiedades de los alimentos y las condiciones ambientales del entorno.

Debajo del tapón de corcho, un depósito de arroz para absorber la humedad que podría restar a las especies sus propiedades

 

Por medio de un embudo de vidrio se agrega agua a la arena para así garantizar la frescura de ciertos vegetales duros como las zanahorias

 

Al pie de esta repisa, una bandeja con agua sirve para humidificar los vegetales que necesitan esto para mantenerse en condiciones óptimas hasta que sean consumidos

 

En la parte baja, protegidas de la luz, las papas se conservan mejor; arriba, el espacio se aprovecha para colocar unas manzanas encima de los orificios de ventilación

 

Los huevos resisten la intemperie, pero para comprobar su estado, basta con arrojar alguno al fondo del recipiente con agua: el huevo apto para comerse se hundirá y el podrido flotará

 

Sin duda un ejemplo más que encomiable de lo que el diseño puede logar: simpleza tecnológica y claridad de objetivos aunados con un diseño notablemente inteligente.

[inhabitat]

Antropóloga occidental opera un increíble cambio en su vida para convertirse en geisha

Buena Vida

Por: pijamasurf - 02/20/2012

El intenso amor de la antropóloga Fiona Graham por la cultura japonesa la llevó a ser la primera mujer caucásica en entrar en la hermética y centenaria tradición de las geishas, aunque no sin sufrir en el proceso.

Japón tiene fama de ser uno de los países culturalmente más herméticos, sobre todo en lo que respecta a ciertas tradiciones añejas como el caso de las geishas, las mujeres japonesas dedicadas al entretenimiento refinado que siguen para tal efecto una dura disciplina.

Y si bien no es nada común que un occidental forme parte de estos rituales, en la historia hay algunos casos de personas que por alguna circunstancia, casi siempre azarosa y afortunada, terminan adoptando casi a la perfección dichas costumbres.

Este es el caso de Fiona Graham, antropóloga de Oxford nacida en Melbourne que, desde los 15 años y a raíz de un programa de intercambio escolar, se enamoró intensamente de la cultura japonesa, al grado de que ahora se ha convertido en la primera geisha caucásica —aunque no sin sufrir en el proceso.

Aunque todo comenzó como un proyecto académico de su especialidad, este primer entrenamiento de Graham como geisha sobrepasó pronto el año de duración para incursionar en detalles más precisos como la ceremonia del té, la danza y la interpretación de la flauta de bambú.

Con todo, la transición no fue sencilla, pues algunas colegas suyas se mostraron descontentas con su presencia y la acusaron de no seguir el pie de la letra los protocolos establecidos, no obedecer a los más viejos, no practicar lo suficiente en incluso de molestarse por no obtener el permiso para sus actuaciones, todo esto en el seno de la Asociación Ayakusha de Geishas, situado en el barrio de placer más significativo de Tokio.

Pero la mujer no se arredró y durante tres años se presentó con el nombre de Sayuki (“diáfana felicidad”), hasta que en 2011 fue expulsada de Ayakusha, al parecer por pasar más tiempo promocionándose a sí mismas que asistiendo a las clases de música y danza.

Ella asegura, sin embargo, que el motivo de conflicto fue que la asociación le negó el derecho de operar su propia casa de geishas por ser extranjera, por lo cual se vio obligada a trabajar por su cuenta, experimentando en carne propia lo difícil que es ser aceptada en dicho mundo.

[Huffington Post]