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¿Es el arte una operación mágica a través de la cual se revela el lenguaje del alma y el artista un puente entre el mundo visible y el mundo invisible, aquel de las ideas y del espíritu?

 

“El arte es una especie de impulso innato que se apodera de un ser humano y lo hace su instrumento. El verdadero artista no busca sus propios fines, sino que permite al arte realizar sus propios fines por su intermedio.”

         Carl Gustav Jung.

 

Pocas palabras en la historia del lenguaje han dado lugar a tantas y tan diversas definiciones y acepciones como la palabra “arte”. Acaso la razón de esta singularidad resida en el hecho de que el arte es una expresión humana que no puede confinarse exclusivamente dentro de los limites del lenguaje. El lenguaje es abstracto, secuencial, racional, pertenece al dominio del hemisferio izquierdo del cerebro. El hemisferio derecho, en cambio, es irracional; en el tienen lugar las emociones, el reconocimiento de las imágenes y la apreciación de percepciones globales, como la mú­sica. El hemisferio derecho es también el hogar de los sueños, la residencia de nuestro inconsciente, así como la puerta a lo inconsciente colectivo. Un inconsciente que, siguiendo a Jung, no es un mero cajón de contenidos olvidados o reprimidos, sino que es creativo, autónomo, y está siempre presente. De él provienen los mitos, los símbolos, las imágenes arquetípicas de nuestra imaginación. De él, también, proviene la poesía.

“Cuando las personas creen necesario expresar en palabras una experiencia interior, como un sueño, una emoción o un sentimiento complejo, echan mano de un tipo especial de lenguaje llamado metáfora, que es la característica contribución del lado derecho del cerebro a la capacidad comunicativa del lado izquierdo” (Leonard Shlain, El Alfabeto contra la Diosa, 2000). Las metáforas, al utilizar palabras que evocan imágenes mentales no literales, permiten saltar el abismo de lo inefable, conduciendo al receptor a donde el lenguaje literal es incapaz de llegar. En otras palabras, toda metáfora es un símbolo creado para aludir a eso irrepresentable de lo que el mero signo no puede dar cuenta. ¿Y qué es la historia del arte y la literatura sino pura metáfora, sino una vasta, inmensa metáfora de la vida, un medio para imaginar y expresar la belleza y el drama de nuestra existencia, no solo de nuestra realidad evidente, la del mundo cotidiano y de los sentidos, sino de nuestras realidades psíquicas más profundas, nuestras emociones y nuestros anhelos, nuestras sensaciones y nuestros sueños, los símbolos que emergen de nuestra propia alma?

Para el mítico escritor de comics Alan Moore, el arte es literalmente magia. La magia, en palabras de Moore, es la práctica de manipular símbolos a través de palabras o imágenes para generar cambios de consciencia, y esto es lo que hace el arte. El arte puede entenderse como un movimiento que va de lo subjetivo (el mundo interno del artista) hacia lo subjetivo (el receptor). El artista es un creador de símbolos capaces de resonar en el mundo interno de los otros.

 El verdadero mago es un artista, nos dice Moore, y todo verdadero artista es un chamán, un salvador o re-vivificador de la cultura. “Creo que un artista o un escritor es lo más cercano que verás a un chamán en el mundo contemporáneo. Creo que toda cultura debe haber surgido de un culto. Originalmente todas las facetas de nuestra cultura, ya sea en las ciencias o las artes, eran territorio de chamanes. El hecho de que en la actualidad este poder mágico ha degenerado al nivel de entretenimiento barato y manipulación es, creo, una tragedia. Actualmente, la gente que usa el chamanismo y la magia para dar forma a nuestra cultura son publicistas. En lugar de despertar a la gente, su chamanismo es usado para drogar y tranquilizar a la gente, para hacerlos manejables.” (Alan Moore, El Paisaje Mental de Alan Moore , 2003).

Pero esta expresión de la subjetividad del artista no será verdadero arte, auténtica magia, sino se convierte en un medio para la revelación del alma colectiva. El verdadero arte, para Moore, no es un mero esparcimiento y distracción de la realidad cotidiana, sino que tiene una función trascendente. Su función es la de transformar el mundo y elevarlo, enriqueciendo y nutriendo la cultura. “En los últimos tiempos creo que los artistas y escritores han permitido ser vendidos a lo largo del río. Aceptaron la creencia predominante de que el arte y la escritura son simplemente formas de entretenimiento. No son vistos como fuerzas transformadoras que pueden cambiar a una persona y a una sociedad. Son vistos como simple entretenimiento, cosas con las que podemos rellenar 20 minutos cada media hora mientras esperamos morir. No es el trabajo del artista darle a la audiencia lo que la audiencia quiere. Si el público supiera lo que necesita, ya no serían el público, serína el artista. Es el trabajo de un artista darle al publico lo que necesita” (Ibid).

En este mismo sentido entiende Jung la función del arte, el cual parece ser un lenguaje misterioso y simbólico con el que nuestra alma nos habla, un lenguaje mágico que nace de la unión entre la cultura y su propio inconsciente. El arte se encuentra entre lo irracional y lo lógico. La actividad del artista consiste entonces en el trabajo y la elaboración de la fantasía creativa del inconsciente por parte de su consciencia. El artista moldea con las herramientas de su consciencia las ideas y las imágenes que su inconsciente elabora y manifiesta, sus sueños apasionados, sus verdades internas y sus emociones indescriptibles. Pero sus verdades internas son las verdades del mundo, y ese inconsciente suyo no es solo personal, sino colectivo. El gran artista es, así, un médium entre el mundo social de las ideas cotidianas y los vastos océanos creativos del infinito mundo de las ideas y de las imágenes arquetípicas del alma. En otras palabras, es un chamán.

 “Cuando la vida consciente se caracteriza por la unilateralidad y una actitud falsa, entonces entran en actividad estas imágenes, podría decirse que instintivamente, y surgen a la luz en los sueños y visiones de artistas y videntes, restaurando así el equilibrio psíquico de la época… el trabajo del poeta viene a llenar la necesidad espiritual de la sociedad en que vive, y por esta razón su trabajo significa algo más que su destino personal, se dé cuenta o no de ello. Siendo esencialmente el instrumento para su trabajo, está subordinado a él y no podemos esperar que lo interprete para nosotros. Ha tratado de darle forma lo mejor posible y debe dejar que los demás y el futuro lo interpreten. Una buena obra de arte es como un sueño: a pesar de su aparente realidad, no se explica por sí misma y siempre es verídica. Un sueño nunca dice: «usted debe creerlo» o «esta es la verdad». Presenta una imagen en la misma forma que la naturaleza deja crecer una planta, debiendo llegar nosotros a nuestras propias conclusiones… En el caso de una obra de arte, debemos dejar que ella actúe sobre nosotros así como actuó sobre el artista. Para comprender su significado debemos permitir que nos moldee como lo moldeó a él, entonces comprenderemos la naturaleza de su experiencia. Vemos que la ha extraído de las fuerzas curadoras y redentoras de la psiquis colectiva que subyace en la consciencia humana con su aislamiento y errores penosos; que ha penetrado en esa matriz de vida en la que todos los hombres están incrustados, la que imparte un ritmo común a toda la existencia humana y permite al individuo comunicar sus sentimientos y luchas a toda la humanidad.” (Carl Gustav Jung, “El Hombre Moderno en busca de su Alma”, 1933).

Otro extraordinario artista, otro mago, el reconocido pintor de dragones Ciruelo, defiende el valor universal del arte como una forma natural de expresión de todos los seres humanos, sin distinción. El concepto moderno de “artista”, entendido como “aquel que hace arte a diferencia de los que no lo hacen”, es para Ciruelo un síntoma de una sociedad consumista que ha separado el arte natural de la vida social “productiva”. El arte, nos dice, es la puerta a la creatividad del espíritu, creatividad que no requiere de un espacio o marco artístico especifico sino que puede expresarse en todos los ámbitos de nuestra vida, en cualquier situación. La expresión artística implica un retorno a la visión del niño (lo que Jung denominó el arquetipo del puer aeternus), la creatividad natural no condicionada por los conceptos y estructuras mentales que, cuando se han solidificado, oprimen la libertad del alma. “Todos somos potencialmente artistas, porque el arte tiene millones de facetas y cada uno de nosotros tiene al menos una faceta a la cual está naturalmente predispuesto para manifestarse artísticamente. Lo importante en la vida es descubrir esa faceta, esa cualidad artística que cada uno tiene, y desarrollarla y manifestarla, ya que es ahí en donde expresaremos nuestra personalidad más sinceramente… es necesario que cada uno descubra dentro de si esa gema y que la ponga a actuar.” (Ciruelo, El Arte es la Puerta, 2009).

 Videoconferencia- Ciruelo, el arte es la puerta 

El show de Madonna en el Superbowl, cargado de símbolos arcanos, admite diversas interpretaciones, pero ciertamente muestra que este tipo de espectáculos son ritos modernos en los que se mezcla la religión, la política, el entretenimiento y la magia.

Después de espectáculos masivos como el Superbowl, en los que la industria del entretenimiento —con todo el aparato del star-sytem— parece emitir un mensaje cifrado al mundo, resulta divertido darse una vuelta por los blogs de la llamada red sincromística: sitios que se dedican a decodificar los símbolos que emite la cultura pop y encontrar coincidencias significativas —o sincronicidades— que hablan de un mensaje sub rosa: programa mental o comunicación cósmica.  En este caso el espectáculo realizado por Madonna tuvo un evidente contenido esotérico, utilizando símbolos que se encuentran en las escuelas de los misterios egipcios y babilónicos.  De esto no hay duda, sin embargo, en  la interpretación de estos símbolos y en la lectura de una intencionalidad hay grandes diferencias y matices. 

Tomemos como ejemplo estos tres sitios —y el lector queda advertido de una alta dosis de conspiranoia a continuación: Vigilant Citizen, Freeman Perspective y Secret Sun. Para Vigilant Citizen, un sitio acusado de desinformar y ser un doble agente, el espectáculo de Madonna es una clara manifestación de programación Iluminati. Madonna revestida en túnicas negras ceremoniales es ungida como suprema sacerdotisa de la cultura pop: virgen y a la vez diosa del sexo (Ishtar-Innana para Vigilan Citizen).  Porrista y prostituta (sagrada). Según Vigilant Citizen la aparición de M.I.A y  Nikki Minaj a un lado de Madonna es signo de lo que llama "Sex Kitten Programming", la transmisión de un meme sexual que caracteriza a la industria musical, en la que se fomenta la sexualidad, pero es una sexualidad desacrada, despojada de su poder (justo aquello que nos hace como los dioses). Madonna, entonces, simboliza al controlador, sexual y mental, La seña "obscena" que hace M.I.A (Maia) de "fuck you" es un una especie de cópula ritual: el enseñar el dedo medio originalmente simboliza el falo.

Podemos ciertamente diferir de estas excursiones interpretativas y conceder que es muy probable que Madonna y los participantes de este espectáculo —cual títeres— no tengan noción de los niveles más profundos del mensaje que están emitiendo, pero ciertamente hay que reconocer que el show tuvo símbolos inconfundibles. En un principio podemos ver a Madonna investida con una corona en forma de cuernos, escoltada por dos esfinges con ojos de neón. "Las esfinges conduciendo al carro resienten el poder secreto y desconocido a través del cual el gobernante victorioso es movido continuamente por diversas partes del universo", dice Manly. P Hall sobre el arcano del Carro, evocado por la imagen de Madonna en el Superbowl. La formidable pista electrónica en varias ocasiones se configura como un tablero masónico, aparecen el compás y la escuadra, un ojo, un sol negro y de manera notable el sol alado, que históricamente ha sido un símbolo que confiere autoridad, de dioses y reyes, en Egipto, Babilonia y otras culturas.

Pero, si Madonna es la diosa, la  máxima hierofante de la sociedad del espectáculo, poseída por fuerzas secretas, ¿hacia donde nos lleva? ¿Cuál es la intención de este rito?

Según Vigilant Citizen, el show ritual fue una especie de última iniciación de Madonna, casi un paso hacia el mítico grado 33 de insider, marcado también por haber firmado con la disquera Interscope Records, que supuestamente es un brazo mediático de los Iluminati. Las imágenes transmitidas, entonces, son parte del grimorio secreto de esta sociedad: manipulación y programación masiva, arcanamente confeccionada. 

Sobre Baphomet Aleister Crowley dice: “Es el Diablo en el libro de Thoth, y su emblema es Baphomet, el Andrógino que es el jeroglífico de la perfección arcana... Él es, entonces, la Vida y el Amor. Su letra es ayin, el Ojo, así que es la Luz”.

Personalmente esta interpretación me parece muy limitada e incluso sospechosa. Los Iluminati son la cortina de humo favorita. Citemos la ley de Christopher Knowles, de Secret Sun, un blog muy superior a Vigilant Citizen en su penetración simbólica: " Casi siempre que surge controversia sobre simbolismo en los medios, está disfrazando un mensaje oculto muy distinto".

Más radical que Vigilant Citizen es la interpretación de Freeman Perspective, blog en el que se propone que el espectáculo es un rito de adoración a lo ángeles caídos, los cuales están ligados con los Nephelim, los gigantes que se mezclaron con la hijas del hombre en la Biblia: NeFeLim: el triunfo de los Gigantes sobre los Patriotas significa la continua victimización de la humanidad por parte de estos seres predatorios: la Tierra en su poder. Freeman incluso sugiere que el espectáculo es un ritual para abrir un portal a estas entidades.

Sin negar ninguna posibilidad, más lúcida es la interpretación de Chris Knowles en The Secret Sun. Knowles nos recuerda que la temática romana que permeó el espectáculo, mezclándose con temática egipcia y posiblemente babilónica, obedece a un programa militar. El Superbowl es ciertamente la máxima expresión del llamado "pan y circo" que fue perfeccionado por los romanos. Más que de las escuelas de misterios, los motivos ancestrales del rirual provienen de:

Los elitistas del Estado, con su pompa y circunstancia, su regimentación y militarismo. Esto viene directo de los Templos de Júpiter y Juno en la Colina Vaticana, y el mensaje, significado y efecto deseado, es exactamente el mismo. "Paz Mundial", así es. Más como "Pax Romana". 

Recordemos que la "Paz Romana", más que un estado de paz, es históricamente un periodo de control total del imperio romano, su esplendor militar. En el mensaje final de "Paz Mundial", Vigilant Citizen lee el Nuevo Orden Mundial, la agenda de la globalización que ha encabezado la ONU.

En los comentarios del post de Secret Sun encontramos quizás las claves más relevantes sobre este ritual de o-cultura pop.  Una cita de Aleister Crowley: "María es simplemente Maia con la R solar en el vientre". Madonna es, por supuesto, el apelativo de la Virgen María, que a su vez es una de las personalidades de la Diosa Madre, la versión cristiana despojada de su sexualidad sagrada, pero que de cualquier forma lleva en su vientre al Sol (¿Cristo o Anticristo?); Madonna que cantaba  "Like a Virgin", con lo que ahora podemos interperetar sublime simbolismo: "Como una virgen", es decir, el simuacro de una virgen, la ilusión de la Virgen, de la Diosa Madre, Gaia-Sophia. En este mundo reinan las apariencias.

Algunas versiones de la filosofía gnóstica señalan que nuestro planeta, esta creación, es un duplicado, una especie de falsificación de la verdadera creación divina sustentada por el anima mundis de la Diosa (Gaia-Sofía-María-Isis-Ishtar). En el  formidable sitio de sync The Mask of  God leemos (hay que recordar que al final del espectáculo Madonna es succionada, cayendo simbólicamente al inframundo):

Su muerte es la última etapa de esta iniciación, un duplicado de la creación del mundo de Sofía en el mito gnóstico —ella tiene un aborto y se desangra en el suelo, su sangre alimenta la tierra. Este evento fue explícitamente descrito como una "caída" y un "aborto" (ectroma), simbolizando el estado incompleto de la creación. Y ahora es Cristo, en la escatología gnóstica, quien está a cargo de terminar su trabajo y recuperar el poder que le robaron a Sophia. Sophia como Alma-del-Mundo, se ha convertido en el yermo de Maia, diosa de un universo imperfecto e irreal, y debe de ser transformada en la fértil María.

Algunas investigaciones etimológicas identifican la palabra Maia, en sánscrito, con materia, medida, y también con mamá  (la raíz ma aparentemente significaría crear, generar). Es feliz entonces la coincidencia entre el Maia y lo que la cultura moderna ha llamado La Matrix, el edificio de la realidad-ilusoriedad. Recordemos ahora que M.I.A. (MAIA) muestra el dedo medio, en un gesto que remite al falo y canta L-U-V Madonna Y-O-U You wanna, en una especie de teurgia cabalística en la que el mundo adora a la diosa falsa. Madonna se eleva como suprema hierofante del entrenimiento, de la industria del espectáculo, una industria cuya función básica es reproducir ilusión, crear Maia: lo que vemos una cópula de espejos. Si a esto añadimos la interpretación gnóstica y la más secular sobre el pan y circo y la pax romana, podríamos sugerir que lo que vemos es un rito de perpetuación del orden de las cosas actual en el que lo que impera es la ilusión, el Maia: Madonna es el simulacro de la diosa planetaria María (Sophia: amor y sabiduría) en su verdadero esplendor, la sombra del paraíso. Y a lo que nos conmina es a desear y a ser parte de esta ilusión que, como un velo, cubre el cuerpo refulgente de la Diosa que lleva en su vientre el fruto del Sol.

Twitter del autor: @alepholo