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Tras un minucioso ejercicio realizado por el crítico de música clásica del NY Times, Anthony Tomassini, se completó una lista con los 10 grandes compositores de la historia.

Sí, sabemos que cualquier listado es, esencialmente, subjetivo. Cualquier top 10 con el que nos encontramos, cualquier lista con los mejores discos, los mejores futbolistas, las mejores películas, incluso cuando la selección se realiza de acuerdo con criterios "justificados", a fin de cuentas va a proyectar la subjetividad de un individuo (o un grupo). Y obviamente esta no es la excepción.

Pero, por otro lado, Anthony Tomassini, crítico de música clásica el New York Times, tiene amplios conocimientos en esta materia y, al vivir de ello, sin duda habrá refinado su criterio al exponerse cotidianamente a nuevas y viejas composiciones, interpretadas por decenas de orquestas bajo la batuta de múltiples directores. 

"Si tratas de compilar una lista de los 10 más grandes compositores de la historia, ¿cómo procederías? Para mí el punto no está en la lista resultante, sino en el hecho de que sumergirte en este proceso puede ser altamente instructivo y clarificador, así como exasperante y divertido", afirma Tomassini.  

Para lograr acuñar una lista coherente, tratando de llevarla un pequeño paso más allá de su gusto personal, el crítico del diario neoyorquino decidió establecer una ruta que culminaría con la difícil selección.

Primero publicó un artículo preliminar en el que manifestaba su ardua misión y mencionaba algunos de los criterios que estarían orbitando alrededor del proceso de selección, por ejemplo, solo tomar en cuenta a compositores que ejercieron después del barroco tardío (pues antes de eso el abanico de estilos es demasiado complejo), descartar cualquier compositor aún vivo (pues carecemos de una mirada retrospectiva para evaluar su influencia y trascendencia en el tiempo), tomar en cuenta algo así como la exquisitez musical, la innovación y la influencia en compositores posteriores.  

Tras haber ventilado el proyecto al cual dedicaría las próximas semana de su vida, Tomassini invitó a los lectores del diario a proponer, preferentemente con argumentos, compositores que, a su consideración, debiesen estar incluidos en la lista. Y tras haber procesado la retroalimentación del público y haber consumado un largo ritual de inmersión en los más finos senderos de la música clásica, finalmente anunció su esperada selección.

  • 10- Béla Bartók (1881-1945)

"Enseñó otro camino, una amalgama de tonalidad, escalas poco ortodoxas y maravillas atonales".

The Miraculous Mandarin (Suite) by NYOC

 

  • 9- Richard Wagner (1813-1883)

"El ciclo del Anillo se ha convertido en una carta de entrada para cualquier compañía de ópera que desee ser respetada. Los últimos 20 minutos de Die Walküre pudiesen ser la música más tristemente hermosa jamás compuesta".

Siegfried Idyll - Richard Wagner by wonderfulmusic

 

  • 8- Giussepe Verdi (1813-1901)

"El hecho de que una nueva producción de una ópera de Verdi pueda provocar tan sentidas pasiones entre audiencias alrededor del mundo es un testimonio de su perenne riqueza".

 

 

  • 7- Johannes Brahms (1833-1897)

"Por momentos se debatió entre su intento por ampliar la herencia Clásica con acercamientos progresivos hacia nuevos terrenos. Y en lo que mejor hacía (sinfonías y conciertos, trabajos para cámara y solos para piano) tienen la emocionante grandeza y extravagancia de Beethoven".   Brahms Intermezzo, B minor, Op.119 by Loyola Kinch

 

  • 6- Igor Stravinski (1882-1971)

"El día que Stravinski murió fue como si el propio suelo de la música se desplomase".

 

 

  • 5- Claude Debussy (1862-1918)

"Con un pionero lenguaje armónico, la sensual belleza de su sonido y su extravagante instinto freudiano, fue el puente a través del cual la música continuó su camino hacia el siglo XX".

Debussy - Printemps, Modéré by jasonweinberger

 

  • 4- Franz Peter Schubert (1797-1828)

"Tienes que amar a un tipo que murió a los 31 años enfermo, en la miseria y marginado por todos excepto por un reducido grupo de amigos que le admiraban. Por sus cientos de solitarias composiciones, Schubert es una figura central en la vida de los conciertos". 

 

 

  • 3- Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

"Poseedor de una facilidad técnica implacable, Mozart, uno de los dos más populares compositores, acuñó un exquisito trabajo orquestal  y, por si eso no bastase, tuvo una segunda innovadora carrera en la composición de óperas".  

 

 

  • 2- Ludwig van Beethoven (1770-1827)

"A pesar de no tener la técnica de Mozart [...] sus trabajos eran tan audaces e indestructibles que pueden sobrevivir una mala interpretación".

Beethoven Coriolan Overture by Rémy Ballot conductor  

 

  • 1- Johann Sebastian Bach (1685-1750)

El lugar de honor va para Bach por su "incomparable combinación de manejar magistralmente la ingeniería musical y una profunda expresividad".

JS Bach - Brandenburgischen Konzerte Nr.5 by alexandrelucca
JS Bach - Goldberg variations, aria by nicolamontecchio

 

Tras leer la lista definitiva de Tomassini, muchos cuestionaremos la ausencia de otros grandes como Liszt, Mahler, Haydn, Shostakovich, entre muchos, pero también es importante hacer énfasis en dos conclusiones: la primera, que sin duda resulta interesante conocer el ejercicio (y sus resultados) que realizó este amplio conocedor de música clásica. Y la segunda, y mucho más importante, confirmar que el mejor compositor de música clásica es, obviamente, el que más disfrutas. 

Twitter del autor: @paradoxeparadis 

Consulta el artículo original en el New York Times: The Greatest I y II]

Rumoran que finalmente el Gran Colisionador de Hadrones ha encontrado "la partícula de Dios"

Por: pijamasurf - 01/12/2012

Un memo interno que fue filtrado a internet sugiere que el LHC finalmente ha encontrado el bosón de Higgs; oficiales del CERN han confirmado que el documento es real pero también han advertido que los resultados no han sido verificados.

El considerado como el más ambicioso proyecto tecnocientífico de los últimos años, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por sus siglas en inglés) podría finalmente haber hecho sonar la campana que anuncia el haber conseguido uno de sus máximo objetivos: hallar el bosón de Higgs, también conocido como "la partícula de Dios". Tras dos años y medio de operaciones y el procesamiento de más de 50 millones de gigabytes este monumental acelerador de partículas construido por la Organización Europea de Investigación Nuclear (CERN), ha conseguido, entre otras cosas, replicar el momento de la creación misma de nuestro universo, con una serie de mini big-bangs artificialmente producidos artificialmente, además de haber confirmado un nuevo estado de la materia: el quark gluon plasma. En su momento ambos logros fueron efusivamente celebrados por los científicos que trabajan en la CERN, con sede en Ginebra, Suiza: “Estamos maravillados por este logró. Estas colisiones generaron mini Big Bangs y conseguimos generar las más altas temperaturas y densidades que jamás se hayan logrado en un experimento humano. A estas temperaturas incluso los protones y los neutrones, que conforman el núcleo de los átomos, se derritieron originando un caldo caliente y súper denso de quarks y gluons que hemos llamado el quark-gluon plasma” afirmó el Dr David Evans, miembro del equipo de la Universidad de Birmingham que colabora en el proyecto.

Sin embargo, la misión última de esta suntuosa máquina que hasta ahora a costado cerca de $10,000 millones de dólares, es hallar definitivamente el bosón de Higgs lo cual aún no se ha logrado, o al menos hasta que no se confirmen los recientes rumores desatados por la filtración de un memo interno del CERN. Esta versión sugiere la posibilidad de que finalmente se haya conseguido encontrar a la también conocida como "partícula de dios", a partir de la cual se habría dotado de masa al universo. El bosón de Higgs corresponde a una hipotética partícula masiva, elementaria, que de algún modo representa una especie de eslabón perdido para completar múltiples secuencias de la física teorética.

De acuerdo con los ensayos científicos de Holger Bech Nielsen y Masao Ninomiyade, “Test of Effect From Future in Large Hadron Collider: a Proposal” y “Search for Future Influence From LHC”, publicados en arXiv.org, la búsqueda de la partícula de dios podría ser una especie de aberración metafísica, que de algún modo violaría el alma misma del código con el que esta programado nuestro universo, o mejor dicho, con el discurso creacional del propio dios. Incluso existen algunas versiones que afirman que la "mala suerte" que ha experimentado el Gran Colisionador de Hadrones en su búsqueda por revelar esta partícula podría deberse a que el acelerador de partículas podría estar siendo saboteado desde el futuro, o como reportamos hace unos meses en Pijama Surf utilizando una analogía mitológica:

"Producir el bosón de Higgs podría ser una abominación a la naturaleza tal que su creación (deus ex machina) generaría una ola retroactiva desde el futuro que detendría al colisionador antes de que pudiera crear la llamada “partícula de dios”, como un viajero que regresa en el tiempo para matar a su abuelo: el universo impide robar el fuego de Prometeo porque si esto sucediera, estallaría (o dejaría de tener sentido el juego de escondidillas cósmicas que llamamos evolución)." De hecho, el Dr Nielsen declaró en su momento al NY Times: “Tendría que ser nuestra predicción que todas las máquinas capaces de producir el bosón de Higgs deberían de tener mala suerte. Casi se podría decir que tenemos un modelo de Dios… y Él odia las partículas de Higgs, y trata de evitarlas”.

Ante el rumor generado por la filtración de un memo confidencial que sugiere que el LHC finalmente ha logrado probar la existencia del bolsón de Higgs, los científicos del CERN han pedido cautela en el manejo de la información, enfatizando en que aún esto no ha sido apropiadamente verificado y que podría ser, una vez más, una falsa alarma. De acuerdo con ellos, concretamente el memo lo que revela es que uno de los detectores de partículas en el LHC atrapó una partícula que podría ser un bosón de Higgs decayendo en dos partículas de alta energía conocidos como fotones.  “El actual resultado es la primera observación definitiva de manifestaciones físicas que van más allá del modelo estándar. Una nueva y excitante física, incluyendo nuevas partículas, podría encontrarse en un futuro próximo. Algunos científicos inicialmente afirmaron que el memo podría tratarse de una pieza falsa pero los oficiales el CERN lo confirmaron”.

James Gillies, vocero oficial del CERN, dijo que mientras los resultados emitidos en el memo eran genuinos, a fin de cuentas es uno más de miles que se producen constantemente por científicos y que aún se encuentra en una etapa muy joven. “Es aún muy temprano para afirmar si hay algo o no. Hay tres mil científicos trabajando en ATLAS (el proyecto dedicado al bolsón de Higgs dentro del LHC) y dividen el trabajo analítico entre ellos. Esta es una comunicación interna que enfatiza en algo interesante, pero antes tiene que pasar por múltiples fases y confirmación de los científicos antes de que pueda ser publicado como un resultado oficial por un equipo de colaboradores. La mayoría de estas cosas terminan no siendo nada. Es completamente especulativo pero también hay una gran excitación anticipada de que algo será hallado y por eso la información se propagó en internet.

Al respecto, el profesor Brian Cox, un físico de la Universidad de Manchester especialista en partículas, y también conductor del programa de la BBC “Wonders of Universe” pidió cautela sobre los resultados difundidos. Coz escribió en su cuenta de Twitter “Los rumores de Higgs son de un documento interno, inverificado de ATLAS. Mala ciencia haberlo filtrado. Muchos errores se hacen en torno a papeles que aún no han sido revisados”.

El Gran Colisionador de Hadrones es un proyecto compartido por cerca de 100 países y empleando a 10,000 científicos desde su concepción hace 15 años. El LHC permitiría colisiones de haces de protones a velocidades próximas a la de la luz las cuales generarían concentraciones de energía similares a las que ocurrieron en la primera trillonesíma de segundo posterior a la creación del universo. Y de algún modo representa la manifestación más ambiciosa de la tecnología aplicada a la ciencia en la historia humana, como una continuación de la arquetípica búsqueda frankenstainesca en la que el hombre canaliza, tal vez erróneamente, su porción de divinidad y juega a ser dios.

[Telegraph]