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Entre los extravagantes "manjares" que se pueden consumir en China, el Urechis unicinctus, mejor conocido como Pez Pene, es uno de los visualmente más impactantes.

 el pez pene que se come en china

China es famosa, entre otras cosas, por la exuberancia gastronómica a la que se enfrentan residentes y turistas. Lejos de los platillos que habitualmente consumimos en la versión pop de la cocina china, muy popular en casi todo el mundo, los platillos que se consumen local y cotidianamente pueden implicar un verdadero reto para la cultura visual de los foráneos.

Y sin duda uno de los platos protagónicos de este fenómeno es el Urechis unicinctus, popularmente conocido como el Pez Pene. De inquietante color rosáceo y una forma que destaca por su fálica flexibilidad, esta lombriz marina goza de enorme popularidad para el paladar de los habitantes de China. 

El Urechis unicinctus se consume de diversas maneras,  siendo una de las más comunes conservarlo seco y posteriormente hidratarlo antes de comerlo. También se prepara cocido al vapor o frito. Y para complementar la experiencia, resulta que su textura recuerda a la viscosa suavidad de las almejas.

 

 

 

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La pantomima real: el príncipe Harry “derrota” a Usain Bolt en una carrera (VIDEO)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 01/19/2012

¿En qué realidad viven los aristócratas? ¿Es la suya un cuento contado por un idiota en que todo es simulación y pantomima para diversión de Sus Majestades? El triunfo del príncipe Harry sobre Usain Bolt parece demostrarlo así.

Que la realidad no es una, indivisa y la misma para todos, queda demostrado en esta escenificación protagonizada por el así llamado “príncipe Harry” y el atleta Usain Bolt, quien tiene fama de ser el hombre más veloz de la Tierra al correr en 2009 los 100 metros planos en un tiempo de 9.58 segundos.

Como se ve en el video, el miembro de la familia real británica reta a Bolt a una carrera de 30 metros en Kingston, Jamaica, pero sirviéndose de un truco casi infantil, engaña al corredor haciéndole mirar a otro lado mientras el príncipe pega un brinco y a grandes y torpes trancos se enfila hacia la meta, tomando una ventaja de la que Bolt ni siquiera intenta recuperarse —bufonada que desata las risas y los aplausos de la escueta multitud que presenció el reto.

Más allá de exhibir la banalidad en que regularmente viven los aristócratas (sin mencionar el anacronismo que se siente aplicar esa palabra a una realidad actual), quizá valga la pena señalar cómo los grupos privilegiados viven en un mundo especial en donde mucho de lo que tienen en torno suyo es utilería y simulación, "un cuento contado por un idiota", una pantomima preparada por los cortesanos, como en la segunda parte del Quijote, para diversión de Sus Majestades —escenificación que lleva siglos montándose sin que revoluciones ni reclamos de ningún tipo lo impidan.

[Telegraph]