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Pijama Surf recomienda: Top 20 discos del 2011

Por: pijamasurf - 12/16/2011

En el atardecer del 2011 no queda más que agradecer la lucidez sonora de músicos como Danger Mouse & Luppi, High Wolf, Nicolas Jaar, Biosphere, Death in Vegas, Plaid, y Ricardo Donoso, entre otros; quienes a través de sus obras hicieron los días más luminosos y las noches más oscuras a lo largo del año.

lista con los mejores discos de musica alternativa en 2011

After silence, that which comes nearest to expressing the inexpressible is music.
Aldous Huxley

20-  Massive Attack VS Burial: Four Walls / Paradise Circus-- A pesar de ser un EP, el único que incluímos en nuestra lista, lo cierto es que los 25 minutos que atraviesas de la mano de sus dos tracks, conllevan una angelical catársis. Dos de los proyectos musicales más destacados de la última década, ambos británicos, se fusionan para brindarnos una experiencia cuya evanescencia, paradójicamente, perdurará indefinidamente (como el eco encantado del vientre). 

 

19- Yonderboi: Passive Control-- El alguna vez considerado como el enfant terrible de la música electrónica, ya que debutó con su primer álbum, Shallow and Profound (2000), cuando apenas tenía 19 años, ahora se ha convertido en un experimentado músico, siempre seguro de su discurso sónico, y de su lugar como el máximo exponente húngaro de música electrónica. En Passive Control, László Fogarasi, aka Yonderboi, cierra un ciclo importante en su carrera: completa la trilogía iniciada con su disco debut y continuada con Solid Isolation. Lúcido downtempo, espectros sonoros que si bien tienen un origen electrónico coquetean audazmente con una filosofía acústica, y la sensual voz de Charlotte Brandi, hacen de este álbum una pieza interesante.   

 

18- Marconi Union: Beautifully Falling Apart-- Este no es el mejor disco del ahora trío de Manchester (sí el más relajante), pero Marconi Union no deja su refinado linaje al dejarse caer ingrávidamente al ambient más puro. Sin las estructuras minimalistas de otros dicos que rozaban el techno,  Beautifully Falling Apart construye una deliciosa atmósfera de deslices oníricos.

17- The Advisory Circle: As The Crow Flies-- Qué sucedería si Andreas Vollenweider, tras acudir a una terapia con William Reich, jugara Tetris mientras consume un poco de mezcalina? Seguramente terminaría por componer un álbum como el que Jon Brooks logró con As The Crow Flies. A lo largo de este disco desfilan complejos seres, síntesis orgánicas, que sin pretender ofrecerte una respuesta, lo cierto es que te invitan a contemplarlos en silencio (como ocurre cuando los cuervos rompen paradigmas). 

 

16- Rustie: Glass Swords-- Un disco llenó de momentos épicos, una condensación de la historia de la música dance en 8 bit, lúdica, salvaje, irreverente. Distribuido por el eminente sello Warp, Glass Swords revela la legendaria stamina fiestera de Glasgow, ciudad del delirante productor Rustie... eurohouse en speed cortado con drum & bass y dubstep,  girly electropop con glitch ambient,  Alvín y las Ardillas con Aphex Twin. Pese a esta heterogénea mezcla de géneros (o quizás justamente por ella) Rustie logra un estilo único y un gran disco.

 

15- Balam Acab: Wander/Wonder-- El primer disco del joven de 20 años de Pennsylvania Alex Koone (aka Balam Acab: jaguar de la noche) es como música navideña en el paraíso --o como juegos de video en el vientre materno. Lullabies electrónicos, ambient pop que languidece en fades de cristales y copos de nieve. Uno piensa en los ángeles de Burial, pero también en el IDM islandés de Múm o en el Future Sound of London de Lifeforms. A diferencia del witch house en el que se inlcuye a Balam Acab, su música es una frágil exploración del mundo, aún lleno de sol, de agua y de magia.

 

14- Tropics: Parodia Flare-- Romanticismo tornasol para las nuevas generaciones, cocteles de suavidad y conciencia que esparcen sutiles hebras a nuestro alrededor. Parodia Flare te invita a una especie de reencuentro con un imaginario edredón de plumas policromáticas (como un pavorreal de felpa). Este es el primer LP del nuevo proyecto del británico Chris Ward, y al escucharlo, probablemente, notarás que la melancolía jamás había sido tan dulce como hasta ese momento.  

 

13- Zomby: Dedication- El extraño y embrujado dubstep de Zomby llega a su nota más alta con Dedication, un disco de micropiezas, momentos de áurea claridad seguidos de momentos de confusión, contradicción abismal, euforia que rebota en cristales salvajes y siempre esa progresión lúdica que le otorga una maligna maestría.  Zomby se enfila a convertirse en uno de los mejores productores de dubstep.

 

12- The Field: Looping States of Mind-- La recurrencia hipnótica del sonido, bucles que más que encerrar liberan: abren puertas  de luz en la mente --pasadizos de nieve-- iteran paisajes deslumbrantes de inocencia perdida. Oscilando entre el minimal space techno y el ambient --sutilmente erótico--, The Field se coloca en una fina cima escandinava, bien acompañado del Príncipe Thomas y del lúcido Lindstrom.

 

11- Brian Eno: Drums Between the Bells-- El maestro una vez más aporta una obra memorable al cosmos sonoro. Trabajando de la mano del poeta Rick Holland, quien compuso las letras, este álbum confirma la impecable efectividad con la que el virtuoso británico emprende experimentos musicales. Y como suele suceder en torno a los discos que produce Brian Peter George St. John le Baptiste de la Salle Eno (es su intrigante nombre de cuna) Drums Between the Bells acarrea un par de fenómenos peculiares: la obra se acompaña de un disco gemelo, puramente instrumental, que a pesar de ser complementario, sin duda supera a su hermano alpha. Y el segundo, es que a pesar de que la versión instrumental, remezclada, es aún más disfrutable que aquella donde se incluye a Holland recitando, lo cierto es que la presencia del poeta queda innegablemente impresa aún ahí, en donde no existe su voz.  

 

10- Beats Antique: Elektrafone-- El epicentro multicultural propio de San Francisco, California, queda cabalmente desdoblado en la insolente identidad de Beat Antique. Tras haber producido ya cinco LP's, Elektrafone confirma una vez más la risueña versatilidad del trío californiano: sus nueve tracks constituyen genuínos experimentos sonoros que combinan ritmos acústicos de diversos países, los cuales son finamente hilados con destellos de trip hop, neo jazz, y electrónica. Este disco mantiene la filosofía anti mainstream de la banda, y el espíritu etno-garage que emana de Elektrofone no solo confirma la evolución de este genial proyecto musical sino que lo ubica como uno de los mejores discos del año que termina. 

 

9- Gang Gang Dance: Eye Contact --  Siempre díficil de clasificar, Gang Gang Dance ha logrado con Eye Contact hacer de la experimentación y de la exploración sonora un reino. Dulces melodías que se encaraman sobre el caos, Bollywood pop vs Hot Chip, atmósferas desquiciadas y romanticismo freak sub-rosa. Un disco de alta estimulación sensorial, agresión metafísica, un gang bang a tu tercer oído.

 

8- Plaid: Scintilli-- Por si alguien aún dudaba de la sutil sofisticación de este proyecto musical, su noveno álbum confirma, una vez más, que Plaid se ubica entre las más refinadas propuestas de música electrónica de la última década. Entre la sonrisa y la robotica, el dúo británico construye una estética retórica que dota al espacio con un elegante continuum: música para resolver ecuaciones matemáticas y, paralelamente, dibujar caritas felices.    

 

7- Biosphere:-N-Plants-- Biosphere (aka Geir Janssen) en cada disco confirma porque es una de las grandes figuras de la música electrónica, maestro del ambient techno. En N-Plants Janssen desarrolla un ensayo de sostenida especulación sonora sobre las plantas nucleares japonesas, proféticamente anticipándose a la explosión de Fukushima. La música cuestiona este "milagro de la economía de la posguerra"  y discurre transparentemente entre una floresta de energía letal. Encuentra un relumbre de satori: la no-reacción de un crisantemo.

 

6- Death in Vegas: Trans-Love Energies-- Muy al estilo de esta agrupación británica, su más reciente producción se repliega, como una amorosa sombra, a un jardín semi-secreto (y desde ahi te llama con la mirada). Entre el rock psicodélico y la lujuria electrónica, este álbum tributa, tal vez inconscientemente, el épico paradigma sonoro que fue diseñado por grupos como Love and Rockets y Siouxie and the Banshees. Como observar una enigmática orgía a través de una persiana negra, la brujería sexy y la seducción caótica son algunos de los conceptos con los que terminaras entablando una amistad tras escuchar Trans-Love Energies.   

 

5- Ricardo Donoso: Progress Chance-- El multifacético percusionista Ricardo Donoso hace medicina sónica con el trance, expulsa al fantasma de la máquina -- sin beats-- y lava el cuerpo energético de este maltrecho género... como si quisiera sacar del mal viaje a todos los ñiños ravers que se quedaron trabados en la noche oyendo psycho y llevarlos al amanecer, a la catarsis, a la conciencia que brilla como una nave plateada sobre la psicosis. Donoso, quien también es parte del grupo Perispirit, dice que este disco evoca su juventud yendo a raves en Brasil y escuchando morning trance.  A todas las personas que crecieron escuchando trance en raves, les evocará los mejores y más finos momentos. Nick Doof estaría contento. Este es el mejor disco de goa o de morning trance que hemos escuchado en años. Es, literalmente, lo que le sigue.

 

4- Vladislav Delay: Vantaa-- Cada vez que este mago finlandés del diseño sonoro estrena un album, el suceso provoca intriga entre algunos de los más refinados escuchas de la música electrónica. Ya sea que firme como Vlasdilav Delay, Luomo, Uusitalo, o cualquier otro pseudónimo que imagine en el futuro, Sasu Rippati, invariablemente justifica por que es considerado uno de los más finos exponentes de la escuela escandinava, y uno de los músicos más integrales de la escena contemporánea. Vantaa se nos presenta como una especie de manifiesto sobre la autoconciencia a la que accede una obra sonora. Inmersas en una discreta belleza y una recóndita cuasi-perfección, las ocho tracks que incluye este disco te comprometen a entregarles el momento, a soltar todo aquello que esta fuera de los espacios que en ellas se diseñan, para así consumar un introspectivo ritual.  

 

3- Nicolas Jaar: Space is Only  Noise-- El primer álbum del nuevo niño mimado de la electrónica se ha ganado este año un lugar en la mayoría de las listas de los mejores discos por su elegante fusión de sonidos análogos y digitales, del jazz y del house (engendrando una especie de estilizado elctropop de cabaret) que dan lugar a una lenta e irresistible seducción: un glamour de arrabal, una tecnopoética. Además de este excelente disco, el 2011 ha sido un año prolífico para Jaar con imperdibles y eclécticos remixes y EPs (su colaboración con David Harrington, Darkside, merece una mención especial). Estudiante de literatura de 22 años en una universidad del Ivy Leage, hijo de un famoso artista chileno, dueño de su propio sello (Clown & Sunset) Nico tiene el mundo en sus manos y se perfila como la próxima superestrella de la música electrónica.

 

2- High Wolf: Atlas Nation-- Una sesión musicalizada con este álbum puede, fácilmente, derivar en un ejercicio oracular. Momentos que podríamos definir como ascensiones de psicodelia tribal, inmersos en estímulos trascendentales, conforman el hilo conductor de esta exquisita obra. Tras escuchar Atlas Nation queda claro que High Wolf, misterioso músico francés, es uno de los exponentes actuales que resultan más apropiados para disfrutar los días que están por venir (tal vez nos referimos a una psico-revolución sin precedentes). Y si tomamos en cuenta que la música es uno de los mejores acompañantes en el proceso de desdoblar la conciencia, entonces este disco tendría que ser un elemento infaltable en tu equipaje para surcar el próximo año.  

 

1- Danger Mouse & Daniele Luppi: Rome--  Un álbum indiscutiblemente elaborado de acuerdo a los lineamientos del haute couture musical. Combinando el talento del genial compositor y productor neoyorquino Danger Mouse, y del multifacético musico italiano Daniele Luppi, Rome nos convida un paseo poli-estético el cual, a través de sonidos minuciosamente trabajados, y de las vocales de Norah Jones y de Patrick White (White Stripes), termina por transformarse en una exquisita experiencia audiocinematográfica. Ingredientes como un amplio conocimiento orquestal por parte de sus productores, una grabación artesanal con equipo vintage, y más de cinco años de esfuerzo conjunto, hacen de Rome una inolvidable delicatessen experiencial. En reconocimiento a la artesanal honestidad, y a la dedicación, que este album irradia, decidimos colocarlo en el lugar de honor de nuestra lista. 

 

Hackers de ADN: las futuras guerras de la biología sintética

Por: pijamasurf - 12/16/2011

Al entrar en una nueva etapa donde el ser humano no solo es capaz de leer el código genético sino también de escribirlo, surgen nuevas posibilidades para rediseñarnos y con ello el peligro de que hackers de ADN roben biocódigos o diseminen virus genéticos.

Con el descubrimiento del genoma humano la ciencia exclamó entusiasta que el futuro pertenecía a la biología, punta de lanza del conocimiento humano hacia nuevas fronteras. Si bien en los últimos años este fervor ha sido alcanzado y quizás superado por la neurociencia, la biología sintética mantiene un as bajo la manga, ya que, al conocer el código con el que se programa la vida, tiene la posibilidad latente de reprogramar ese código y rediseñar la vida misma: no solo leerlo, sino escribirlo. Esto es, no solo clonar o desarrollar nuevos seres vivos, sino alterar (y aumentar) a los seres existentes, específicamente al hombre, hasta al punto de llevarnos a un siguiente estadio evolutivo.

En la biología sintética se borra la frontera entre bits y átomos, entre bytes y moléculas, y se llega a entablar un hiprevínculo a través de la información como constituyente universal. Hemos visto ya cómo el biólogo Craig Venter ha diseñado vida sintética reemplazando el código genético de una bacteria con el ADN que había compuesto en una computadora o utilizado bacterias como memorias USB para almacenar una frase de James Joyce.

Las bioimpresoras avanzan exponencialmente y son seguramente la próxima explosión tecnológica. Según Vivek Wadha, escribiendo para el Washington Post, no está muy lejos el día en que las personas usen impresoras de ADN para "imprimir sus propios tratamientos". El colega de Wadhwa en la Singularity University, Andrew Hessel, predice que  "diseños de vacunas de gripe se propagarán tan rápido por las redes sociales que el proceso será tan simple como descargar un app en un smartphone"; en diez años será posible descargar estos diseños genéticos y  adaptarlos según las necesidades de cada quien. Hessel cree que se está gestando una "biología paralela" que evoluciona "más rápido que la informática". Advierte que lo mismo que ocurre en la informática podría ocurrir en la biología: "Veo todos estos hacks, todas estas pequeños trucos, desde el spam hasta hackear diferentes sistemas y manipularlos de diferentes formas".

El fundador de  Future Crimes, Marc Goodman, dice:

La biología sintética llevará a nuevas formas de bioterrorismo —oportunidades para los criminales de crear biotoxinas nunca antes vistas. Estas amenazas podrían ser imposibles de detectar porque pueden personalizarse al genoma de cada persona o grupo de personas. El biocrimen hoy en día es similar al cibercrimen al principio de los 80. Pocos reconocen el problema,  pero uno solo necesita observar cómo esta amenaza ha crecido exponencialmente.

A diferencia de un virus informático después de cuyo ataque podemos reformatear nuestra computadora, la biocomputadora humana puede ser mucho más difícil de reformatear. Virus letales podrían ser, increíblemente, distribuidos a través del Internet: podríamos descargar el código de una vacuna que en realidad fuera un virus que trastorna nuestro comportamiento, acaso de manera similar al toxoplasma, un parásito que al introducirse en las ratas manipula su cerebro para que se eroticen con la orina de los gatos y se conviertan en su alimento. ¿Deberemos usar firewalls y biosoftware antivirus para mantenernos asalvo de estas infecciones? 

En otro artículo analizamos el escenario futuro del neurohacking ante el creciente uso de una interfaz cibernética con el cerebro humano, como son los aparatos controlados con la mente. A esto se le agrega la inminente incorporación de la nanotecnología al cuerpo humano y la posibilidad de incorporar aparatos de cognición externos al cerebro para aumentar sus capacidades. Todo lo cual abre la puerta también a hackear cerebros o diseminar programas mentales endógenos, psicotroyanos. 

Asimismo es posible que la biología sintética permita a una élite rediseñarse de tal forma que logren poseer organismos superiores, más inteligentes y longevos. Entonces, como los hacktivistas de la actualidad, deberán surgir hackers de ADN que roben el código de  la inmortalidad y lo dispersen por la Red,  haciendo de los elixires de la biología código abierto (y quizás antes que esto será importante que cada quien aprenda a hackear su propio código o perecerá programado por el código que se le imponga). Podríamos ver guerras biológicas en las que se esparzan virus genocidas, orientados a diferentes etnias o incluso grupos poblacionales, como podrían ser los jóvenes de tal o cual país. La biología sintética es una caja de Pandora que requiere necesariamente una explosión evolutiva paralela de la ética, de lo contrario podría convertirse en una versión moderna y de carácter masivo de Frankenstein. El ADN es el árbol del conocimiento que aparece míticamente en las historias de creación, la serpiente y el axis mundi, el libro de la vida y la "sagrada escritura", con lo cual el hombre regresa al jardín a jugar y en sus secretos puede encontrar la libertad divina o la cíclica destrucción.

[Washington Post]