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Cuba desarrolla vacuna contra el cáncer de pulmón

Salud

Por: pijamasurf - 12/06/2011

Investigadores cubano en biotecnología desarrollan con éxito una vacuna que combate el cáncer de pulmón convirtiéndolo en una enfermedad controlable; se espera que la próxima vacuna sea contra el cáncer de próstata.

Luego de haberla probado con resultados favorables en aproximadamente 2,000 pacientes, funcionarios de salubridad del gobierno cubano registraron en Perú una vacuna contra el cáncer de pulmón.

La CIMAVax-EGF, según su nombre médico, genera los anticuerpos necesarios para hacer del cáncer de pulmón una enfermedad crónica controlable y se espera que su desarrollo marque la pauta para aplicarse en otros padecimientos oncológicos. La próxima podría ser una vacuna contra el cáncer de próstata, la cual se presente posiblemente en 2012, de acuerdo con Gisela González, una de las principales involucradas en este proyecto del Centro de Inmunología Molecular de Cuba.

Después de Perú el medicamento también se encuentra en vías de registro en países como Brasil, Argentina y Colombia, y se dice que en el Reino Unido pronto se realizará un ensayo clínico para probar sus efectos.

Este triunfo de las investigaciones biotecnológicas cubanas se suma a un medicamento contra el cáncer de cuello del útero y un recombinante para los problemas cardiovasculares, además de vacunas contra la meningitis B y C, la leptospirosis, la fiebre tifoidea y una vacuna sintética contra la haemophilus influenzae tipo B, la causa principal de la meningitis y otras infecciones infantiles.

[Reuters]

¿Tiene la medicina alternativa derecho a recibir fondos públicos para la investigación?

Salud

Por: pijamasurf - 12/06/2011

La entrega de cuantiosos fondos públicos en Estados Unidos a un centro de investigación en medicina alternativa, sin resultados visibles, nos plantea la pregunta de si este tipo de tratamientos debería ser apoyado con los mismos derechos y obligaciones que la medicina institucional.

Hace unos días el periódico Chicago Tribune publicó un reportaje en el que expone, con un ánimo casi denunciante, la entrega de cuantiosos fondos monetarios públicos a un centro de investigación en medicina alternativa sin resultados provechosos.

Gracias a una donación de 374,000 dólares financiados por los contribuyentes, ahora sabemos que la inhalación de esencia de limón y lavanda no hace mucho por nuestra capacidad de curar una herida. Con 666,000 dólares en dinero federal de investigación, los científicos examinaron si la oración a distancia podía curar el SIDA. Y no puede.

El Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa también ayudó a pagar a los científicos que estudiaron si chorros de café en los intestinos de una persona pueden ayudar a tratar el cáncer de páncreas (una subvención de $406,000) y si el masaje hace que las personas con cáncer avanzado se sienten mejor ($ 1.25 millones). Los enemas de café no ayudan. El masaje sí.

El artículo expone otras investigaciones en que dicho Centro ha invertido desde su creación y hasta la fecha casi mil millones y medio de dólares, en varios casos para obtener un no como respuesta final: cierto tratamiento alternativo no cura determinado padecimiento. Acupuntura, sanación por energía, yoga, etc. Además, algunas de esas propuestas no son novedosas ni recientes y, por el contrario, su antigüedad, que puede rondar o exceder el siglo, hace pensar que ya otros estudios realizados habrán descartado su utilidad en la curación de un paciente.

El asunto es polémico porque la llamada “medicina alternativa” ha ido en sí misma objeto de controversia. Sin embargo, en este momento se añaden al menos otras dos circunstancias que complican el problema: la primera y más evidente, que recursos públicos se destinen, además en grandes sumas, a investigaciones que no fructifican y, en segundo lugar, la pelea cada vez más feroz que libran varias instituciones (universidades, centros de investigación, etc.) por dichos esos mismos recursos. Con la hegemonía de la medicina occidental, muchos de los científicos considerados serios se creen en una situación privilegiada para recibir ese dinero.

Al respecto Wallace Sampson, profesor clínico emérito de la Universidad de Stanford, comenta:

Algunos de estos tratamientos claramente habían salido de la imaginación de las personas. Nosotros no tomamos el dinero público y lo invertimos en proyecto que salen de la imaginación de las personas.

En lo inmediato, este hecho podría atañer únicamente a la sociedad estadounidense y sus mecanismos de control fiscal, sin embargo, visto desde una perspectiva más amplia, nos invita a reflexionar sobre esta oposición entre la medicina alternativa (o tradicional, como en el caso de las etnias autóctonas de América) y la que, a falta de un mejor término, podríamos llamar institucional y, en particular, si el acceso a los recursos públicos como apoyo a la investigación científica debe ser igualitario. Si oncólogos e investigadores del yoga tienen el mismo derecho a recibir dinero público para desarrollar un estudio del impacto médico en sus respectivas disciplinas. Si este es el caso, ¿las obligaciones también deberían ser por igual para ambos?

[Disinfo]