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Calles de Londres modifican la estructura cerebral de los taxistas que las recorren

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/12/2011

La ciudad de Londres como una inmensa red neuronal que modifica la estructura cerebral de los taxistas que deben aprender aun sus rutas más secretas.

Muchas ciudades en el mundo se caracterizan por tener un complejo sistema vial, laberíntico a veces, en el que no faltan las calles apenas perceptibles y los callejones que no llevan a ninguna parte.

Y si bien podrían citarse varias urbes con este singular estilo, por ahora Londres es el mejor ejemplo a la mano, sobre todo porque los conductores de sus icónicos taxis negros tienen que aprobar un exhaustivo examen, conocido como “The Knowledge”, en el que demuestren que conocen a la perfección incluso los atajos más secretos de la ciudad: 320 rutas que comprenden 25,000 calles y 20,000 sitios de interés y puntos importantes en 10 km a la redonda de Charing Cross.

Como se ve, la prueba exige capacidades mentales de alto nivel, y quizá esta sea la razón por la cual Eleanor Maguire y Katherine Woollett, del centro de neuroimagen del University College London, decidieron investigar qué sucedía dentro de la mente de los conductores sometidos a semejante esfuerzo.

El estudio se llevó a cabo con 79 choferes con entrenamiento para manejar un taxi (y eventualmente enfrentar el Knowledge) y 31 personas como grupo de control sin ninguna intención de volverse taxistas, de cuyos cerebros tomaron imágenes durante varios años para compararlas entre sí, además de evaluar su desempeño en pruebas de memoria.

Al principio los participantes no mostraban diferencias notables en su estructura cerebral o en su capacidad de memoria y en especial el hipocampo anterior y posterior, que por estudios previos se sabe que tiene un mayor tamaño en taxistas de Londres, era más o menos de las mismas dimensiones en ambos grupos.

Con el paso de los años únicamente 39 de los que aspiraban a convertirse en taxistas aprobaron el Knowledge, con lo cuales las investigadoras conformaron un tercer grupo de estudio, quedando la división de esta manera: los choferes que pasaron el examen, los que no y los que no tenían por qué intentarlo.

Así las cosas, las resonancias magnéticas practicadas en los voluntarios demostraron que en los taxistas que aprobaron la prueba la materia gris se había incrementado en la parte trasera del hipocampo. La materia gris, recordemos, se compone con las células nerviosas en el cerebro donde los procesos mentales tiene lugar. Por el contrario, de los otros dos grupos ningún participante mostraba cambios significativos en su estructura cerebral.

En cuanto a las pruebas de memoria, previsiblemente los taxistas (en general) fueron mejores al recordar puntos de referencia londinenses en comparación con el grupo de control. Sin embargo, de manera un tanto sorpresiva, tanto el grupo de control como los taxistas que no aprobaron el Knowledge fueron mejores en otras pruebas de memoria no relacionadas con la ciudad, como recordar información visual compleja.

Al anunciar los resultados de su investigación Maguire destacó que al menos el hipocampo puede cambiar en su estructura por los estímulos externos que reciba. “El cerebro humano permanece ‘plástico’ incluso en la edad adulta, permitiendo que se adapte cuando aprendemos nuevas tareas”, concluyó Maguire.

[Wired]

Personas con poder se creen más altas de lo que son en realidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 12/12/2011

En un curioso ejemplo de que la percepción subjetiva poco tiene que ver con la realidad, experimento demuestra que personas poderosas se ven a sí mismas más altas de lo que son.

El poder y la altura no siempre van de la mano y numerosos son los ejemplos históricos que así lo demuestran. Pero, en otro sentido, no deja de ser sumamente primitivo esperar que una persona con poder sea también alta y corpulenta e imponente, como si creyéramos todavía que esa compleja noción de poder que el género humano ha desarrollado depende directa y proporcionalmente de la presencia física.

Pero, contra toda evidencia, parece que esto es así. Que ciertos resabios de animalidad perviven en nosotros, haciéndonos creer, al menos en este caso, que mayor poder y mayor estatura son circunstancias totalmente consecuentes entre sí.

En un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Washington en San Luis, se demostró que personas poderosas siempre encuentran una manera de sentirse altos, incluso si se les hace ver que esto es únicamente una idea suya.

En tres experimentos, probamos la predicción de que la experiencia individual del poder influye en la percepción de su altura propia. De poco a mucho poder, este se asoció con una estimación menor de la altura de un poste en relación con el sujeto mismo (Experimento 1), con mayores estimaciones de su propia altura (Experimento 2) y con la elección de un avatar más alto para representarse a sí mismo en juego de vida virtual (Experimento 3).

Los investigadores encontraron además que estos resultados se sostenían si los participantes estaban psicológicamente predispuestos a sentirse poderosos y si se les hacía sentir así en un experimento de roles.

Así las cosas, quizá este experimento demuestre también que el poder es, en esencia, un estado o una percepción psicológica.

[io9]