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Facebook y Twitter, sin duda las dos redes sociales más populares y exitosas hasta el momento, ofrecen una buena vía para tomar el pulso a la opinión pública global y conocer los temas en los que pone su incesante atención.

Teniendo en cuenta que una buena parte de la población mundial tiene acceso a las redes sociales y las utiliza frecuentemente (en algunos casos incluso se han convertido en una especie de apéndice o sucedáneo de eso que todavía llamamos, con cierto anacronismo, “vida real”), vale la pena conocer sus tendencias y tomar el pulso digital de los temas que interesan a sus usuarios.

En este sentido, sin duda las dos redes sociales más populares y exitosas son Facebook y Twitter, los tentáculos de la opinión pública en Internet que apresan con fuerza los temas más importantes en cierto momento, lo mismo por su trascendencia histórica (como los sucesos de la Primavera Árabe), que por pertenecer a esa esfera de la cultura masiva a la que, en un contexto de globalización indudablemente fomentado en Internet, pertenece casi cualquier población del orbe.

Así, las cosas, los 10 temas más populares en Facebook fueron los siguientes:

1. La muerte de Osama bin Laden

2. Los Empacadores ganan el Super Bowl

3. Se declara a Casey Anthony no culpable

4. Charlie Sheen

5. Muerte de Steve Jobs

6. La boda real en Inglaterra

7. Muerte de Amy Winehouse

8. Call of Duty: Modern Warfare 3

9. Comienzan operaciones militares en Libia

10. Huracán Irene

Como vemos, este top está un tanto inclinado hacia los intereses de la población estadounidense promedio y, aunque aparentemente diverso (pues lo mismo va de eventos políticos al entretenimiento o la tragedia ambiental), de alguna manera es posible comprender su eclecticismo estructurado por esa perspectiva mainstream del manejo de la información.

Por otro lado, en Twitter los hashtags más utilizados fueron estos ocho:

1. #egypt

2. #tigerblood

3. #threewordstoliveby

4. #idontunderstandwhy

5. #japan

6. #improudtosay

7. #superbowl

8. #jan25

#tigerblood alude al affaire Charlie Sheen y #jan25 al día en que Mubarak dejó la presidencia de Egipto.

Al menos a primera vista parece claro que los usuarios de Twitter o están más distribuidos en el mundo o tienen, en promedio, intereses distintos a los de Facebook. Resalta, por ejemplo, que en Facebook la catástrofe natural y después nuclear de Japón no haya trascendido a los 10 temas más populares del 2011, mientras que en Twitter este mismo alcanzó un quinto lugar en el interés común, superando incluso esa celebración de la masculinidad prototípica estadounidense que es el Super Bowl (que en Facebook fue el segundo acontecimiento más comentado).

Sea como fuere, sin duda estos datos nos permiten darnos una idea de las preocupaciones en las que está puesta la atención de ese argos proteico que llamamos opinión pública.

Con información de Mashable y PcMag.

Cautivados por la narrativa del espectáculo y las celebridades, los ciudadanos dejan de poner atención en lo que verdaderamente importa, los perjuicios que se cometen mientras siguen en sus pantallas los escándalos sexuales del momento.

Were people this dumb before television?

[¿Éramos así de idiotas antes de la televisión?]

Don Delillo, White Noise

Con el inicio de año los propósitos se multiplican, yendo de los más recurrentes —como hacer ejercicio, dejar de fumar o comer sanamente— a otros mucho más personales.

John Avlon, sin embargo, nos propone uno que podría sonar un poco raro por lo infrecuente de su intención: dedicar mucho menos tiempo a seguir asuntos banales y enfocarnos un poco más en lo que es, objetivamente, mucho más importante y urgente.

Avlon, colaborador en Newsweek y en el sitio The Daily Beast, llega a esta propuesta luego de comprobar que en marzo de 2011 el impacto mediático en noticieros televisivos, periódicos y revistas de los escándalos protagonizados por el actor Charlie Sheen fue mucho mayor que el de las noticias de dos meses (marzo y abril) sobre la guerra en Irak.

Hay un problema, gente. Es un signo de una sociedad entreteniéndose a sí misma hasta la muerte. Preferimos recompensar la celebridad con nuestra atención y no a nuestros valientes hombres y mujeres luchando y muriendo a medio mundo de distancia. No es intencionalmente cruel, pero es escapismo en su intento de mantener ese mundo lejos.

El periodista abomina y se esfuerza por entender este consumo desenfrenado de contenidos vacuos e infructuosos de los que difícilmente puede encontrarse algún beneficio, esa retórica del reality y el espectáculo que, dice, “ofrece la promesa de fama sin la molestia del talento o el trabajo duro”.

"Miren, el escapismo está bien. Pero puede convertirse en un narcótico que nos distrae de lo que realmente importa”, advierte. ¿Qué es eso importante? Sobre todo los fraudes que se cometen en las altas esferas políticas y económicas mientras la opinión pública tiene su atención puesta en la vida sexual de Kim Kardashian o en la farmacodependencia de Charlie Sheen.

Avlon recuerda el lema clásico de “pan y circo” que evoca el declive de la civilización romana bajo ciertos emperadores que mientras se sumían en la corrupción, arrastrando consigo al pueblo al que estaban obligados a conducir, ofrecían a estos mismos ciudadanos banquetes y espectáculos que cegaban sus ojos ante el precipicio al cual se apresuraban. Como dice Étienne de La Boétie:

Los teatros, los juegos, las farsas, los espectáculos, los gladiadores, los animales exóticos, las medallas, las grandes exhibiciones y otras drogas eran para los pueblos antiguos los cebos de la servidumbre, el precio de su libertad, los instrumentos de la tiranía. […] El pueblo ha sido siempre así. Se muestra dispuesto y disoluto para el placer que se le brinda en forma deshonesta, e insensible al daño y al dolor que padece honestamente

Por su parte John Avlon concluye:

No vamos a cambiar esta dinámica en una noche, pero así como empezamos un nuevo año con nuevos propósitos, no es mucho pedir que podamos ajustar un poco, enfocarnos más en lo que realmente importa en oposición a la basura desechable de la distracción. […] El problema con una dieta de pan y circo no es la falta de diversión, es la atrofia paulatina de nuestro músculo cívico. Y todos sabemos cómo terminó Roma. Todavía a estamos a tiempo de tomar decisiones diferentes —y estas pueden empezar con un propósito para el primer día de un año nuevo.

[The Daily Beast]