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Un grupo de estudiantes universitarios protesta en los salones de Harvard por la parcialidad con que se enseña economía en dicha universidad.

Hace una semana un grupo de aproximadamente 70 estudiantes interrumpió la clase que se daba en uno de los salones de la Universidad de Harvard por considerar que la forma en que se enseña economía ahí es bastante parcial.

“Estamos profundamente preocupados por la manera en que esta parcialidad afecta a los estudiantes, la Universidad y a la sociedad”, dice una carta pública firmado por los inconformes.

Los estudiantes irrumpieron en el curso ofrecido por el profesor Greg Mankiw, quien fue asesor del ex presidente George W. Bush y quien asegura que al momento del incidente trataba el tema de la desigualdad en los salarios.

En la carta, que está dirigida a Mankiw, se dan a conocer los motivos de esta protesta:

Como estudiantes de Harvard nos inscribimos en Economía 10 con la esperanza de adquirir una amplia e introductora base de la teoría económica que nos asistiera en nuestras diversas inquietudes intelectuales y diversas disciplinas, que van de la Economía al Gobierno, de las Ciencias del Medio Ambiente a las Políticas Públicas, y más allá. En cambio, encontramos un curso que adopta una específica —y limitada— perspectiva de la economía, la que creemos que perpetúa el sistema problemático e ineficiente de desigualdad económica en nuestra sociedad contemporánea.

[Slate]

Reseña de "Fuera de Satán", la más reciente película del director francés Bruno Dumont con la que este retoma sus ideales iniciales; la sexualidad, verdugo y fuerza primordial, como única clave para entender al hombre.

La 53 muestra también arrastró a nuestras costas la forzadamente enigmática, Fuera de Satán (Bruno Dumont, 2011) que termina siendo más críptica por lo que no quiere ser más que por lo planeado a medida que la máquina de espejos dentro del cinematógrafo trata de reconocer los patrones de forma dentro de su imaginario acuñado, en sus diferencias se yergue un cine distinto: interesante. 

Aunque el argumento, sobre un extranjero, de dudosa procedencia terrenal, que llega a cierto pueblo para arreglar la vida de todos, existe desde hace siglos en la literatura. En el cine Pier Paolo Pasolini es el que lo ha llevado más lejos, reformulándolo con todas las ideas incipientes de los años 60´s, tiempos caóticos al mismo tiempo que llenos de esperanza, tiempos donde se intentaba llegar a esa ansiada libertad; en su rabiosamente angelical Teorema (Pasolini, 1968). Pasolini redujo y magnifico el input y el output individual centrándose en el plano sexual; de este modo este visitante (ángel ó demonio) cuestionaba, escuchaba, protegía, revelaba, replanteaba, ayudaba a una familia en plena pudrición burguesa. Casi es imposible imaginar a Terence Stamp en el mismo ring que Silvana Mangano si no existiera la cinta, una espectacular suculencia que atacaba a la exquisitez de clase, que tiempos aquellos.

Años después, la genial idea de Pasolini, que tomaba fuerza con cientos de teorías que escrutaban los dos grandes paradigmas: Freud y Marx; se llevaba al cine en ocasiones contadas por seres que entendían bien la operación. Entre ellos para mi la mejor versión además siendo más fiel a la original fue la de el  iconoclasta Japonés Takashi Miike: Visitor Q (Miike, 2001). Una cinta que asumía su naturaleza en video sin querer emular cualquier ilusión cinematográfica; de forma muy sincera, explícitamente violenta y cruda tanto como lo es una campaña de publicidad al revés, siendo una mentira sofisticadamente cocinada. Entre una Película de Yakuzas y otra, Miike reformularía el Teorema para ser evaluado en años posteriores, un testamento del tiempo donde los antiguos valores familiares Japoneses con raíces milenarias morían, el inicio de un milenio esclavizado bajo el yugo de la publicidad ubicua que maquillaba el acto sin cesar.

No se confunda este argumento con el camino del mártir, crítica de la ruta mesiánica para posibles cambios futuros, no hacen falta más cristos, por su cuerpo y sangre no sirve recomponer el tejido social, solo es un paliativo;  tipo Viridiana (Luis Buñuel, 1961) y más tarde Dogville (Lars Von Trier, 2003). 

Fuera de Satán, representara un reto para el más empedernido fan de la filmografía de Dumont. Para mi resulta refrescante y mucho más en contacto con sus ideales iniciales que sus dos últimas cintas. Aunque con excesos que no me puedo explicar, como una resurrección para agradar al padre Dreyer tratando de recomponer la osadía de Reygadas, que le costó el que Luz Silenciosa (Carlos Reygadas, 2007) pudiera ser su primer película lograda al máximo y una de las mejores mexicanas si hubiera tenido  otro final. El fantasma del cine , el fantasma de la libertad, vuelve aparecer como ángel de la muerte y vuelve a degollar a otro que trata de homenajear-plagiar al padre Dreyer con el final de Ordet (Carl Theodor Dreyer, 1955).  Ningún aficionado lo podría llegar a entender, esto es solo una operación digna del intelecto de cualquier jurado de festival. Podría ser ya parte del psicoanálisis del cineasta, una especie de canto de las sirenas, que representan las frases reconstruidas tras los pasos de los antiguos maestros a través de los tiempos, la carencia del padre y el conflicto adolescente, en un mundo tan falto de creencia ontológica y con búsquedas espirituales únicamente basadas en las características visuales del medio; todo lo volvemos superficial y banal.

¿Ángel celestial o infernal? Un tipo (David Dewaele) se aloja bajo el manto celestial, con pocos cambios de ropa, cobijado por su bolsa de dormir y el fuego. Al inicio de la cinta somos testigos de una relación entre el tipo (así lo llama Dumont), bellamente cautivador bajo la deformidad de sus rasgos, y ella (Alexandra Lemâtre), dulce gema bajo un disfraz de emo de varias noches de Halloween que se han sucedido hace tiempo ya, porque ya no es una niña aunque quiera seguir siéndolo. Para el tipo la naturaleza es un altar en el que la inicia con la fe como único sustento; ella prácticamente contesta con emparedados simples que le regala sin que su madre lo sepa. El primer milagro del tipo en esta comunidad es deshacerse del padrastro que no le permite vivir a ella en paz; simplemente eliminándolo como un obstáculo sin que ningún sentimiento tengan que intervenir; escopetazo que lo hace volar por el aire hacía atrás, dentro del granero con las demás bestias.

En Veintinueve Palmas (Dumont, 2003), su mejor película en mi opinión, Dumont logró trascender la medida de Michelangelo Antonioni y encontraba la manera de cómo casi fundir al individuo con el paisaje; pero más que viajero de su tiempo que no logra encajar en él, era una rebeldía que en el no lograrse fundir encontraba su error trágico mereciendo su funesto fin. Curiosamente las Veintinueve Palmas fue una cinta de encargo de un productor norteamericano, donde finalmente Dumont encuentra esta maravillosa poesía visual que en por ejemplo en La Vida de Jesús, solo se vislumbraba en el horizonte. Una ecuación entre una pareja multicultural y otros pobladores del mundo no esperados, por medio de la sexualidad esta pareja busca su redención y de esa manera transgrede, intentando formar un triángulo amoroso con el desierto de Mojave; a través de la sexualidad también tendrán su castigo. Una vez más Dumont regresa a ese camino con Fuera de Satán, donde solo se pueden comprender las cosas desde ese bucólico Full Long Shot que podría pertenecer a cualquier pintura de paisaje del periodo romántico, donde de nuevo estos personajes intentan fundirse con el paisaje, ¿lo lograrán esta vez? Esta vez los personajes tienen fe.

La sexualidad en el cine de Dumont constituye la clave para entender al hombre. En su primer película La Vida de Jesús (1997) es la actividad liberadora donde el joven Freddy (David Douche) puede ser igual que los demás, solapado por su madre, lo lleva a cabo con su consoladora novia y en ocasiones se vuelve puerta para el próximo ataque de epilepsia. Fastuoso aunque aún muy simple  y logrado segundo filme, también segundo en mi lista personal, la sexualidad es la amenaza en La Humanidad (1999). Pharaon de Winter (Emmanuel Schotte) pasa a ser de un policía de pueblo donde no pasa nada, a detective tras las huellas del diablo, esto después de que ocurre un crimen sexual en el que la victima es una niña de once años que es asesinada después de haber sido violada. Fuera de la sexualidad amenazadora del criminal que Pharaon tiene que descubrir solo existe la fogosa liberalidad de su vecina con quién acaba teniendo mucho que ver con el caso. Que decir de Flanders (2006) que en lo personal me parece su peor esfuerzo; aquí la sexualidad es una bestia cruel que los soldados usan para torturan al pueblo enemigo, además de ser un vinculo cuestionable con sus seres queridos. Es en este hecho cuestionable que la sexualidad en Dumont se vuelve arma letal de la que el verdugo no tiene control; fuerza primordial que al no ser moldeada socialmente se vuelve un peligro, la llave para una sociedad sana constituye el elemento que la tiene suscrita a la demencia, la fuente de luz para la alegría diaria se convierte en boca del lobo.

Algo más acerca de Hadewijch en este enlace.

Y es por medio de su sexualidad donde la pregunta sobre la naturaleza del tipo en Fuera de Satán se puede  resolver. Ella se insinúa sexualmente con él en más de una ocasión y él la evita sin dar razones de peso. Dos personas se sobrepasan sexualmente con ella y él los castiga violentamente, ¿es ella el apóstol, sacerdotisa de su culto? Más adelante lo vemos tener sexo con otra mujer que viaja sin el menor recato y a la menor provocación pero de manera también ritual. Y es aquí dónde se puede ver finalmente la diferencia, el tipo guarda su potencia sexual como los rayos de un sol, parte de su acto religioso, con esta fuerza cura tanto a la viajera a la que parece tomar como alguien que ocupara su lugar en la comunidad, de la que finalmente parte después de su primer milagro real que consiste en una resurrección. Como también tiene connotaciones sexuales la manera como realiza el exorcismo invitado por la madre de una menor de edad, haciéndola volver a la normalidad; la niña rubia de ojeras grandes puede sonreír otra vez.

Él constituye una amenaza para la comunidad por que probablemente es su salvación, el final aclara que realmente la amenaza es cotidiana y se esconde en los actos miserablemente crueles del día a día, los abusos del pueblo en si que muchas veces no tienen tintes espectaculares. 

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