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Estudio revela que los niños y adolescentes con mayor IQ son notablemente más propensos a terminar consumiendo drogas ilegales; la tendencia se acentúa en el caso de las mujeres.

Luego de un estudio en el que participaron cerca de ocho mil personas (British Cohort Study), el cual comenzó en 1970, investigadores se abocaron a analizar la data resultante, considerando tres variables: el uso de drogas ilegales a lo largo de su vida, los factores socioeconómicos y el desempeño académico. El IQ de los participantes fue medido entre los cinco y los diez años de edad, utilizando una escala validada. Años después, cuando los voluntarios tenían 16 años, se monitoreó su empleo de drogas y sus condiciones psicológicas, medición que se repitió cuando habían alcanzado 30 años de edad.  

Entre las drogas que se tomaron en cuenta en el estudio se incluyó marihuana, cocaína, speed, barbitúricos, LSD y heroína. Durante la última medición, uno de cada tres hombres (35.4%), y una de cada seis mujeres (15.9%), habían consumido marihuana, mientras que el 8.6% de hombres y 3.6% de ellas habían utilizado cocaína durante los últimos 12 meses antes del último monitoreo. Patrones similares se registraron con las otras sustancias. 

En cuanto al monitoreo de los niveles en aptitudes de inteligencia, el análisis arrojó que los hombres con altos niveles de IQ a los 5 años tenían 50% myor propensión a terminar consumiendo drogas a los 30 años que aquellos con bajo IQ. En el caso de las mujeres esta tendencia se acentuó, ya que las posibilidades de terminar consumiendo drogas entre las chicas con mayores IQ's duplicaba al resto. 

Hace un año publicamos aquí un reportaje sobre el estudio realizado por Satoshi Kanazawa, psicólogo evolucionista de la London School of Economics, que concluyó que la gente inteligente consume más drogas psicoactivas.  

[Science Daily]

 

Acompaña la memorable cátedra de Terence Mckenna sobre el DMT con estos fascinantes visuales

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 11/28/2011

Los extraordinarios visuales de Martin Stebbing ilustran el trance verbal de Terence Mckenna hablando sobre sus experiencias navegando los parajes interdimensionales del DMT

Entrar en contacto con las moléculas de la familia de las triptaminas (los hongos psilocibe, la ibogaína, el DMT y sus primos cercanos como 5-MeO-DMT) es adentrarse, aunque sea de manera fugaz, a los misterios de la conciencia en este planeta.  Y una de las cosas que deja esta especie de coqueteo con una eternidad que psicodélicamente se desintegra, es una nostalgia por la subversión estética de las visiones que otorga la llamada "molécula del espíritu". Muchos han intentado representar estos visuales que parecen tejidos con aquella misma sustancia con la que Shakespeare entrevió la unidad entre lo onírico y lo ontológico--sueños diseñados en la casa de duendes del demiurgo. Probablemente nadie ha logrado reflejar la fidelidad, al profundo asombro de estas visiones. Sin embargo, artistas plásticos como Roberto Venosa, Alex Grey, Martina Hoffman y artistas digitales como Scott Draves (de Electric Sheep y el documental DMT: The Spirit Molecule), el equipo liderado por el director Jan Kouen en Blueberry o el de Gaspar Noé en Enter the Void  se han acercado a transmitir las visiones psicodélicas supernas de la dimetiltriptamina.

Ahora tenemos un nuevo miembro de este selecto grupo de artistas que buscan pasar el espejo a lo inefable, Martin Stebbing, quien ha hecho este fascinante video ilustrando las palabras de Terence Mckenna, el sacerdote del DMT.

Acompañado de un andamiaje de fractales autotransformantes, el bardo de la psicodelia nos introduce a sus deliciosas y aterradoras experiencias con esta molécula y nos exhorta a invertir 10 minutos de nuestras vidas para, en un curso relámpago, aprender misterios que años estudiando podrían jamás acariciar.

"Lo que realmente tienes que hacer cuando exploras los psicodélicos es descubrir cuál es el centro del mandala", dice Mckenna, quien nos recuerda  que el DMT es la sustancia psicoactiva que más rápido actúa (que menos dura), la más fuerte y a la vez la única que ocurre naturalmente en el cerebro humano (posiblemente en la glándula pineal).

Para los avezados exploradores, les recomendamos el minuto 9 donde visualizamos el mítico crisántemo (el vórtice de una flor implosiva) en el que se cruza el umbral dimensional. Después te recibirán los alaridos de los duendes del sueño, con su humor negro iridiscente. La entrada a lo que Mckenna llama "una ecología de almas", compuesta de misteriosos seres que juejan con el Logos como si (auto)driblaran una pelota de basquetbol emjoyada. "No son extraterrestres, sino aquellos que se han ido, existen en una dimensión que por falta de otra palabra llamamos eternidad... lo que estas criaturas quieren es que transformemos el lenguaje, esto es entendible porque nuestra cultura es creada por nuestro lenguaje y nuestra cultura es tóxica... pero  esto es lo que quieren decir: que debemos condensar máquinas del aire".

Una poesía de la psicodelia que entra en contacto con el substrato dimensional en el que se fabrica el lenguaje mismo, que al hacerse (decirse) nos hace.

Cómo se relaciona esto con lo que dice Robert Graves de que existe un lenguaje poético primario, de que la poesia como la conoces es una sombra y que en algún punto las personas dominaban lenguajes que literalmente materializaban en creencia viva, porque no apelaban a través del argumento o la métafora sino porque se presentaban como imagen... Blake dijo que si la verdad puede ser dicha de forma que puede ser entendida, entonces será creída...