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Informe anual de la ONU: ¿Cuáles son los países más desarrollados del mundo?

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/06/2011

Presenta la ONU su informe anual sobre desarrollo humano: aunque hay pocas sorpresas en los últimos y los primeros lugares, la creciente desigualdad reajusta esta clasificación.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) acaba de presentar su más reciente informe sobre desarrollo humano, al que subtituló “Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos”, en el cual evalúa los avances y retrocesos que tanto a nivel general como en cada uno de los 187 países examinados se han tenido en rubros como el ingreso, la educación, esperanza de vida y equidad.

Como ya es costumbre, los países más desarrollados se encuentran en los primeros lugares del ranking: después de Noruega, en el primer sitio, están Australia, los Países Bajos, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Canadá, Irlanda, Liechtenstein, Alemania, Suecia y Suiza; en contraste, la última decena de la lista está dominada por naciones africanas: Guinea, la República Centroafricana, Sierra Leona, Burkina Faso, Liberia, Chad, Mozambique, Burundi, Níger y la República Democrática del Congo al final.

Esta clasificación corresponde al Índice de Desarrollo Humano (IDH) del informe, el cual se forma a partir de una combinación de «indicadores de esperanza de vida, logros educacionales e ingresos», a decir del propio PNUD.

Sin embargo, este mismo indicador se considera en perspectiva al introducir la noción de desigualdad. El reajuste que sufre entonces el IDH adquiere un valor mucho más objetivo. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, aunque se encuentra entre los 5 países mejor clasificados en cuanto a desarrollo humano, la brecha cada vez más creciente entre los distintos sectores de la población provoca que pase del 4° al 23° lugar del ranking. «Cuando existe desigualdad en la distribución de salud, educación e ingresos, el IDH de una persona promedio de cualquier sociedad será inferior al IDH general», se lee en el documento.

En América Latina, los 10 países con mejor desarrollo humano son Chile (44° lugar general), Argentina (45), Barbados (47), Uruguay (48), Cuba (51), Bahamas (53), México (57), Panamá (58), Antigua y Barbuda (60) y Trinidad y Tobago (62). A estos lugares medios de la tabla general se añade que la región sigue siendo, según la ONU, la más desigual del planeta.

El subtítulo de “Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos” alude al hecho de que solo por medio de la sustentabilidad (entendida en un sentido amplio) será posible contrarrestar los oscuros pronósticos que se ciernen sobre nuestra especie.

«El Informe sobre Desarrollo Humano 2011 es un aporte considerable y a la vez novedoso al diálogo mundial en torno a este desafío, y demuestra que la sostenibilidad está íntimamente ligada al problema básico de la equidad, entendida como justicia social y mayor acceso a mejor calidad de vida. La sostenibilidad no es solo, ni en primera instancia, un tema ambiental, como se argumenta tan convincentemente en este Informe. Se trata, sobre todo, de la forma en que elegimos vivir nuestra vida, conscientes de que todo lo que hacemos tiene consecuencias para los 7.000 millones de habitantes del planeta, así como para los miles de millones que vendrán en los próximos siglos», escribe en el prólogo Helen Clark, administradora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Consulta aquí el Informe sobre Desarrollo Humano 2011 del PNUD

[Yahoo]

“Estudia y desobedece”: ¿qué pasa con las protestas estudiantiles en Colombia?

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/06/2011

Luego del primer triunfo de los estudiantes colombianos, al conseguir que el presidente Santos retirara su proyecto de reforma a la educación superior, la situación educativa de Colombia debe discutirse en un contexto democrático y no de imposición autoritaria.

El pasado 11 de noviembre Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, anunció el retiro de su proyecto de reforma a la Ley 30 que regula la educación superior en dicha nación sudamericana. Santos cedió ante el movimiento estudiantil que desde el anuncio de estas reformas, en marzo de este año, se levantó en contra de las medidas que pretendían imponerse en la educación universitaria, particularmente las que atañían al financiamiento de las universidades, el endeudamiento de los estudiantes y la autonomía de las instituciones educativas. Sin duda entre las protestas más impresionantes está el monumental paro que involucró a la mayoría de las 32 universidades públicas del país, iniciado el 12 de octubre y levantado este 16 de noviembre.

En este primer triunfo de los estudiantes sin duda tuvo algo que ver el movimiento chileno, cuya vehemente autenticidad ha puesto al presidente Sebastián Piñera en una situación verdaderamente incómoda e impopular, con un desprestigio que va en picada al mismo ritmo que el movimiento estudiantil gana simpatía. En el caso colombiano es probable que Santos no quisiera repetir la experiencia y prefiriera renunciar, acaso provisionalmente, a sus intenciones.

Pero seamos justos: nada de esto habría sucedido si los estudiantes colombianos y otros sectores de la educación superior hubieran aceptado sin rechistar el proyecto del gobierno, si no se hubieran organizado tan eficiente y rápidamente como lo hicieron y, sobre todo, si no hubieran dado a sus protestas un matiz novedoso, fresco, casi inédito (a no ser por el ejemplo chileno) que sorprendió a las autoridades colombianas, impidiéndoles reaccionar según las prácticas acostumbradas y otorgándoles a los estudiantes la pausa dubitativa necesaria para tomar la iniciativa en las negociaciones.Reinaldo Spitaletta, en el diario colombiano El espectador, describe así este atractivo fenómeno:

Ahora, los símbolos de las manifestaciones contra la reforma a la Ley 30 abundan y poco tienen que ver con actitudes violentas. Pero sí efectivas. Uno de ellos, una muchacha, quizá no tan bella como la chilena Camila Vallejo, con un cartelito en sus manos que, con una flecha y una leyenda, señala a un grupo de policías antimotines: “ellos también querían estudiar”.

Jóvenes que reparten flores a los policías. O los besan. Muchachas que van marchando con sus senos recientes al aire. Caras maquilladas. Pintores universitarios que  estampan corazoncitos de colores en los escudos de aquellos a los que antes se les recibía con coros como “policías y reclutas son los hijos de las putas”. La multitudinaria resistencia pacífica de los estudiantes colombianos a la intentona del gobierno de Santos de reformar la educación pública, ha dado resultados.

Sumada a esta frescura contestataria se encuentra la conciencia que tienen los estudiantes de que las cosas, al menos en la educación superior, tienen que cambiar por el bien del futuro colombiano. Pero saben también que estos cambios deben proponerse, discutirse y en su caso aprobarse en un contexto democrático y no de imposición autoritaria, en el que participen todos los sectores directamente afectados por las posibles reformas al estado que guarda actualmente la educación universitaria.

Por lo pronto, además del regreso a las aulas, la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (que agrupa a los disidentes y opositores al proyecto educativo del gobierno) convocó a una reunión para el próximo 3 de diciembre, en la cual se discutirá una nueva propuesta que será entregada al Ministerio de Educación.

Sin duda hay que estar atentos a los logros que consigan los estudiantes colombianos, quienes quizá prueben que ha llegado el momento de tomar por nosotros mismos las decisiones que afectan directamente nuestro desarrollo personal y social —y no delegar dicha libertad en representantes frecuentemente pervertidos por otros intereses.

Con información de El espectador