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En un hobby que algo tiene de enternecedoramente anacrónico, un canadiense de 58 años lleva un par de décadas arrojando botellas al mar con mensajes de amistad en su interior, acaso un método mucho más efectivo y sincero que las actuales redes sociales.

Para Harold Hackett, un canadiense que habita en la isla Prince Edward, en la costa atlántica, la expresión “arrojar una botella al mar” es más que una metáfora, es una realidad ritual cotidiana que ha hecho de él un personaje singular.

Durante casi veinte años Hackett se ha dedicado a confiar sus solicitudes de amistad no a Facebook, sino al vaivén y el humor de las aguas océanicas, esperando que su modesto pero resistente transporte llegue hasta la persona indicada —quienquiera que esta sea.

Desde 1996 ha arrojado 4800 botellas y recibido más de 3100 respuestas (algunas incluso varios años después de que hubiera lanzado su botella), más de 3000 desconocidos destinatarios de todo el mundo que repentinamente se convirtieron en remitentes, comenzando así a establecer con el canadiense una relación única y enternecedoramente anacrónica en estos tiempos en que la comunicación global se consigue con unos cuantos clics y los dispositivos apropiados.

“Nunca creí que tendría tantas de regreso”, dice Hackett, “Simplemente adoro hacerlo al viejo estilo”.

Pero si ya es, de alguna manera, recompensa suficiente saber que alguien allende el mar y las fronteras será feliz por un momento al recibir unas cuantas palabras suyas, Hackett confiesa que también ha obtenido de esto que él considera un hobby algunos beneficios adicionales: “Usualmente me llegan unas 150 tarjetas navideñas, regalos navideños, souvenirs”.

Quién sabe, quizá rescatar algunos de esos viejos métodos de comunicación nos acarrearía más y mejor compañía que las redes sociales que tanto nos han fascinado en los últimos años.

[BBC]

Por medio de un refinado sistema de recolección de datos, Facebook registra información personal de quienes interactúan en el sitio, incluso sin que sean usuarios activos.

Facebook ha destacado, entre otras cosas, por el cuestionable manejo que da a la información personal de sus usuarios. Pero, ¿cómo colecta dicha información? Algunos datos, es cierto, el usuario mismo los proporciona, pero otros son tomados sin que este se dé cuenta y en algunos casos incluso sin que sea un usuario activo de esa que es la red social más exitosa hasta el momento.

En este infográfico, realizado a partir de información proporcionada por Arturo Bejar, director de ingeniería de Facebook, se muestra cómo se recolecta la información personal de un usuario activo (correo electrónico, dirección IP, sistema operativo de la máquina desde donde se accede, etc.) y de uno que no lo es. También puede verse la importante función que tienen los “Likes” para el sistema, ya que estos configuran la publicidad comercial que aparece en la página de inicio de Facebook que tanto se frecuenta en todo el mundo.

 

[Efecto Social]