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El porno que les gusta a las mujeres: ¿por qué incomoda a los hombres?

Por: pijamasurf - 11/29/2011

Un joven californiano de 26 años, James Deen, con su figura de hombre común y corriente, se encuentra revolucionando la industria del porno, atrayendo mujeres adolescentes e incomodando a los hombres habituados a los patrones estéticos masculinos basados en la exageración de proporciones.

James Deen es un joven californiano de casi 26 años que ejerce una profesión singular: es actor porno. Pero por si esto no fuera suficientemente peculiar, por insospechado azar Deen se encuentra revolucionando la industria de la que forma parte.

En el porno uno de los patrones estéticos dominantes, en el caso de los hombres, es el del actor de proporciones exageradas, en todo, lo mismo en su musculatura que en el tamaño de su instrumento de trabajo. Hay quienes aseguran que esto se debe a que la industria del porno la manejan y consume sobre todo hombres, para quienes es imposible que un semejante pueda despertar el más mínimo deseo o atracción. De ahí también que las mujeres se sientan poco inclinadas por este tipo de películas.

Sin embargo, Deen vino a romper con algunos de estos patrones. Con su figura común y corriente y con ciertos rasgos que podrían considerar refinados en comparación con los de sus colegas, el californiano aparece en las películas que protagoniza como una pieza un tanto ajena a la narrativa tradicional de la industria, como si hubiera llegado a esas orgías por accidente, por abrir una puerta equivocada en una casa desconocida. Además, su carisma, esa sensación que extraña e inexplicablemente transmite de “conectar” con las mujeres con quienes está trabajando, le ha valido una cierta simpatía por parte del público femenino, especialmente el de adolescentes que ven en él a un hombre totalmente distinto, lejos del prejuicio masculino de que las mujeres “quieren todo grande”, incluso con cierto aparente sentimentalismo o cuidado al momento de realizar sus lúbricas actuaciones.

Otro de los rasgos que convierten a Deen en parte de esta nueva generación que está transformando los patrones culturales heredados desde hace tantos siglos es que mucha de su popularidad proviene de su presencia en Internet, especialmente en Twitter y en un blog en el que postea con frecuencia. Y quizá eso explicaría también por qué cierto segmento de la población que antes no se interesaba o incluso sentía repulsión por el porno, ahora sigue el trabajo de este muchacho, de alguna forma el mismo segmento que engrosa las listas de usuarios de las redes sociales.

Curiosamente, todo esto que distingue a Deen para las mujeres tiene en los hombres el efecto opuesto. Para el público masculino Deen es también un elemento extraño en las películas porno habituales, pero la reacción está más cercana a la aversión que a la atracción. Hay quien piensa, como J. Bryan Lowder, que un hombre común y corriente como Deen enfrenta al espectador masculino con el fantasma de la homosexualidad y quizá también impida concretar la fantasía de que el espectador podría ocupar el lugar del actor porque, de algún modo, ese actor no existe realmente. Es un actor, sí, pero además es un actor exagerado, con un trabajo, un cuerpo, una pareja, un modo de vida y, sobre todo, un miembro viril, que nadie tiene realmente. Ese vacío que nadie ocupa lo puede llenar el espectador. Pero si en ese lugar se encuentra un hombre común y corriente como el espectador, entonces la fantasía se interrumpe, se hace imposible porque el espectador, en su condición de hombre común y corriente, podría estar ahí, pero no está.

Es imposible saber cuál será el destino de James Deen en la industria fílmica del porno, pero sin duda ya ha actuado uno de sus papeles más importantes al comenzar una posible revolución de la estética pornográfica dominante, cuestionando también la perspectiva masculina que domina la industria.

[Slate]

Mujeres ¿Sabían que pueden experimentar un orgasmo durante el parto?

Por: pijamasurf - 11/29/2011

A pesar de que el parto es una experiencia culturalmente asociada con el dolor, lo cierto es que puede ser un episodio absolutamente orgásmico para la mujer.

mujer experimenta orgasmo durante parto

Culturalmente, al menos en Occidente, el partio es una experiencia generalmente asociada con el dolor. Cuántas veces no hemos visto, en decenas de películas hollywoodenses, a sus respectivas protagonistas blasfemar o lanzar agónicos alaridos mientras simulan dar a luz. Sin embargo, este desgarrador dolor no es un requisito dentro de un parto. De hecho, no solo existen miles de mujeres que no experimentan esta especie de castigo divino para ser merecedoras de la gran bendición de tener un bebé, sino que, incluso, muchas asocian esta experiencia con un episodio completamente extasiante, ligado directamente a las sensaciones que atraviesan al momento de un orgasmo. 

El parto orgásmico es un concepto difundido en un documental del mismo nombre, que promueve un cambio de perspectiva de la mujer occidental ante uno de los momentos más importantes de su vida: el dar a luz. De acuerdo con este documental, en una encuesta realizada con mujeres que ya son madres, el 21% de ellas reportó haber experimentado un orgasmo, o algo parecido a ello, durante el parto. De acuerdop con la Dra Christianne Northrup, autora del libro "Women's body, Women's Wisdom", este fenómeno puede explicarse con bastante sencillez: 

"Cuando el bebé va descendiendo a través del conducto natal, recordemos que va atravesando las mismas regiones que cuando el pene va hacia adentro de la vagina para producir un orgasmo. Y el parto en si mismo está asociado con enormes movimientos hormonales, libera mucho más prolactina, mucho más oxitocina, y mucho más betaendorfinas, y estas son las moléculas del éxtasis".

Y es que si nos ponemos a reflexionar, objetivamente y más allá de nuestras impresiones inmersas en postulados de moralidad y tabú, resulta absurdo que ese momento en donde se consuma uno de los actos más mágicos a los que accede el ser humano, el parto/nacimiento, sea necesariamente un episodio asociado con el dolor. Ahora lo interesante sería dar seguimiento a aquellos bebés que llegaron al mundo durante partos orgásmicos y tratar de entender el impacto de esto sobre sus vidas. Asumimos que deben ser personas que sonríen más, una cualidad que, por cierto, le hace buena falta a nuestro sociedad en estos días.