*

X

Aparece rostro de Jesucristo en el ano de un perro

Por: pijamasurf - 11/16/2011

Una nueva aparición mística se ha registrado: el rostro de Cristo en el ano de un perro; pero más allá de que a mucha gente le parecerá ofensivo, lo cierto es que representa una catártica prueba del panteísmo (la divinidad en todo).

rostro de cristo aparece en el ano de un perro

Constantemente, alrededor del mundo, se reportan apariciones de entidades místicas en un sinnúmero de objetos y superficies cotidianas. Se trate de Buda, Cristo, la Virgen María o alguna otra santa personalidad, su presencia emerge en sitios inesperados ante la sopresa de sus devotos.Y sin duda este tipo de fenómenos se vuelve aún más llamativo cuando implica un contexto un tanto escatológico —por ejemplo, el ano de un perro.

Un usuario de la red social de contenidos Reddit recién publicó una imagen del ano de su mascota en la que puede apreciarse con cierta fidelidad un rostro que alude a la tradicional representación de Cristo. Y si bien desconocemos la motivación original que le llevó a compartir esta inusual "reliquia", lo cierto es que la fotografía se ha viralizado entre miles de internautas que, ya sea por morbo o por devoción, ansían ver la escatológica aparición.

Recordemos que existe una tendencia mental, clínicamente catalogada, conocida como "pareidolia"*, la cual consiste en la necesidad de la psique humana de proyectar imágenes milagrosas en contextos inesperados, ligadas a sus particulares creencias religiosas. Pero más allá de las teorías científicas, resulta interesante cuestionarnos si en realidad esta serie de apariciones corresponden a proyecciones mentales que de algún modo responden a su vez a la necesidad de sentirnos acompañados por la divinidad, o si, por el contrario, son en realidad una especie de micro manifiestos panteístas que emergen para mostrar que a fin de cuentas la divinidad se encuentra en todos lados, incluido en el ano de un perro. La pregunta está en el aire.

 

 

*Originalmente mencionamos, de manera errónea, que la pareidolia correspondia a un desorden mental cuando en realidad se trata de una tenencia de la mente humana a dar forma, a figuras abstractas, de elementos reconocibles dentro el contexto cultural de cada persona.
Una especie de camarón limpiador hermafrodita vive naturalmente con una sola pareja, y si entra en contacto con otros camarones combate hasta restablecer su monogamia.

La Lysmata amboinensis es una especie conocida también como “camarón limpiador”, un crustáceo que habita en el Mar Rojo y en las región tropical donde los océanos Índico y Pacífico se encuentran.

Una de sus características principales, además de su natural hermafroditismo, es que forma parejas monogámicas para reproducirse: los especímenes son machos en una primera etapa de su vida pero con el tiempo desarrollan los órganos femeninos necesarios para procrear y, como no pueden fertilizarse a sí mismos, la pareja de camarones se turna para incubar los huevos. Curiosamente, este proceso que parece totalmente pacífico y apacible, se altera hasta niveles fatales si otros camarones de la misma especie se unen a la vida cotidiana de la pareja.

En un experimento realizado en la Universidad de Tubinga, un grupo de científicos introdujo en grupos de dos, tres y cuatro camarones limpiadores de casi idéntico tamaño en peceras distintas. El alimento que se les proporcionaba era prácticamente ilimitado, así que no parecía haber motivo para pelar. Sin embargo, después de 42 días, en los tanques con más de dos camarones se suscitó un violento enfrentamiento que se detuvo, en todos los casos, únicamente cuando dos camarones sobrevivieron.

De acuerdo con Janine Wong, una de las participantes en esta investigación, la monogamia es tan importante en el caso de los camarones limpiadores porque ese hábito de “limpiar” para obtener su alimento los obliga a comportarse bajo la premisa de que más camarones significa menos alimento tanto para ellos como para sus crías y, dado que el tamaño del cuerpo se relaciona con el número de huevos producidos, una población mayor disminuiría el potencial individual de procreación.

Se trata sin duda de un comportamiento sui generis en la naturaleza animal: un individuo que defiende hasta la muerte su monogamia, al parecer con el único fin de asegurar la supervivencia de su especie.

[io9]