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¿Cuál era la probabilidad de que fueras quien ya eres? (INFOGRÁFICO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/10/2011

En un ejercicio matemático que coquetea con las simas metafísicas de la existencia, Ali Binazir se pregunta por la probabilidad que todos nosotros teníamos de existir, llegando a una exorbitante cifra difícil de comprender en todas sus implicaciones.

¿Quién serías si no fueras quien eres? ¿Hubiera sido posible ser otro distinto al que eres ahora? ¿Qué resistencias venció la vida o la naturaleza o cualquiera que sea la fuerza que terminó por conformarte como persona?

Estas preguntas, propias de cualquiera con un poco de curiosidad en torno a ese indescifrable misterio que llamamos existencia, se pueden responder en parte gracias a un reciente ejercicio de especulación matemática y metafísica llevado a cabo por Ali Binazir, popular autor de libros que combinan ciencia y una peculiar visión de asuntos de corte filosófico como este.

Binazir comienza sus cálculos en un punto elemental y sensato: ¿cuál es la probabilidad de que un hombre y una mujer se conozca? Siguen con la probabilidad de que esta pareja se mantenga una relación el tiempo suficiente como para procrear y termina (provisionalmente) con la probabilidad de que un óvulo case con un esperma.

Este sería un primer momento, decisivo en la existencia. Pero sabemos que para llegar a este punto fue necesario todo un proceso previo ligado a la evolución de la vida, una enorme cadena que Binazir resume en la pregunta por la probabilidad de que todos los ancestros de una persona se hayan reproducido exitosamente. Sí, todos, desde el primer organismo unicelular hasta esos dos Homo sapiens a los que llamas madre y padre. Todos. Teniendo en cuenta además que, en el caso de los homínidos y sus ancestros de reproducción sexual, en todos y cada uno de los casos se tiene contemplar el cálculo anterior de la probabilidad que tienen dos células reproductivas de unirse entre sí.

Con todos estos factores, la cifra final es, sin redobles ni fanfarrias, de 1 en 10 a la 2,685,000 (esto es, el número 10 seguido de 2,685,000 ceros). Para tener una mejor idea de la magnitud de esta cifra, Binazir nos dice que el número de átomos que constituyen la Tierra es de 10 a la 50 y el número de átomos en el universo entero se calcula en 10 a la 80.

«Así que la probabilidad de que existieras es prácticamente cero. Ahora ve y siéntete y actúa como el milagro que eres», escribe Binazir para finalizar, un poco de humor que aligera este cálculo que algo podría tener de inquietante.

*Da clic en la imagen para verla con mayor detalle.

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Algunas teorías sobre el surgimiento del lenguaje

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/10/2011

El lenguaje es quizá uno de los problemas más enigmáticos en la historia evolutiva y cultural del ser humano, del que se han ocupado científicos de prácticamente todas las disciplinas.

El problema del lenguaje es quizá uno de los problemas más enigmáticos en la historia evolutiva y cultural del ser humano. Lévi-Strauss, por ejemplo, aseguraba que el lenguaje había surgido como una necesidad frente a la prohibición del incesto, la necesidad de tener un “No” para articular. Pero esta es solo una de entre muchas teorías planteadas en los más diversos campos de las ciencias naturales, sociales y humanas.

Por el lado de la fisiología, una de las hipótesis más interesantes, planteada por John McCrone, asegura que la capacidad del lenguaje deriva de una mutación en ciertos ejemplares homínidos, quienes desarrollaron la capacidad de comunicarse con vocalizaciones arbitrarias. Sin embargo, esta perspectiva organicista ha merecido la crítica de especialistas como Noam Chomsky, para quien el lenguaje humano va más allá de las disposiciones físicas y corporales que lo permitieron. En Lenguaje y problemas del conocimiento (1988), Chomsky dice que investigaciones como esas “son una completa pérdida de tiempo, porque el lenguaje está basado en un principio enteramente diferente a cualquier sistema animal de comunicación”.

En este sentido, para Chomsky la aparición del lenguaje igualmente podría explicarse por la intervención de “una tormenta de extraños rayos cósmicos que reorganizó el cerebro, implantando un órgano del lenguaje en un cerebro de otra forma primitivo”. Y aunque la ironía es francamente corrosiva para esos argumentos evolutivos, sin duda la perspectiva de Chomsky tiene algo de cierta: una mutación fisiológica difícilmente podría bastar por sí misma para entender cómo un primate, aunque avanzado con respecto a sus parientes y sus antecesores, pudo desarrollar un instrumento tan complejo como este que ahora mismo estamos utilizando y el cual, en muchos sentidos, ha conformado y diariamente conforma nuestro mundo.

Además, quizá también podríamos tener en cuenta que si bien el surgimiento del lenguaje puede relacionarse con algún cambio en la estructura cerebral de los homínidos, también debería considerarse como a partir del lenguaje también se modifica nuestro cerebro (con la lectura, por ejemplo, según Maryanne Wolf), es decir, cómo entre uno y otro hay una relación de reciprocidad difícilmente distinguible en cada uno de sus actores.

[Mysterious Universe]