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Wikipedia censura conspiraciones sobre lo sucedido el 11-S

Política

Por: pijamasurf - 09/14/2011

En su entrada principal de lo sucedido el 11 de septiembre del 2001, Wikipedia, la enciclopedia "libre", censura toda mención a las teorías de la conspiración que pululan en torno a los hechos.

Como sueles suceder en Internet, cuando una persona busca conocer información supuestamente objetiva recurre a Wikipedia, la fuente más cómoda para informarse rápidamente, confiando en la máxima de la inteligencia colectiva.  Y este ha sido el caso en el mes de septiembre, a diez años de los ataques del día 11. El New York Times calcula que la entrada  “September 11 Attacks” tendrá más de 6 millones de vistas solo en este mes.

Por otra parte existe también el artículo  “9/11 Conspiracy Theories”, el cual tal vez se acercará al millón de vistas en el mismo periodo. 

Lo que salta aquí es que el artículo principal de los ataques del 11-S no hace ninguna mención a las conspiraciones o a alguna información que ponga en duda la versión oficial de los sucedido y, al final, entre los varios enlaces al contenido relacionado, no se incluye el artículo de las conspiraciones.

Cualquier persona puede, en teoría, editar una entrada de Wikipedia, sin embargo, como seguramente se ha dado cuenta quien lo ha intentado, es difícil que una edición se mantenga por mucho tiempo si no se es parte del círculo cerrado de este sitio; las miles de personas que habrán intentado  incluir las conspiraciones como parte de la perspectiva total de dicha entrada —que presume de exhaustiva— se habrán enfrentado a la celosa edición de la historia de este sitio.

No es accidental que esto ocurra: Wikipedia tiene una política conservadora definida en torno al 11 de septiembre, como si fuera un medio estilo CNN o Fox News.

"Una de las razones por las que el artículo del 9/11 ha sido llevado a una dirección bastante conservadora —no me refiero políticamente— es porque tantas personas leen ese artículo", dice  Brad Matesku, parte del comité que resuelve disputas en la edición de los artículos de Wikipedia.

Pese a que Wikipedia se jacta de establecerse bajo un espíritu democrático, no hay ninguna referencia que aluda a versiones alternativas de lo sucedido el 9/11: ninguna mención de las celebridades que han argumentado la posibilidad de una conspiración (como David Lynch, Geraldo Rivera o Charlie Sheen), ninguna mención del grupo de 1,500 "arquitectos e ingenieros por la verdad del 9/11", ninguna mención de la encuestas que muestran que por lo menos la tercera parte de los estadounidenses piensa que el gobierno está encubriendo los hechos. Nada, ni siquiera una refutación —un debunking— de estas teorías o una reflexión sobre cómo se recurre a las conspiraciones en las crisis. La táctica es que dentro del universo cerrado de ese artículo, no existen.

El director de Wikipedia, mostrando cierta cuouta dictatorial, en respuesta a las demandas de incluir información sobre las conspiraciones, ha dicho: "Como muchos temas en los margenes ha sido inadecuadamente (aunque no intencionalmente en muchos casos) promovido, dando a los lectores y tal vez a los motores de búsqueda la impresión de que tiene significado cultural cuando en realidad no está apoyado en fuentes confiables. No quiero suprmir la verdad, solo quiero darle su verdadero peso". Para Harrison las teorías de conspiración no tienen significado cultural,  quizás de una manera extraña estas manifestaciones sean parte de grupos no-culturales, es decir seres inhumanos.

Si bien existe la entrada específica de las conspiraciones del 11-S en Wikipedia, con sus infaltables refutaciones y tendenciosa redacción, el hecho de que no sean incluidas en la entrada principal constituye una clara aberración de su supuesta ética. Por una parte esto hace que cuantitativamente millones de personas no lean sobre las conspiraciones y, por otra, reduce argumentos sólidos a teorías marginales, conspiratorias, dentro de un marco que las deslegitima desde un inicio influyendo de esta forma en la mente de los lectores. 

No es casualidad que la organización israelí radical, Yisreal Sheli, dé cursos a sus miembros para saber editar entradas de Wikipedia y así favorecer la percepción del estado de Israel; es evidente que Wikipedia puede usarse como un brazo de una agencia de inteligencia o como un  medio de propaganda. Si hoy Wikipedia se ha convertido en la enciclopedia del mundo, toma más fuerza que nunca la frase de "la historia es de quien la escribe", sobre todo si esta es completamente editable.  Y Wikipedia crea la falsa impresión de que en la era de la información todos editamos esta historia, o de que esta se edita conforme a la objetividad democrática, cuando en el fondo hay una ideología política y una serie de intereses que tejen la trama.

[NY Times]

 

15-O Revolución global: Protesta mundial tomará la calle el 15 de octubre

Política

Por: pijamasurf - 09/14/2011

Una inercia global de protesta y posible despertar político busca tomar las calles del mundo del 15 de octubre. ¿Se trata de una poderosa chispa de transformación o un fuego de petate, parte también de la sofisticada manipulación de la psique que, con seudo-revoluciones pop, mantiene el orden a salvo de una verdadera revolución?

 2011 ha sido el año en el que el mundo se volcó a las calles para manifestar su desacuerdo con la clase gobernante —la cual parece tener en común en todos lados del planeta una ambición desmedida que va en contra, sin ningún reparo, de los intereses de la mayoría— y en algunos casos a confrontarla. El año estalló con las revueltas en Túnez y en Egipto y la ola se expandió a diferentes países del mundo árabe, contagiando por momentos a países europeos como Grecia, España e Inglaterra; en América Latina vimos quizás la más organizada y propositiva de las protestas en Chile; ahora en Estados Unidos quizás la más vital: la protesta contra la mafia que manipula las finanzas de las personas a favor de las suprapersonas (corporaciones y elíte en la cima de la pirámide). También este año, en una seguidilla del final del 2010, vimos el surgimiento del notable movimiento de hacktivismo encabezado por Anonymous, que acabó de sembrar en la imaginaria colectiva la idea de la organización dinámica de la sociedad para convertirse en una amenaza seria a la clase enquistada en el poder. 

Entre toda esta excitación activista global surge la idea de fijar un día para tomar la calle, en una unión del pueblo, de lo que los teóricos del nuevo orden mundial llaman las "masas sucias", de nosotros, en suma los que, más allá de conspiraciones, los desfavorecidos sistemáticamente por la forma en que se rige el planeta desde las altas cúpulas, que pese a su poder y dinero no demuestran ninguna "alta" conciencia o inteligencia si no es para acaparar más pedazos de un pastel que es una bomba de tiempo.

El 15 de octubre del 2011 se ha convocado en todo el mundo, de manera rizomática, usando el Internet como medio natural de difusión horizontal, a una manifestación callejera bajo la consigna de #revolución global y con la directriz de protestar en contra de esta clase gobernante que ha sido llamada "la élite", "la corporatocracia"  y demás nombres, todos un tanto imprecisos con los cuales se intenta agrupar a un cuerpo de poder que quizás no tiene tal unidad pero que ciertamente ejerce una opresión unificada (en el sentido de que es el 90% del planeta quien padece dicha opresión).  Bajo estos bríos renovados se busca exigir derechos perdidos y realizar propuestas puntuales y, sobre todo, suponemos, contagiar a surfear esta inercia de despertar político con mayor fuerza, para que se desdoble y multiplique de manera tangible.

Si bien celebramos esta inercia, la cual seguramente es un poderoso reflejo de una especie de cambio en ciernes en la conciencia planetaria, advertimos también sobre cómo este tipo de movimientos suelen desvirtuarse, cooptarse y envanecerse. Por una parte recordamos las palabras de Slavoj Zizek al movimiento Occupy Wall Steet: “Los carnavales vienen fácil, lo que importa es el día después, cuando regresamos a la vida normal. ¿Habrá cambios  entonces?". El filósofo esloveno también llamó a los participantes —pero aplica para todos estos movimientos pop de protestas— a no enamorarse de sí mismos, algo que puede suceder fácilmente cuando el motivo de salir a la calle se convierte en verme protestando (salir en la foto de la fiesta) o en hacer algo para sentirme bien (porque en realidad diariamente no hago nada). Esto es algo comparable con lo que ocurre con el altruismo, se dona una cantidad para expiar la culpa de, cotidianamente, sustentar el sistema que hace, primeramente, necesarias tales donaciones (dicho de manera sencilla, pero como una metáfora para las vidas de todos: saqueo el petróleo de un país africano y luego les envío unos centavos a los niños de ese país). Protestar un día, indignadamente, es también muchas veces un paliativo un tanto banal, más una suerte de psicoterapia personal que un decidido compromiso colectivo congruente y constante que se hará sentir y traerá cambios verdaderos en hechos concretos.

El novelista Louis-Ferdinand Céline denunció que las votaciones son una forma moderna de indolente esclavismo, un enorme simulacro que mantiene aplacada —sin la violencia radical para derrocar— a las masas, bajo la ilusión orquestada de que ellos tienen el poder. Tal vez la clase gobernante ha aprendido ahora no solo a darles elecciones a las masas, sino también a darles festines de protestas, verbenas políticas de indignación —quizás consciente de que una vez que se consuma ese energía regresarán a casa mansamente, a seguir consumiendo su mismo estilo de vida. 

También, como hemos visto en sitios como Libia, los movimientos sociales masivos —y no es mera conspiranoia— suelen ser recanalizados y cooptados por agencias como la CIA, con su característica infiltración, aprovechando la fuerza colectiva, la cantidad (capitalizable), para una nueva vertiente de ingeniería social en un inevitable reacomodo que solo en la fachada es un cambio.

Evidentemente con esto no queremos decir que no hay que salir a las calles. Por el contrario: queremos decir que hay salir a las calles con mayor conciencia y determinación, pero no hacer de este tipo de interesantísimas posibilidades de organización popular contestataria —ojalá zonas temporalmente autónomas como las ideadas por Hakim Bey— meros desfiles de narcissus narcosis, donde vayamos a sanear efímeramente nuestra falta de rumbo y de empatía por el mundo. Es decir, hacer propuestas fuera de la misma retórica que malabarean los políticos: tomar no solo la calle, sino el lenguaje, y acampar ahí el tiempo que sea necesario y de manera radical si es esto lo que llevará a algo significativo. No recurrir a la violencia pero sí convertirse en una fuerza pública, capaz de afectar y de contravenir los dictámenes y las actividades de la clase política (un buen ejemplo de logros concretos es Islandia).  Esperemos que este sea un primer paso y vayamos ensayando una nueva forma de organización social activa capaz de usar, paradójicamente, la dinámica del caos, para avanzar hacia lo que tiene que ser finalmente —si lo que se busca es que la revolución deje de ser el mero eslogan que es hoy— un choque total, una luminosa destrucción de las viejas estructuras.

Quienes quieran participar en esta manifestación colectiva pueden buscar 15 O o 15 de octubre en Facebook y seguramente aparecerán las organizaciones locales. En la Ciudad de México se ha convocado este sábado 15 a las 12:00 pm en el Monumento a la Revolución.