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Ex zar contra terrorismo de Estados Unidos revela que la CIA encubrió ataques del 9-11

Por: pijamasurf - 08/11/2011

En explosivas declaraciones, Richard Clarke, ex asesor de la Casa Blanca en materia de terrorismo, revela que la CIA sabía perfectamente de las actividades de los dos terroristas que realizaron los ataques del 11 de septiembre, quienes ingresaron a Estados Unidos un año nueve meses antes del atentado.

A casi 10 años del ataques de las Torres Gemelas queda cada vez más claro que la versión oficial del atentado es un enorme montaje, con numerosas inconsistencias que revelan que autoridades dentro del gobierno de Estados Unidos encubrieron lo sucedido ese mítico 11 de septiembre.

Una de las personas que mayor información tiene al respecto es Richard Clarke, miembro del Consejo Nacional de Seguridad, ex zar contra el terrorismo y asesor del presidente en esa materia. Clarke sirvió bajo los gobiernos de Reagan, George H. W. Bush Sr., Clinton y Bush Jr y dejó la administración de este último en 2003.

En un documental que será estrenado  el 11 de septiembre, al cual ha tenido acceso The Daily Beast-Newsweek, Clarke acusa a la CIA y a su entonces director  y amigo, George Tenet, de encubrir a los terroristas que secuestraron los aviones con los que se perpetró el atentado.

Anteriormente ya se había dado a conocer por parte de Newsweek, citando fuentes al interior de las agencias de inteligencia, que la CIA sabía que dos terroristas de Al-Qaeda, Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar, habían entrado a Estados Unidos  días después de asistir a una cumbre de Al-Qaeda en Malasia. La CIA negligentemente —un eufemismo para decir conspiratoriamente— no comunicó esta información al FBI ni otras dependencias del gobierno de Estados Unidos.

Clarke señala que esto sucedió debido a que la CIA había estado intentando reclutar a estos terroristas que vivían en California usando sus propios nombres.

"He pensado mucho sobre esto y creo que fue una decisión de alto nivel dentro de la CIA, ordenando que no se compartiera esa información. Creo que tuvo que haberse hecho por el director", dice Clarke en el documental y agrega que Tenet no lo admitiría "aunque se le torturara".

La CIA ha emitido una declaración al respecto: "Richard Clarke fue un apto funcionario público que sirvió a su país por muchos años, pero sus últimos comentarios sobre lo que siguió al 9/11 están profundamente equivocados".

Richard Clarke dijo que de haber tenido esa información se hubiera podido fácilmente aprehender a los terroristas. "No hay duda en mi mente, aunque quedara una semana. Estaban usando tarjetas de crédito con sus propios nombres. Se estaban quedando en el Charles Hotel en Harvard Square, ¡porDdios!. Esos tipos hubieran sido arrestados en 24 horas".

En una ocasión anterior Clarke reveló que un día después de los ataques del 9-11 el presidente Bush insistentemente le pidió que encontrara evidencia que vinculara a Saddam Hussein con el atentado.

El 6 de agosto del 2001 Clarke había dado a conocer información de inteligencia sobre la amenaza de Al-Qaeda al presidente Bush, pero este le dijo que no quería seguir siendo informado sobre el tema. Jamie Gorelick, el único miembro de la Comisión Warren del 9-11 que leyó el brief diario del presidente, dijo que los documentos "hubieran incendiado tu cabello" y que las advertencias de la inteligencia ameritaban un nivel máximo de alarma  meses antes del 9-11.

Las declaraciones de Clarke implican que la CIA no reveló la información que tenía sobre los terroristas que luego perpetraron los ataques del 9-11 porque estos terroristas eran sus agentes o estaban siendo usados de alguna manera para que realizaran los ataques. De otra manera no se explica por qué se les permitió estar en Estados Unidos 1 año y 9 meses sin ser detenidos o sin que se monitorearan sus planes. Se puede hablar de la más grande negligencia de la historia, pero viniendo de una agencia como la CIA eso sería simplemente ingenuo.

[Daily Beast]

 

Mujer se comunica telepáticamente con delfines y extraterrestres (VIDEO)

Por: pijamasurf - 08/11/2011

Joan Ocean dice haber aprendido telepatía de los delfines, quienes a la vez han servido de intermediarios con los seres de las estrellas.

Joan Ocean dice que los delfines le enseñaron a comunicarse telepáticamente, lo cual, además de conquistarle una magnífica relación con todos los cetáceos, le ha permitido entablar conversaciones y recibir visitas de extraterrestres o "personas de las estrellas." Aunque para muchos estas afirmaciones parecen ser los desvaríos de una persona demente o la manipulación de un culto new age, al menos Ocean mezcla conceptos como los delfines, la teleportación, los portales dimensionales en el fondo del mar y los extraterrestres con cierta frescura y alegría.

Joan Ocean entró en contacto con los delfines a través del brillante —y algo desquiciado— científico estadounidense John Lilly, quien experimentara comunicándose con estos mamíferos usando LSD y ketamina (en alguna ocasión incluso dosificando a un delfín con LSD). Lilly, quien inventó las cámaras de aislamiento, sostuvo que era posible comunicarse telepáticamente con los delfines y aprender su lenguaje. Algo que Ocean dice experimentar, hasta al punto de que lleva treinta años en Hawái organizando cursos y simposios de comunicación e interacción con delfines y ballenas —y en los últimos años con extraterrestres.

El mes pasado se llevó a cabo el simposio de Delfines y Teleportación en Hawái, organizado por Joan Ocean  y Laura Magdalen Eisenhower, esta última bisnieta del presidente Dwight Eisenhower. Y si las cosas ya estaban volando por dimensiones estrambóticas, un poco más de meta bizarría cósmica: Laura Magdalene dice ser un avatar de Isis-María Magdalena que ha sido invitada a una colonia secreta en Marte por programas secretos del gobierno de Estados Unidos, desde donde se ejerce una Matrix de control. Según Laura Magdalen, desde los años 80 se ha establecido esta colonia, a la cual se viaja vía teletransportación y donde se busca usar el poder de la sangre real (el santo grial) para inseminar una nueva civilización, al tiempo que la Tierra se destruye. Este sería el plan de la élite que controla el planeta y busca suprimir el espíritu del divino femenino de la Tierra, Gaia Sophia. Un usuario de Boing Boing ha escrito este genial limmerick inspirado en esta mujer-avatar:

There was a descendant of Dwight
whose speed was much faster than light
she went out to play
with the dolphins one day
and returned on the previous night.

Y es que ese es otra singularidad de este asunto: según Joan Ocean los delfines y algunos extraterrestres conocen las claves del viaje en el tiempo. Existen también naves espacial submarinas que atraviesan agujeros de gusano transocéanicos, algunas de las cuales han sido vistas por ella y su grupo de nadadores con delfines telepáticos, siguiendo el hilo azul de la comunicación cetácea.

Joan Ocean dice estar en contacto con entidades de Sirio, Artcurus, Andrómeda y las Pléyades, el grupo de extraterrestres que se confedera alrededor de la luz, una élite galáctica de seres super evolucionados que, cual ángeles, asisten el desarrollo espiritual del planeta.  La comunicación de estos seres, que de alguna manera están hermanados con los delfines, se da a través de telepatía: imágenes acústicas no-lineales de meta-sinestesia en las que, siempre según Joan, ve un rostro, pero también siente una emoción, escucha una voz, percibe una energía y en ocasiones incluso toda la historia del sujeto de esa comunicación.

Según Ocean las personas se pueden beneficiar enormemente de entrar en contacto con los delfines, ya que estos son capaces de sanar a través del sonido y enseñar conocimientos arcanos telepáticamente (y esto es algo que ella ofrece, convenientemente, en sesiones de nado con delfines en Hawái). Fueron los delfines los que le enseñaron a hablar el lenguaje de las estrellas y antes  a nadar cuando tenía 40 años (Joan recomienda girar debajo del agua imitando a los delfines para sanar el cuerpo energético y activar las espirales del ADN).  En esta entrañable relación, Ocean ha demandado a la fuerza naval de Estados Unidos por utilizar sonares que matan a las ballenas, argumentando que estas armas están siendo usadas expresamente para acabar con los cetáceos, una extraña guerra entre el gobierno secreto y las ballenas y los aliens.

No hay duda que todo esto es difícil de creer, pero suena bien, tiene cierta poesía: delfines telepáticos que emanan imágenes sónicas medicinales, que cuidan del mar, pastores de las naves intergalácticas que conocen los vórtices interdimensionales, los corales luminosos donde los seres de las estrellas sueñan con sus planetas y acaso pueden viajar en el tiempo. Esta es la sustancia de la cual están hechos los sueños de ciencia ficción, una rama de la imaginación que tiende a convertirse, tarde o temprano, en realidad.