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Gigantescos volcanes submarinos custodian el paso a la Antártida

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 07/29/2011

Enormes volcanes submarinos en las regiones australes del planeta sorprenden a la comunidad científica. El descubrimiento podría venir acompañado de nuevas formas de vida.

Al parecer los secretos de nuestro planeta todavía no se han agotado. En esta ocasión la sorpresa vino de las regiones más australes del orbe, una zona ubicada entre la Antártida y los territorios ingleses de Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, en donde un grupo de especialistas adscritos a la British Antarctic Survey descubrieron una serie de volcanes submarinos de los que nadie tenía conocimiento.

A bordo del RRS James Clark Ross, un buque rompehielos dedicado exclusivamente a labores científicas, la expedición surcó el Mar del Sur en 2007 y 2010 llevando consigo sonares y tecnología de mapeo que les permitió cubrir un área que permanecía ignota en las cartas de navegación. Sin embargo, aunque sabían de la intensa actividad volcánica de la zona, nunca esperaron encontrarse con esos gigantescos guardianes de los límites últimos del planeta.

Geólogos, vulcanólogos y otros especialistas cayeron en la fascinación y el pasmo al reconocer que no eran uno o dos los volcanes ahí sumergidos, sino doce, y que de estos una buena parte alcanzaba los 3000 metros de altura con cráteres de 5 kilómetros de diámetro. Asimismo, de los doce, al menos siete son volcanes en activo.

“Entendemos muy poco de la actividad volcánica debajo del mar, es como si los volcanes estuvieran haciendo erupción y colapsando todo el tiempo”, dijo Phil Leat, uno de los miembros del equipo, en el International Symposium on Antarctic Earth Sciences, un acto académico sobre el tema celebrado hace pocos días en Edimburgo, donde se dio a conocer el descubrimiento.

Más allá de las implicaciones ordinarias de la actividad volcánica —especialmente la posibilidad de que una erupción dé comienzo a un tsunami— los científicos pretenden aprovechar esta oportunidad para estudiar las condiciones de vida sumamente peculiares que permiten las ventilas hidrotermales de los volcanes submarinos (las ventilas o respiraderos hidrotermales son fisuras de la superficie terrestre por donde se cuela agua que viene de las calderas del planeta). Por las altas temperaturas de dichos resquicios, solo comparables a las de Europa, la sexta luna de Júpiter, el hábitat ahí desarrollado merece una enorme atención por parte de los especialistas, quienes esperan encontrar especies que, como hasta hace poco los volcanes, no son todavía desconocidas.

[National Geographic]

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¿Efecto cien monos? Mandriles aprenden a cubrise los ojos cuando quieren estar solos

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 07/29/2011

Mandriles en California aprenden a cubrirse los ojos para comunicar su deseo de soledad. ¿Será esta una nueva manifestación del efecto de "cien monos" en el que la información se distribuye por toda una especie sin mediar el contacto directo?

¿Evolución horizontal, resonancia mórfica o solo sofisticación social? Los mandriles, la familia más grande entre los monos, han aprendido a ponerse las manos sobre los ojos cuando quieren que se les deje a solas.

Este gesto nunca había sido visto antes y según expertos es evidencia de una cultura social entre los animales —aunque podría ser algo más que eso.

Investigadores de la Universidad de California en Berkeley creen que el gesto se le ocurrió a uno de los mandriles y luego sus amigos lo empezaron a copiar.

Ninguna otra especie de monos usa este gesto que, con los ojos abiertos, no es para bloquear el sol.

En 1999 los cuidadores de un zoológico vieron a una joven mandril —Milly— hacer este gesto, pero no fue hasta el 2007 que los científicos descubrieron su significado. Actualmente todos los mandriles del zoológico, incluyendo los de generaciones posteriores, usan este gesto para comunicarse.

Habría que estudiar ahora si otras poblaciones de mandriles empiezan a usarlo con idéntico fin o si al menos lo aprenden con mayor facilidad una vez que ya existe en el campo morfogenético de su especie.

El biólogo Lyall Watson introdujo el concepto del "Efecto de los Cien Monos" a partir de la observación realizada en los años 50 con una población de macacos en Japón. Primero un mono aprendió a lavar camotes en un río cercano, luego fue seguido por sus padres y familares más cercanos. Así hasta que en 1958  se llegó a un punto crítico en el que después de que cierta cantidad de monos aprendieron a lavar los camotes (se usa el ejemplo del número 100 como detonador simbólico), esta conducta se transmitió a todos los monos. Y no solo eso: más allá de la isla, en otras poblaciones de monos macacos, los científicos detectaron el aprendizaje de esta conducta, según documenta Watson.

¿Aprenderán todos los mandriles del mundo a cubrirse los ojos para comunicar su deseo de soledad? ¿Qué información se está comunicando entre nuestra especie en este momento? De tal forma que lo que aprendan los niños en Japón o en Uganda se podría transmitir a todo el mundo, y tal vez tengas dentro de ti ya una habilidad inexplorada que no tuviste que aprender por ti mismo (como si la hubieras descargado del Internet), la aprendió la humanidad por ti, una nueva y fresca capacidad de...

[Telegraph]