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Paran construcción de mansión de The Edge, guitarrista de U2, en Malibu

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 06/18/2011

La Comisión Costera de California rechazó el plan de David Evans, The Edge, de construir cinco mansiones sobre los acantilados de Malibu

Las dudas sobre la integridad de las acciones del grupo U2 se acumulan. Los reclamos en torno a la verdadera filantropía de Bono, la posición del grupo en contra de la descarga de música por internet, su relación con ricos hijos de empresarios mexicanos con inversiones en el negocios de las armas, la huella de carbono que U2 deja a lo largo de sus espectaculares presentaciones alrededor del mundo, el reciente apoyo a la política de guerra contra el crimen del gobierno panista de Felipe Calderón Hinojosa durante un concierto y su ostenso estilo de vida, son algunos de los más destacados cuestionamientos que confrontan su pretendido activismo social y sensibilidad para las llamadas buenas causas.

De esta maraña de dudas sobre la honestidad de la agrupación de rock y la distancia entre su discurso y sus acciones, The Edge, el guitarrista del grupo, no parece distinguirse de su compañero Bono. La Comisión Costera del Estado de California rechazó el proyecto del guitarrista para desarrollar cinco mansiones a lo largo de un franja de costa californiana en la residencial y pintoresca Malibu.

La Comisión Costera de California, que supervisa el desarrollo de la costa, rechazó esta semana —8 votos contra 4— el plan de David Evans, The Edge, de construir cinco mansiones y volverá a discutir el proyecto hasta dentro de cuatro años. Sin embargo, todo parece indicar que la lucha irá a las cortes del estado de California.

Las intenciones inmobiliarias del músico han dividido opiniones varias. Paa Peter Douglas, director ejecutivo de la Comisión Costera, el proyecto es uno de los “más devastadores del medio ambiente que he visto en la historia de 38 años de la Comisión Costera". Grupos ecologistas se opusieron a la carretera que tendría que ser construida solo para acceder a las casas.

También algunos de los ricos vecinos cabildearon en contra de la construcción porque no les agradaba la idea de que las cinco mansiones sobre los acantilados obstruirían la vista de sus casas. La mansión principal es la The Edge con 1,179 metros cuadrados de construcción. Las mansiones se ubican en 63 hectáreas de terreno.

En su defensa, The Edge y otro cuatro propietarios convencieron, por medio de una donación de un millón de dólares, a un grupo de conservación de que el proyecto es ecológicamente responsable y que el camino para llegar a las mansiones sería un espacio abierto para excursionistas.

Por su parte, la empresa comisionada para la edificación del lujoso conjunto habitacional coincidió en lo anterior agregando que el proyecto —disponible en este sitio: http://www.leavesinthewind.com/— se desarrollaría y cumpliría con las más altas normas ecológicas y de sustentabilidad.

El debate sobre los efectos ecológicos de la mansión de The Edge seguirá, sin embargo, si a este respecto algo puidera preguntársele a The Edge, sería:  ¿Necesitas una mansión sobre unos acantilados de California para vivir?

(New York Times)

(Hollywood Reporter)

 

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Según una investigación científica publicada recientemente, el cuervo americano es capaz de identificar las facciones de la persona que alguna vez lo amenazó durante al menos cinco años.

Las aves son una de las pocas clases animales cuyo trato habitual y sostenido con el género humano ha permitido la acuñación de muchas y muy diversas metáforas, emblemas y alegorías basados todos en alguna de sus características particulares. El búho, el gallo, el cisne, el águila y en menor medida otras como el pavo real o la lechuza (y las autóctonas como el cenzontle o el quetzal) han adquirido una segunda naturaleza otorgada por esa relación —a veces doméstica, a veces únicamente ideal— entre el hombre y el mundo de las aves.

En este álbum más o menos ilustre también debe tener cabida el cuervo, uno de los pájaros más inteligentes que existen y también uno que quizá por esta misma causa se ha hecho de una reputación que va de lo eminente a, con mayor frecuencia, lo nefasto. La legendaria sagacidad del cuervo ha sido objeto de narraciones diversas, mitos, películas y al menos una ópera célebre, La gazza ladra. Los cuervos de Odín, Poe, Hitchcock y los del refrán son solo algunos ejemplos de esta ambigua genealogía.

Y ahora, como si se quisieran sumar a esta cadena de símbolos y ofrecer una base científica a la leyenda, investigadores de las universidades de Washington y Willamette aseguran que los cuervos son capaces de reconocer a una persona por sus facciones, especialmente si consideran que dicha persona alguna vez representó una amenaza.

Los experimentos e investigaciones del equipo liderado por el Dr. John M. Marzluff, del Departamento de Medio Ambiente de la Universidad de Washington, revelan que el cuervo americano (Corvus brachyrhynchos) “rápida y acertadamente aprende a reconocer el rostro de una persona peligrosa y continúa haciéndolo durante 2.7 años por lo menos”, aunque según el propio Dr. Marzluff  la memoria de la amenaza podría mantenerse en el cuervo por cinco años y quizá más.

El experimento inició justamente hace cinco años y consistió en salir a cinco sitios distintos de Seattle para atrapar entre 7 y 15 cuervos salvajes, marcarlos y exponerlos a la vista de una “cara peligrosa” nueva, una máscara que uno de los miembros del equipo se enfundaba para mostrarse ante las aves hasta por media hora, dejando que, entretanto, el resto de la parvada reaccionara ante la amenaza, casi siempre formando grupos que sobrevolaban la zona o permanecían ahí cerca, encaramados, pero siempre lanzando estridentes gritos. Luego de esta primera etapa, la prueba continuó con voluntarios de distinta edad, altura y corpulencia, hombres y mujeres, que se pasearon por las zonas de captura llevando la anterior máscara puesta, una máscara diferente y caminando sin máscara. Según los investigadores, los cuervos casi siempre reaccionaron con graznidos de desafío y acoso para la persona del rostro amenazante (a pesar de que antes de sufrir la captura muy pocos cuervos habían agredido al portador de la misma máscara).

Los resultados de esta investigación nos sugieren que, después de todo, la intuición poética y cosmogónica de quienes compusieron los mitos no andaba tan equivocada: Pensamiento y Memoria se llamaban los cuervos de Odín.

[The Guardian]