*

X

Escritores del Cielo en Hades (5/10: Comunicación de Cerebro a Cerebro y Neuronas Espejo)

AlterCultura

Por: Jasun Horsley - 06/29/2011

La quinta parte del taller de escritura y alquimia psiocológica de Aeolus Kephas revela la inevitabilidad de la telepatía constante vía las neuronas espejo. La comunicación directa de estados cerebrales hace que no podamos fingir empatía y vivamos en una red global de comunicación instantánea que apenas estamos haciendo consciente.

Imagen: Cortesía de Lucinda Horan

 

 

“Canst thou not minister to a mind diseas‘d,

Pluck from the memory a rooted sorrow,

Raze out the written troubles of the brain,

And with some sweet oblivious antidote

Cleanse the stuff‘d bosom of that perilous stuff

Which weighs upon the heart?”

—William Shakespeare, Macbeth

 

Neuronas Espejo &  Comunicación No-Mediada

“Los neurocientíficos han descubierto células especializadas en el cerebro, llamadas neuronas espejo, que espontáneamente crean enlaces de cerebro a cerebro entre personas. Esto significa que nuestras ondas cerebrales, la química y los sentimientos pueden, literalmente, reproducir las ondas cerebrales, la química y los sentimientos de aquellos con los que nos estamos comunicando, de aquellos sobre los que estamos leyendo, viendo en televisión o simplemente de las personas que tenemos en nuestros pensamientos. Esto es perfectacmente natural y ha sucedido desde siempre. Nos permite empatizar instantáneamente con los demás y saber qué están sintiendo y experimentando”.

—Teka Luttrel, “Mirror Neurons: We Are Wired to Connect.”

El descubrimiento de las neuronas espejo marca un punto arquimídeo (una perspectiva de Ojo de Dios) desde el cual todo el conocimiento humano puede ser repensado y nuestros modelos deben de ser reformulados. La razón, en lenguaje simple, es que las neuronas espejo nos presentan una base científica sólida para la telepatía y la existencia de la telepatía cambia todo. El giro es que las nueronas espejo no indican que la telepatía es algo que puede suceder, es algo está sucediendo todo el tiempo. Ya sabemos que el lenguaje corporal —que incluye no solo el tono de voz y los gestos sino el aroma y las feromonas— significa que la mayor parte de la comunicación humana es no-verbal. Ahora parecería como si el lenguaje corporal también tuviera que ceder su lugar a la comunicación directa, a la interfaz cerebro a cerebro. Más allá de las palabras y gestos que estén sucediendo en la superficie, la transmisión primordial de significados parece ser el resultado de la correspondencia de patrones cerebrales.

Fuera del laboratorio, ¿cuáles son las formas en las que experimentamos esto? ¿Cuántas veces decimos algo “inocuo” que causa una inexplicable reacción emocional en alguien? Yo sugeriría que esto es un ejemplo de la telepatía de neuronas espejo en acción y que todas nuestras tentativas de ser “inocuos”, agradables o graciosos no sirven de mucho si nuestros cerebros están transmitiendo una señal diferente. Si esa es la comunicación que está siendo difundida, entonces la persona que recibe la transmisión responderá a nuestro estado cerebral y no a nuestras palabras. Una gran parte del comportamiento pasivo-agresivo es inconsciente: cuando decimos algo y queremos decir otra cosa, las más de las veces es sin darnos cuenta nosotros mismos —hasta que nos lo señalan (generalmente de manera poco amable). El hecho de que esto pasa en Internet es también prueba de que no es solo el lenguaje corporal el que transmite significados ocultos. De hecho, esta especie de raro “malentendido” muchas veces sucede de forma más dramática en intercambios vía e-mail o foros,  y la razón podría ser que las señales físicas median entre el lenguaje y los estados cerebrales; cuando están ausentes, es más fácil que ocurra un malentendido. (Como todos saben, por esta razón tuvo que inventarse el emoticón). Sin embargo, hay una contradicción inherente aquí, lo que pensamos como un malentendido, muchas veces, es en realidad un claro entendimiento, ya que las personas usan las señales físicas, expresiones faciales y tono de voz (y los emoticones) tanto para ocultar como para clarificar.

Marshall McLuhan dijo que el medio es el mensaje. En nuestro caso presente, la herramienta que subyace a toda comunicación humana —el cerebro— es de hecho tanto el mensaje como el medio. Después de todo, lo que en realidad queremos comunicar, con cada mensaje, es quién somos y "en" dónde estamos. Y esto es precisamente lo que comunicamos, sin siquiera intentarlo y en contra de nuestra voluntad. Cuando dos computadoras remotas entre sí se conectan, hacen accesible toda su base de datos la una a la otra; de la misma forma cuando dos átomos se encuentran e intercambian información, es un involucramiento total el que ocurre. Dos perros olisqueando sus traseros están en la misma longitud de onda, así que parecería que solo los seres humanos tratan de hacer las cosas a la mitad y esta semi-medida puede ser un lujo de la ilusión. Como Dick infirió en una cita pasada, la privacidad podría ser un concepto válido únicamente para los “idiotas” que han aprendido a apagar sus centros de comunicación, al punto de que toda la telepatía ocurre solo a un nivel inconsciente. En otras palabras, aunque constantemente estamos intercambiando nuestra información vital, realmente no lo sabemos. Nos mantenemos enfocados en el mensaje ostensible que está transmitiéndose y en todas las “señales” y emoticones que nos dicen cómo leerlo, sin tener conciencia de que lo que está en juego es la porción mayor del mensaje: nuestros estados cerebrales totales.

Entender esto requiere una nueva forma de pensar la comunicación y la empatía. Cuando dos personas hablan entre sí (o se comunican por un medio escrito), sus cerebros se encienden en patrones resonantes y el significado se transmite. Esto es análogo a compartir archivos en una computadora: “te conectas” y descargas un archivo que tiene exactamente el mismo patrón que el original, incluso si se envía desde otra locación. Como se señaló antes, esto en realidad es más fácil de ver sin la mediación de otras señales (las señas físicas median el mensaje del estado cerebral), lo cual explica por qué son tan comunes las “flame wars” en los foros, cuando lo que transmitimos (literalmente nuestro estado mental) se refleja sin mediación. El comportamiento pasivo-agresivo —incluso o sobre todo cuando es inconsciente— se recibe con una respuesta exterior agresiva, así que nuestra experiencia es equivalente a ser abofeteado cada vez que intentamos ser amables. El problema es que intentamos ser amables, las más de las veces expresamente para encubrir todas las formas en las que no nos sentimos amables hacia la otra persona. Con los nuevos medios, estas inveteradas y obsoletas amabilidades sociales ­—hipócritas casi siempre— ya no son suficientes. No puedes fingir empatía con el lenguaje o con el tono de voz porque es fisiológico, es una experiencia de todo el cuerpo.

La ironía de esto es que Internet, como nuevo medio, aunque aparentemente genera una forma más remota de interacción humana, actualmente está gestando un mayor nivel de intimidad entre las personas, y de esta forma provocando la necesidad correspondiente de empatía. Esto se debe a que eleva a la superficie la naturaleza verdadera de la comunicación, una interfaz  “telepática” directa (cerebro-a-cerebro), hace que permanentemente "compartamos archivos".

Leer Parte 1 / Pornografía y Sanación Chamánica

Leer Parte 2 / Sanación Autoliteraria y Diálogo Con Uno Mismo

Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

* Aelous Kephas, nuevo colaborador de Pijama Surf, es uno de los más reconocidos autores del alterocultismo y la metanarrativa contemporánea. Entre sus obras publicadas destacan: Matrix Warrior: Being the OneThe Lucid View: Investigations Into Occultism, Ufology and Paranoid AwarenessHomo Serpiens: A Secret History of DNA from Eden to Armageddon.

Blog del autor: aeoluskephas.blogspot.com

Escritores del cielo en Hades (7/10: Empatía, Individuación y Transmisión Holografica)

AlterCultura

Por: Jasun Horsley - 06/29/2011

Séptima entrega del taller de literatura transpersonal y sanación telepática de Aeolus Kephas: el desarrollo de la individuación y de la empatía nos permiten acceder de manera directa, cuánticamente entrelazada, a la información holográfica de otra persona y del universo mismo.

Imagen: Cortesía de Lucinda Horan

La percepción extrasensorial… ¿Sabes cómo lo haces? Escuchas a la otra persona en vez de pensar lo que vas a decir después. Eso es todo, y aprendes cosas”.

—Elmore Leonard, Touch

La  Transmisión: Empatía en Acción

«La red de neuronas espejo es como el sistema Wi-Fi de hardware que conecta y entrelaza todos los cerebros de la familia humana. Esta red de hardware permite la transmisión y recepción de contenido holográfico entre personas. Este contenido holográfico consta de los pensamientos, imágenes y sentimientos que vemos y con los que interactuamos en nuestro interior. Así que el mundo interior de cada persona está íntimanete ligado, compartido y sustentado por otras personas de mente y sentimientos similares —que pueden estar en cualquier parte del planeta».

—Teka Luttrel, «Mirror Neurons: We Are Wired to Connect».

El principio de la magia simpática es que todas las cosas están interconectadas —pero no de la misma manera. Los objetos de madera tienen más “simpatía” (en cuanto a entrelazamiento subatómico) entre sí que con objetos de plástico o de vidrio, y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con la empatía: podemos empatizar más con las personas con las que nos identificamos y viceversa. Si su experiencia nos resulta demasiado foránea, carecemos de “la base de datos” de experiencias previas (no necesariamente las nuestras, sino de las personas que hemos conocido, especialmente nuestros seres amados) para hacer uso y nos quedamos en blanco. Por otra parte, de manera algo paradójica, si la condición de la persona con la que nos estamos relacionando es demasiado familiar, podemos sentirla demasiado cerca para nuestra comodidad y tenemos menos probabilidad de empatizar. Esto se debe a que sus “improntas” emocionales (heridas) se enredan con las nuestras y literalmente sentimos su sufrimiento como el nuestro, no empáticamente, sino como una intrusión (por nuestra falta de fronteras). Cuando hay insuficiente distancia entre nosotros y los otros no podemos funcionar como el Escucha y no somos de ayuda para ellos. Para poder crear esa distancia nos moveremos hacia fuera de la conexión empática —de forma similar a entrar a una habitación y cerrar la puerta para poder tener un tiempo a solas.

La empatía es un fenómeno misterioso. A diferencia de otras cualidades similares como la generosidad, la consideración, la simpatía o la compasión, la empatía no es algo que hacemos, es algo que sucede. No podemos escoger ser empáticos, solo si  (intentamos y) expresamos o no empatía cuando sucede (suponiendo que somos capaces de ello, de lo que no todos son capaces). El problema parece tener que ver con que ser empáticos y expresar empatía generalmente no se llevan bien. Mientras que la empatía es aparentemente un estado pasivo, expresiones como la generosidad y la consideración requieren un estado más activo y extrovertido. Parecería que la empatía sucede cuando escogemos suspender nuestros prejuicios y solo escuchar a  la otra persona; de la misma forma que la empatía nos permite escuchar, escuchar nos ayuda a empatizar. Los dos son estados receptivos y puede ser que, lejos de ser pasivos, tal receptividad permite un tipo de comunicación holográfica: una forma de transmisión que tiene una cualidad mágica. La empatía depende de permitir dos o más estados cerebrales empalmarse completamente, sin intentar añadir un “ruido” extra en la superficie a esa vinculación fundamental.

En apariencia tal transmisión empática solo sucede cuando estamos lo suficiente receptivos para permitirle que suceda. Esto supone depurar nuestra conciencia y nuestra percepción del apilamiento de prejuicios, vaciar los patrones de nuestro condicionamiento para llevarnos plenamente al momento presente. Esta “depuración” (la cual generalmente no sucede de una sola vez sino a lo largo de toda una vida) es también conocida como individuación y, como ya hemos visto, es un proceso que puede acumular su propio momentum. Entre más desechamos los viejos programas de nuestro condicionamiento, más espacio creamos dentro de nosotros para escuchar en verdad, más fuerte crece la transmisión empática y más nos ayuda la señal (telépatica) colectiva a desinstalar los viejos programas al correrlos con el nuevo programa, el del Escucha.

La ventaja de la empatía en la comunicación es que nos permite mantenernos comunicados con otra persona sin tener que regresar reactivamente a su “paquete de información”. En vez de regresar un sarcasmo con otro sarcasmo, la empatía nos remite constantemente al momento, de regreso a un estado de “empatía”, receptividad y claridad en el que respondemos no solo a lo que la persona dice sino a lo que es. La empatía es la forma más alta de respeto, ya que permite al otro ser un otro y también nos permite experimentar el estado cerebral (sufrimiento, confusión, etc.) como algo igualmente real y valido, como nuestro. La empatía no solo significa tomar en serio los sentimientos de los demás (eso esta más cerca de la simpatía y puede en ocasiones hacer más mal que bien al reforzar esos sentimientos). La empatía significa acceder a una base de datos más grande que la de los sentimientos, que son volubles y altamente subjetivos. La empatía es transpersonal. Se extiende más allá de lo meramente personal y al mismo tiempo incluye lo personal. Tener verdadera empatía por otra persona significa sintonizar no solo a esa persona sino a todas las personas que hemos visto en un estado similar o circunstancia en el pasado.

Todo tiene memoria. Incluso los seres inorgánicos almacenan datos: el Universo entero es un sistema de información. La magia simpática es una descripción primitiva del mismo fenómeno mapeado por la mecánica cuántica, relacionado con la forma en que los átomos intercambian datos a través del espacio e incluso a través del tiempo, vía el entrelazamiento cuántico. Cada átomo de nuestro cuerpo almacena información de nuestro pasado, pero las neuronas están específicamente diseñadas para la transmisión de información y por esto han generado nuestra una atención más especial. Entonces, ¿qué es lo que recuerdan las neuronas espejo? Presumiblemente la información que están almacenando atañe a todas las veces que hemos visto a otra persona hacer algo, no solo tomar un cacahuate sino todo, y no sólo acciones, también sentimientos y pensamientos, todo lo que ha sido transmitido a nuestros cerebros por otras personas, empezando desde el vientre y nuestras primeras interacciones con nuestros padres. Si este es el caso, entonces todos tenemos un “retrodiario” o memoria empática a la cual podemos acceder en cualquier momento —y no solo podemos acceder sino que accedemos a ella, nos guste o no.

Esta es la razón por la cual la empatía es tan difícil para la mayoría de las personas, por qué puede ser tan sobrecogedora para aquellos de nosotros que somos capaces de ella y por qué a veces puede  parecerse a su opuesto (hay evidencia de que los autistas son altamente empáticos, pero no son capaces de expresarlo, ni siquiera facialmente). Así como un estado empático tiene algo de pasividad en sí  mismo, sintonizar la aflicción de otra persona puede ser más de lo que podemos en realidad expresar, sobre todo por las asociaciones pasadas que tal aflicción engloba para nosotros. Abrirse empáticamente al otro sería como abrir raudales del pasado, así como del presente. Para un individuo no-individuado —lo que es lo mismo a uno sin fronteras o sin un sentido claro de identidad— sería potencialmente aniquilador.

Leer Parte 1 / Pornografía y Sanación Chamánica

Leer Parte 2 / Sanación Autoliteraria y Diálogo Con Uno Mismo

Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

Leer Parte 5 / Comunicación de Cerebro a Cerebro y las Neuronas Espejo

Leer Parte 6/ La Afinidad entre Autor y Lector Genera una Gran Escritura

* Aelous Kephas, nuevo colaborador de Pijama Surf, es uno de los más reconocidos autores del alterocultismo y la metanarrativa contemporánea. Entre sus obras publicadas destacan: Matrix Warrior: Being the OneThe Lucid View: Investigations Into Occultism, Ufology and Paranoid AwarenessHomo Serpiens: A Secret History of DNA from Eden to Armageddon.

Blog del autor: aeoluskephas.blogspot.com