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Habla con un delfín con una máquina traductora submarina

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/19/2011

Investigadores desarrollan una máquina para traducir y comunicarse en tiempo real con delfines

En los próximos meses un buzo con una pequeña computadora que reconoce sonidos de delfín y responde en tiempo real intentará comunicarse con delfines en la costa de Florida.  Esta comunicación podría marcar un hito de diplomacia entre especies.

Desde los 90 Louis Herman y Kewalo Basin del Laboratorio de Mamíferos Marinos en Honolulu descubrieron que los delfines nariz de botella pueden manejar más de 100 palabras humanas diferentes y responder apropiadamante aunque las palabras sean dichas en diferente orden. Entienden, por ejemplo, la diferencia entre: “llévale la tabla de surf al hombre” y “ lleva al hombre a la tabla de surf”.

Denise Herzig del Wild Dolphin Project lleva intentando desde 1998 crear un sistema de comunicación bidireccional, en el que los delfines tengan el poder de hacer peticiones a los humanos. Un sistema prototípico permitía a los delfines asociar sonidos con un teclado submarino, de esta forma podían utilizar los símbolos para pedir cosas como “jugar con un pedazo de algas” o “deslizarse por la cubierta de un barco".

Ahora Herzig trabaja con Thad Starner, un investigador de inteligencia artificial en un proyecto llamado Telemetría y Escucha Cetácea (CHAT por sus siglas en ingles). El proyecto intenta cocrear con los delfines un lenguaje que use parte de los sonidos que usan los delfines salvajes para comunicarse entre sí.

El reto de este lenguaje en común es saber qué escuchar. Lo delfines pueden producir frecuencias de sonido hasta 200 kilohertz, 10 veces más altas que nuestro oído puede escuchar y también pueden dirigir el sonido en diferentes direcciones sin mover la cabeza, haciendo difícil descifrar qué delfín fue el que habló dentro de un grupo.

Para grabar, interpretar y responder a los sonidos de los delfines, Starner y sus estudiantes han construido un aparato del tamaño de un smatrphone y dos hidrófonos capaces de detectar una amplia gama de sonidos de delfín. Un buzo llevará una computadora protegida del agua y unas luces LED en su escafandra que se encenderán para mostrar de dónde se originan los sonidos que recogen los hidrófonos. El buzo llevará un “Twiddler” –un aparato que combina un teclado y un  mouse- para seleccionar qué sonido hacer en respuesta a los sonidos de los delfines.

En un principio los buzos responderán con una de las 8 palabras acuñadas por el equipo, designadas para a ”algas”, por ejemplo. El software escuchará a ver si los delfines imitan estas palabras. Una vez que el sistema pueda reconocer estas palabras imitadas, la idea es usarlo para resolver el verdadero problema: esuchar los sonidos naturales de los delfines y descubrir características que puedan ser “unidades fundamentales” de la comunicación entre delfines.

Los investigadores no saben cuáles seran estas unidades o raíces lingüísticas de los dlefines, pero los algoritmos que usarán están hechos para analizar datos y detectar todo tipo de patrones. Una vez detectados, el equipo de investigadores planea combinar estas unidades para crear señales que los delfines consideren más interesantes que las palabras acuñadas por los hombres. Asociando comportaminetos y objetos a estos sonidos, se podría por primera vez detectar las bases del lenguaje natural de los delfines o al menos crear una interfaz para una comunicación compleja entre especies.

Algunos invetsigadores, sin embargo, creen que es posible que los delfines no tengan unidades fundamentales de lenguaje, como las palabras que nosotros conocemos, y si bien pueden aprender nuestro lenguaje artificial, será difícil que nosotros aprendamos su verdadero lenguaje. Quizás la forma más acertada de comunicarse con los delfines sea la telepatía, un lenguaje universal que habríamos de aprender primero. El investigador John  Lilly, pionero en al comunicación entre especies, tomó varias veces LSD y Ketamina con delfines, logrando interesantes resultados de comunicación gestual y a distancia con estos mamíferos.

[New Scientist]

Encabezado por el brillante Henry Makram, el proyecto Blue Brain plantea crear un cerebro humano artificial en una computadora en los siguientes 10 años y a partir de ese hito revelar los secretos de cómo el universo se percibe a sí mismo

Quizás la última frontera del universo no sea el espacio, sino la mente. El físico Richard Feynman decía “No puedo entender lo que no puedo crear”. El neurocientífico Henry Makram justamente busca crear un cerebro artificial para entender el cerebro humano y, siendo que el cerebro humano es el objeto más complejo que conocemos en todo el universo, de esta forma penetrar los misterios de lo que Einstein llamaba la “mente de dios”.

El proyecto Blue Brain de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne cuenta con decenas de millones de dólares en fondos y el apoyo del gobierno suizo y de IBM y sus supercomputadoras, casi ilimitadamente alentando al Dr. Henry "Frankenstein" Makram a construir lo que sería un hito en la historia de la humanidad. Y segun Makram esto podría pasar en los siguientes diez años. Inaugurando precipitadamente el transhumanismo.

El proyecto, que empezó en el 2005, ya ha creado una columna neocortical artificial.  Usando la supercomputadora BlueGene/L se logró modelar la mitad del cerebro de un ratón, lo que consiste en cerca de 8 millones de neuronas, cada una con alredeor de 8 mil enlaces. La simulación del cerebro del ratón solo pudo sostenerse por 10 segundos a un décimo de la velocidad de lo que opera un cerebro de ratón, pese a que BlueGene puede realizar 20 billones de cálculos por segundo.  Para similar todo el  cerebro de un ratón se necesita una computadora de 200 millones de dólares (1 laptop equivale al procesamiento de 1 sola neurona) y para modelar el cerebro humano se necesita una supercomputadora de mil millones de dólares, cuyo poder computacional aún no existe. Pero Makram confía que los avances en tecnología de la información podrían permitirle una computadora así en el 2018 y entonces sólo habría que llevar el fantasma a la máquina.

Blue Brain concibe al cerebro humano como una computadora sumamente sofisticada y plantea usar las computadoras más poderosas del mundo para replicar las acciones de las alredeor de 100 mil millones de neuronas que componen el cerebro  humano. El equipo sostiene que al realizar una copia fidedigna, copiando los miles de distintos tipo de neuronas y la compleja interacción que llevan a cabo, la chispa de la conciencia surgirá por si sola. Este acercamiento materialista al problema de cómo surge la conciencia, ve el surgimiento del yo, las emociones y sensaciones de un ente que agrupa y procesa lo que le sucede a un cuerpo, como el producto de las incontables interacciones electroquímicas que recorren las miles de millones de neuronas. Simplemente un resultado de la enorme complejidad del cerebro humano, una suma de sus partes, el rayo en la mezcla.  En este sentido apuestan a que si se logra copiar este complejísimo sistema, la conciencia brotará en la máquina y entraremos a la era de la inteligencia artificial. Algunos otros científicos señalan que no hay por qué esperar que una copia exacta del hardware del cerebro conjure el software de la conciencia.

“Blue Brain empieza a aprender y a recorda cosas. Podemos ver cuando recobra una memoria,y de donde la recobra, podemos rastrear la actividad de cada molécula, cada célula, cada conexión y ver como la memoria se formó… construyendo de una columna neurocortical hasta un neurocórtex entero, las propiedades emergentes etéreas que caracteriza al pensamiento humano, paso a paso, se hacen evidentes”, dice Makram.

Más allá de este bizantino debate y de la tendencia espiritual a considerar que en realidad el cuerpo, la materia (el hardware) es un producto de la conciencia, el sueño materializado de la mente universal, es innegable que Makram es brillante y su investigación ya ha arrojado notables resultados sobre la composición de nuestro cerebro y la naturaleza de la percepción.

Para entender hacia donde va este vanguardista científico sudafricano recomendamos enormemente ver su conferencia en TED (con especial atención al minuto 12:28 en el que por primera vez se visualiza el frenético collage electroquímico del proceso emergente de nuestra realidad).

"Diseccionar el neocórtex,  como si se catalogara un bosque…¿cuántos árboles hay? ¿cuántos árboles de cada tipo de árbol y en que posición? Pero se necesita más que catalogar, tienes que describir y descubrir todas las leyes de comunicación y conectividad, porque las neuronas no se comunican y conectan con cualquier otra neurona, escogen cuidadosamente con qué otra y de qúe forma lo hacen. Pero no sólo eso, hay construir modelos tridimensionales para miles de diferentes neuronas”, dice Makram. “El secreto del diseño del cerebro es la diversidad, cada neurona es distinta”.

Makram señala que pese a que todos tenemos distintos tipos de cerebro y  a que no existe una neurona idéntica a otra, aunque cada persona tiene un circuito cerebral distinto, al analizar el cerebro ha descubierto que emerge un mismo patrón en todos los seres humanos, y que esto parece ser específico a cada especie, lo cual podría ser la razón por la cual nos cuesta tanto trabajo comunicarnos con las marmotas o con las gaviotas.

De su ya largo estudio del cerebro humano, este controversial neuromaverick ha empezado a formular teorías sobre la percepción y la evolución del cerebro humano.

“El cerebro crea una versión del universo y la proyecta como una burbuja alrededor de nosotros… y por primera vez podemos investigar esto… la razón por la cual la Luna es tan grande en el horizonte es porque nuestra burbuja perceptual no se extiende 380 mil kilómetros. Así que lo que hacemos es comparar los edificios en nuestra burbuja perceptual y decidimos que es así de grande… lo que esto ilustra es que las decisiones son la clave que sostiene nuestra burbuja perceptual. Y podrías pensar que la anestesia funciona enviándote a un estado de letargo profundo o bloqueando receptores para que no sientas dolor, pero en realidad la mayoría de las anestesias funciona introduciendo un ruido en el cerebro, para que las neuronas no puedan entenderse y no puedas tomar decisiones, asi que mientras intentas decidirte, el doctor ya no está ahí, está en su casa tomando el té… Así que compulsoriamente lo que tenemos que hacer para percibir es tomar decisiones, miles de decisiones, sobre el tamaño de la habitación, las paredes, los objetos dentro de ella… 99% de lo que percibimos no viene de los ojos, es lo que inferimos de esta habitación…La pregunta es ¿puede el cerebro construir tal percepción?”.

O, ¿cómo es que el cerebro es un máquina capaz de construir un universo como el que experimentamos a partir de solamente una serie de frecuencias electromagnéticas?

Es curioso que el máximo materialismo, el creer y querer crear una inteligencia simulada, "sin alma", coincida en Makram en una de sus fibras profundas con el idealismo y el pensamiento mágico que más o menos permea todas las eras y todas las culturas."El mundo es de esta forma y de esta otra sólo porque nos decimos que es de esta forma y de esta otra”, escribió Carlos Castaneda, sobre la noción de que nuestra descripción constante del mundo es la que lo hace de tal o cual forma. Aunque Makram lleva esta “descripción” a un plano neurobiológico infinitesimal, las decisiones de las que habla también ocurren en un plano lingüístico-cognitivo como parte de un sistema perceptual integral. Esto puede enunciarse de manera básica como: lo que decido (o lo que me describo) determina lo que percibó. Evidentemente esto es similar al principio de incertidumbre de la física cuántica y puede ser micro y macroescalado.

Pero por si esto fuera poco, Makram atisba la genial percepción de los místicos de todas las eras:

“Creo que el universo podría haber evolucionado un cerebro para verse a sí mismo, lo que puede ser un primer paso en volverse consciente de sí mismo”, dice en su platica de TED.

Esta conciencia fractal del universo como un ser (o máquina según el nivel de percepción orgánica que se tenga) que evoluciona para arrojarse un espejo de cuerpo completo –que en cada hebra de cristal es un ojo y una mente- resuena con los más profundos vislumbres del misticismo oriental:

Preguntas cual es el principio de todo esto:

Y es esto…

La existencia que se multiplicó por si misma

Por el puro deleite de ser

Y se proyecto en trillones de seres

Para que pudiera encontrarse a si misma

Innumerablemente. -Sri Aurobindo

Regresando a la frase de Feynman al inicio de este artículo, quizás, si el cerebro humano es el objeto más complejo del universo, al crear un cerebro humano - y entonces entenderlo- podríamos entender la complejidad máxima del universo: aquello que Einstein llamó la mente de Dios (atravesar el espejo de la creación). Además de que, como ha notado el famoso transhumanista Ray Kurzweil, crear inteligencia artificial aumentaría inmediata y exponencialmente nuestra inteligencia.(si es que ésta no nos destruye)... como el rabino que creó el Golem, o como el Dr. Viktor Frankenstein, estaríamos tal vez jugando con fuego y en esa "herejía" arriesgando ser autodestruidos por nuestra propia divinidad tecnológicamente alcanzada.