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Debido a su lento crecimiento y a las huestes de entusiastas que buscan vivir la versión new age del viaje chamánico, el cactus eneteogénico del centro de México y del sur oriental de Estados Unidos se encuentra amenazado

El peyote, el cactus alucinógeno endémico del sur oriental de Norteamérica y el centro de México, se encuentra en peligro de extinción. El turismo psicodélico y su extracción para fabricar mescalina, combinado con el lento crecimiento de este florido cactus sin espinas, han provocado que esta planta, sagrada en diversas culturas indígenas, se encuentre amenazada.

Uno de los expertos más calificados en el ámbito de los enteógenos, Johnatan Ott, dice en la biblia psicodélica Pharmacotheon:

«Debido a que el Péyotl tiene un rango tan restringido, y el cactus requiere más de una década para madurar, el abastecimiento es naturalmente limitado. Debido al CITES [Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, por sus siglas en inglés] es ilegal traficar con cualquier especie de cactus silvestre, aunque la venta de material cultivado está permitida. [...]. Sugiero que la "Native American Peyote Church" y la "Peyote Way Church of God" establezcan jardines de Trichocereus peruvianus en los Estados Unidos, como medio de asegurar un abastecimiento renovable, seguro y continuo del cactus sacramental para sus ritos y quitar así la presión de la extinción de los remanentes silvestres del cactus peyótl en Texas. Tal vez los chamanes sudamericanos de San Pedro pudieran ser invitados a asistir en una integración sintética de las mitologías del San Pedro y el péyotl».

En México la zona conocida por los huicholes como Wirikuta, en el desierto de San Luis Potosí, es el centro del abastecimiento de peyote (Lophophora Williamsii) para los usos ceremonial y recreacional y para una pequeña pero significativa industria del narcotráfico. Wirikuta es el escenario del mito de creación de los huicholes, donde se desenvuelve la historia mágica de su trinidad conformada por el venado de la luz (kauyumari), el peyote y el maíz  —aunque últimamente la Coca-Cola, la pornografía y el dinero parecen invadir esta trinidad entre los huicholes. El peyote-venado-maíz es una metempsicosis de la figura del trickster, el exigente e impredecible maestro, brujo zen.

El peyote también es sagrado para otras culturas. El poeta Alfonso Reyes describió la relación con el peyote de los raramuri en su poema “Yerbas del Tarahumara”:

Beben tesgüiño de maíz y peyote,
yerba de los portentos,
sinfonía lograda
que convierte los ruidos en colores;
y larga borrachera metafísica
los compensa de andar sobre la tierra,
que es, al fin y a la postre,
la dolencia común de las razas de los hombres.

El sitio Lisergia reproduce una de las primeras descripciones psiconáuticas con peyote de la historia. En 1896, el médico y novelista Weir Mitchell tomó un extracto líquido de este alucinógeno de la familia de las feniletilaminas. Aquí su relación del suceso:

«Estrellas... películas de color flotando delicadamente... entonces un repentino torrente de incontables puntos de luz blanca cruzó el campo de visión, como si las miríadas ocultas de la Vía Láctea hubieran de fluir en un río centelleante ante mis ojos... líneas zigzagueantes de colores muy brillantes... Estos colores adquirieron entonces una forma reconocible... todos los colores que jamás he podido contemplar me parecen apagados comparado estos».

El escritor Aldous Huxley, uno de los responsables de popularizar el uso de sustancias psicodélicas, en su libro Las Puertas de la Percepción describe su experiencia al ingerir el principal alcaloide del peyote, la mescalina. Asimismo, esta masificación del consumo del peyote provocada por el romanticismo psicoespiritual alcanzó su auge con los primeros libros de Carlos Castaneda, donde se habla de la aparición del espíritu del peyote, Mescalito.

Es importante recalcar la importancia de cuidar esta planta que es parte de la rica matriz botánica del planeta y que además contiene una memoria colectiva que es a la vez una puerta para entrar a una dimensión sagrada y comulgar con los espíritus de la Tierra. Recuerda no cortar toda la raíz de esta planta para que se pueda regenerar (aunque tarda una década en hacerlo). Intenta consumir solo lo que necesites (a veces con comer un solo botón es más que suficiente, ya que esta planta obra de formas misteriosas) y consúmelo en su hábitat natural (si te vas a llevar peyote del desierto que sea para plantar, no para comerlo en un rave o en una ciudad).

La intención de publicar esta información no es crear alarmismo, es intentar generar conciencia. Todavía hay suficiente peyote para todos y esto puede mantenerse así por muchos años más si se procede con cuidado (amor a la Tierra como máxima). Conciencia también para que la experiencia con el peyote sea en verdad valiosa y no solamente una mezcla de alucinaciones, náusea y fatua elevación espiritual de corta duración. Conciencia para que consumir no sea lo mismo que abusar.

[Lisergia]

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