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Programa secreto militar realizó pruebas para crear arma generadora de tsunamis

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/14/2011

El ejército de Nueva Zelanda con la aprobación de Estados Unidos experimentó con arma para generar tsunamis a finales de la Segunda Guerra Mundial

Archivos declasificados del gobierno de Nueva Zelanda revelan que experimentos secretos durante la Segunda Guerra Mundial fueron realizados con el fin de crear una bomba capaz de producir un tsunami.

Un oficial de la Secretaría de Defensa de Estados Unidos creía que el arma tenía tanto potencial como una bomba atómica.

El autor interelctual de esta arma fue el professor Thomas Leech de la Universiad de Auckland, quien fue apoyado por el Ejéricto de Nueva Zelanda. Los experimentos generaron pequeñas marejadas en Whangaparaoa, en 1944 y 1945.

Los detalles de la investigación parte del Proyecto Seal fueron dados a conocer 53 años después por el Ministerio de Relaciones Exteriores. En los documentos se muestra que Estados Unidos y Gran Bretaña estaban interesados en el desarrollo de esta arma en los años posteriores a la Segunda Guerrsa Mundial, e incluso consideraron enviar al Profesor Leech a Bikini Atoll para supervisar las pruebas nucleares y ver si su trabajo tenía una aplicación.

El Dr Karl Compton viajó a conocer a Leech y reportó estar impresionado con el profesor, recomendándolo ante el gabinete militar.  Leech recibió una condecoración de la realeza inglesa.

Los documentos no aclaran que sucedió al final con este programa secreto.

Neil Kirton, colega de Leech, le dijo al New Zealand Herald que los experimentos involucraban probar un patrón de explosivos debajo del agua para crear un tsunami. “Si algún día fuera retomado, bajo ciertas circunstancias creo que sería devastador”, dijo Kirton.

Alguas personas creen que la tecnología para crear terremotos y posteriormente tsunamis existe, particularmente a través del proyecto HAARP, el cual teóricamente puede dirigir ondas elctromagnéticas a la ionósfera para que reboten generando un evento telúrico de gran magnitud.

[Independent]

Una investigación del Instituto Tecnológico de Georgia muestra que las personas responden de forma diferente al tacto de un robot, dependiendo de cómo perciben su intención táctil

El tacto puede curar, puede ser tan necesario como el aire o el alimento; pero en otras circunstancias esta íntima necesidad táctil puede agredir y repeler. En un mundo alienado, en que millones de personas viven su máxima intimidad con la tecnología en detrimento de la interacción con otras personas, surge la pregunta de si los robots pueden llenar, o al menos mitigar, esta necesidad de contacto físico.

Investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia han encontrado que las personas generalmente responden positivamente al tacto de un enfermero robot, pero esto se modifica conforme a su percepción de la intención de este robot.

“Lo que desubrimos es que cómo las personas percibieron la intención del robot fue muy importante. Así que aunque el robot tocará a las personas del mismo modo, si las personas pensaban que lo estaba haciendo para limpiarlas a diferencia de para recomfortalas, esto hizo una diferenica significativa en sí sintieron el contacto de forma favorable o no”, dijo el profesror Charlie Kemp.

En el experimento el robot Cody tocaba y limpiaba los brazos de las personas de la misma forma, pero en los casos en los que éstas percibieron que se trataba de un acto instrumental destinado a limpiarlas, los sujetos respondieron positivamente a  su tacto. En los casos en los que percibieron que el robot trataba de darlos confort, las personas no respondieron de forma positiva.

El experimento está supeditado al contexto de un hospital y a la aplicación de la robótica a la enfermería. En otros casos y ambientes esto podría variar. Surgen preguntas cómo, ¿de qué forma responderían las personas al tacto de robots en ambientes que sean percibidos como ya de suyo cómodos? ¿Recibirían las personas el masaje de un robot de forma positiva? ¿Podrían recurrir a estas máquinas en situaciones de necesidad emocional?

No hay duda que mejor que el tacto de un robot siempre sera el tacto de un humano. Pero como aquella novela de Phillip K. Dick “¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?”, donde el personaje sueña tener un animal verdadero –no un clon- para experimentar empatía, pero estos son extremadamente caros o se an extinguido y solamente le son accesibles los androides, para muchas personas el tacto de una persona es algo, tristemente, lejano e inaccesible.

[Newswise]