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Reportes indican que el mandatario egipcio Hosni Mubarak ha caído en coma en su residencia de Sharm al-Sheikh y podría estar volando a un hostpital a Alemania

El ahora ex presidente de Egipto Hosni Mubarak entró en coma este sábado en su residencia de Sharm al-Sheikh según reporta el diario Almasyr Alyoum. Mubarak había dejado el poder  el viernes después de las históricas protestas masivas que se habían llevado a cabo durante casi tres semanas.

Mubarak voló a este resort en el Mar Rojo donde tiene una de sus múltiples propiedades después de dar su último discurso el jueves. Aparentemente Mubarak estaría volando al hospital Baden en Alemania en un estado delicado. Según rumores Mubarak se había desmayado en dos ocasiones durante su último discurso a la nación.

Medios occidentales reportan que las cuentas de Mubarak en Suiza han sido congeladas ante especulaciones de la ilegalidad con la que la familia Mubarak habría adquirido su inmensa fortuna.

De confirmarse esta información, sería altamente simbólico que en su momento de hacerse a un lado, al momento de suspender su presidencia, Mubarak haya suspendido su vida.

El excéntrico dictador Muamar Gadafi ha interrumpido la producción de petróleo de su país y ha jurado un baño de sangre y morir como un martir antes de abandonar Libia

Pocos dictadores más excéntricos que Muamar Gadafi, con 41 años en el poder (lo tomó cuando tenía 27) y ante masivas protestas civiles, sale a relucir la personalidad de este hombre al que un diplomático francés llamó "un kamikaze que nunca pierde el control". Justamente ahora vemos esta faceta de su personalidad, al perder el control del pueblo Gadafi ha jurado no dejar el poder y morir como un mártir hasta que se derrame la última gota de sangre.

El ministro italiano del exterior, Franco Frattini ha dicho que los estimados de 1000 personas muertas en Libia durante los protestas no son exageradas. Gaddafi tiene un umbral bastante alto de violencia.

El ex ministro de justicia de Libia dijo a un diario sueco que Gadafi ordenó el bombardeo de un avión de Pan Am, sobre Lockerbie, Escocia, que mató a 270 personas en 1988.

Gadafi había soportado en 1986 un bombardeo ordenado por Ronald Reagan en el que murió su hija adoptiva Ana, de cuatro años. Aun así, eligió la reconciliación. Pagó indemnizaciones, ofreció contratos petrolíferos, renunció a combatir el neocolonialismo, se sumó a la "guerra contra el terrorismo" de George W. Bush y en 2008 acabó siendo invitado por Barack Obama a la cumbre del G-8.

Entre el arsenal de documentos filtrados por WikiLeaks, abundante en chismes diplomáticos, uno de los más destacados es el que describe al coronel Muamar Gadafi como un "hipocondriaco" que filma todas sus consultas médicas para analizarlas posteriormente, que usa botox (algo evidente al ver su rostro) y que le tiene miedo a volar sobre el agua. Además cables de la embajada de Estados Unidos revelan que el coronel Gaddafi no viaja sin su su "voluptuosa enfermera ucraniana" de 38 años,  Galyna Kolotnytska, ya que es la única que conoce sus mañas (su sequito incluye lo que ha sido llamado un staff de " amazonas seudo vírgenes").

El sitio Business Insider reporta que Gadafi ha ordenado la interrupción de las exportaciones de petróleo de su país, destruyendo la tubería que va hacia el Mediterráneo. El sabotaje del petróleo estaría enviando el mensaje de "O me quedo yo, o reina el caos". Libia produce 1.9 barriles de petróleo al día.

Gadafi es uno de los últimos ejemplos de esta nefasta figura dictatorial que en su delirio se lleva a un país consigo al abismo.

Un momento ejemplar de la excentricidad de Gadafi es su reciente aparición con un paraguas para confirmar que no etsaba en Venezuela como la prensa occidental había rumorado: