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Transmisión interestelar regalará sesión de pornografía a Dios

Arte

Por: pijamasurf - 11/17/2010

Utilizando quark-gluon plasma y otros afrodisiacos interestelares, el filósofo experimental y artista conceptual Jonathon Keats intentará excitar los deseos sexuales de Dios

La misión que Jonathon Keats se ha auto impuesto es clara: excitar a Dios a través de un despliegue de pornografía celestial. Y para lograrlo recurrirá a una porno proyección interestelar emitida desde el Gran Colisionador de Hadrones, así como a un estimulante kit compuesto de incienso, velas y un altar votivo, todos ellos orquestados desde su Mac, así como a una serie de súper sofisticados afrodisíacos, entre ellos el quark-gluon plasma. Equipado de esta forma el filósofo experimental y artista conceptual intentará incitar los deseos sexuales de Dios.

“El quark-gluón plasma es esencialmente la reminiscencia luminosa del coito divino, y es mucho más sexy que el bosón de Higgs”, afirma Keats. El QGP es una propiedad que algunos científicos afirman que se trata de un nuevo estado de la materia, también conocido como el “caldo de quarks”, que corresponde a una fase específica del proceso de la cromodinámica cuántica. Se manifiesta a temperaturas extremadamente altas y básicamente consiste en la liberación de quarks y gluones que componen la estructura de la materia a un nivel muy profundo. Los quarks son minúsculas cargas positivas que crean a los protones y supuestamente están unidos por gluones. En conjuntos estos dos podrían ser la representación física de lo que arquetípicamente conocemos como Aether y que permite que todo esté unido.

El porno despliegue interestelar que pretende Keats se transmitiría desde la sede del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), ubicado en Ginebra, Suiza, y la señal viajaría hasta Nueva York. “El primer porno palacio de Dios estará en Brooklyn a través de un enlace remoto web, en lugar de Ginebra, donde se encuentra el LHC. Pero si la CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) quisiera tener un palacio porno en su localidad, a mí me encantaría discutirlo con ellos. Tal vez un altar votivo construido al interior del túnel del LHC; eso sería fantástico”.

Y aunque pareciera que la intervención de Keats es algo bastante complejo, lo cierto es que el manifiesto artístico que se encuentra detrás de esta obra es aún más sofisticada: el inquieto filósofo busca recordar a Dios que está en deuda con sus hijos galácticos —es decir, nosotros— pues debe de proveernos con un hábitat menos susceptible al suicidio.

“El universo se ha estado expandiendo, algo que podríamos esperar de cualquier recién nacido, sin embargo, en los últimos 13,700 millones de años, el crecimiento ha sido incesante y de hecho el rango de expansión está acelerándose. Debido a la sobre-abundancia de energía obscura  la aceleración expansiva está destinada a despedazar el universo o a reformarlo en una masa amorfa. Y la fuerza gravitacional de los agujeros negros supermasivos no va a ayudar”, afirma Keats, y agrega: “Seguramente has pensado que Dios habría planeado una mejor forma de sembrar el universo que esta. Tal vez Dios concebirá futuros universos con mejores probabilidades de subsistir a largo plazo”.

La pieza de Keats se estrenará próximamente en Nueva York, en el espacio de arte alternativo de Williamsburg, el Louis V.E.S.P. Junto con ella también se exhibirá otra obra del mismo artista titulada “Pornografía para plantas”. Y aunque pareciera que la búsqueda de incitar sexualmente a Dios como recordatorio de que existimos, de que nos preocupamos por nuestro futuro e incluso de que estamos dispuestos a complacerlo, pudiera pecar de ser una tentativa cuántico-pagana, lo cierto es que las intenciones son buenas, y tal vez también lo sea el resultado. O como Keats lo expone: “No soy un psicoanalista, pero estoy seguro que un poco de buen porno aliviará a Dios de su resaca de 13,700 millones de años”.

[Wired]

Los mapas fractales y los mandalas satelitales de Nikolas Schiller

Arte

Por: pijamasurf - 11/17/2010

Nikolas Schiller genera arte geoespacial con mapas satelitales, procesando imágenes de ciudades y puntos geográficos, para revelar su estructura íntima fractal, la posibilidad latente en toda forma de convertirse en un mandala.

Utilizando imágenes de satélites, Nikolas Schiller urde mandalas de las ciudades donde el hombre habita. Encuentra el orden secreto en la arquitectura, la geometría sagrada - a veces los planos masónicos- que compone las arterias del planeta y juega con esas imágenes (aplica espejos digitales, morphs, caleidoscopios, iteraciones) para descubir que dentro de la piel de las ciudades, como dentro de la piel del hombre o de las estrellas, existe un tejido fractal.  En cualquier parte un zoom  revela una copia de la ubicua arquitectura del universo.

Schiller es un activista político que vive en Washington, es vegetariano y aficionado a la ganja. Ha acuñado el término arte geoespacial para su trabajo, una de las más lúcidas y lúdicas continuaciones del arte ancestral de hacer mapas, esas representaciones mágicas del espacio. El matrimonio del microcosmos con el macrocosmos, a través del zoom y del ojo de pájaro, es parte del principio hermético de "como es arriba, es abajo". Pero Schiller además revela la identidad entre un mapa geográfico -un mapa físico- y un mandala, un mapa metafísico o espiritual. En el fondo esto une a la materia y al espíritu en una misma estructura matemática.

Mandala de la Casa Blanca

El ojo de Filadelfia

El ojo de Filadelfia (a detalle)

La Universidad de Harvard

Harvard a detalle (corazón dentro de un corazón)

Mandala de la zona del atentado del 11 de septiembre del 2001

Manhattan

Manhattan (florestrella mandálica zoom)

Nuevo mapa del Pentágono

La estrella del río Ganges

Lady Liberty (parte dela serie de la Madre Tierra)

Nueva York-Bissau

Bagdad Bissau

Bolivia

Himalayas invertidos

Visita el sitio de Nikolas Schilller con más de mil mapas: The Daily Render