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‘Swim’, de Caribou, encabeza la lista de los 100 mejores discos del año de Rough Trade

Arte

Por: Roman Waterloop - 11/15/2010

Rough Trade, la prestigiosa tienda de discos londinense, publica su lista de lo mejor de la música del 2010.

Estos son los cien mejores discos del año, dentro de un amplio universo musical -esa fábrica de dulce etéreos-, para Rough Trade, la disquera independiente de Londres. El primer lugar este año es Daniel Victor Snaith, aka Caribou, nacido en Londres, Ontario, y residente de Londres (UK), con su album "Swim", su tercera producción bajo Caribou, antes Manitoba. Daniel Victor Snaith, doctor en matemáticas, tuvo que cambiar de nombre por las nimiedades del copyright y se decidió por Caribou después un viaje de LSD (la miel maple plateada) en la arboresencia de Canadá.

"Swim" es seguramente el disco más cerca del pop y del house, aunque psicodélico, de Snaith, con más vocales y más tracks bailables, miel para hipsters y no hipsters, tomando un poco de  distancia de las exploraciones lúdicas de ambient, rock y noise de "Start Breaking My Heart" y el insuperable "Up in Flames", probablemente más finas pero más abstractas y menos épicas y extasiantes que "Swim".  El track "Odessa", por ejemplo, puede ser escuchado por los jugadores de FIFA 2011 en el soundrack de este videojuego como por los clubbers del trendy barrio londinense de Shoreditch. Con vetas submarinas de cosmic disco en "Odessa" o tech-house  hipnótico en "Sun" amalgamadas con el linaje azul del IDM -aguas turquesas, transparentes, experimentales- y los corales de electro, "Swim"  no deja de embelesar a las suaves testas de los añejos fans de Manitoba-Caribou  y seduce a nuevas masas con sus baladas electrointeligentes, estilo Hot Chip o Junior Boys.  Snaith es un maestro en incorporar distintos géneros en un arroyo cristalino dentro de una laptop:, espirales electrizantes, unicornios sintetizados, bosques urbanos de caramelo... (Aquí pueden descargar un torrent de "Swim").

Entre los elegidos en el top 100 de Rough Trade, destacamos la presencia de  Small Craft on a Milk Sea de Brian Eno, Four Tet con  There is Love in You, Black Noise de Pantha du Prince, Maniac Meat de Tobacco,  Cosmogramma de Flying Lotus. Es imposible abarcar todo el espectro, y entre los ausentes a esta lista tenemos que incluir a The Way Out, de The Books, un ensayo espiritual de funk y glitch de una banda que sabe samplear como nadie en el mundo.

El Top Ten de Rough Trade:

1. Caribou - Swim
2.
Gil Scott-Heron - I'm New Here
3.
These New Puritans - Hidden
4.
Caitlin Rose - Own Side Now
5.
Phosphorescent - Here's To Taking It Easy
6.
Darkstar - North
7.
Charlotte Gainsbourg - IRM
8.
Gold Panda - Lucky Shiner
9.
Wild Nothing - Gemini
10.
Tame Impala - Innerspeaker

Top 100 de Rough Trade

Retratos brujos: la obra plástica de Aleister Crowley

Arte

Por: Pedro Luizao - 11/15/2010

Una obscura exquisitez empapa las pinturas del último gran brujo de occidente, Aleister Crowley; su obra plástica quedo documentada en el cortometraje de Kenneth Anger "The Man We Want To Hang"

Aleister Crowley es sin duda una de las figuras más excitantes del siglo XX. Considerado por algunos como el más poderoso hombre de magia durante ese siglo en Occidente, Crowley se deslizó con obscura destreza entre diversas disciplinas que iban desde el espionaje, el ajedrez y el alpinismo, hasta la creación de protocolos para realizar rituales sexuales, la poesía, la cabala, la alquimia, e incluso la fundación de una filosofía religiosa conocida como Thelema. Otra de las facetas de este multidisciplinarlo y polémico genio fue la pintura. Y a pesar de que su persona es bastante conocida alrededor del mundo, entre aquellos que lo admiran o le profesan devoción, y aquellos que lo odian y lo temen, no mucha gente está familiarizado con su obra plástica.

En abril de 1998 la galería October de Londres presentó una exposición con diversas pinturas de Crowley. El público que tuvo la fortuna de asistir a esta muestra se encontró con una serie de obras repleta de personajes temerarios, imponentes, caracterizados por nítidas y perturbadoras miradas que dificultaban enormemente al espectador evadir la presencia de sus cuadros, como espejos de obsidiana que a fin de cuentas eran construidos por el eco de una intimidad compartida. Escenas repletas de una acongojante pero genuina perspectiva de la realidad. Símbolos, tótems, falos y proyecciones vaginales. Brujería plástica que a fin de cuentas encarnaba a la perfección la sombría lucidez de su autor y su discurso existencial: un mundo en el que el pudor era sistemáticamente sodomizado por el éxtasis, mientras las barreras culturales eran violentamente disascociadas de la esencia del ser a través de la magia y de una serie de sofisticados y siempre obscenos rituales. Sabiduría insolente, misticismo malencarado, punzante, provocativo hasta el punto de transformar, en el espectador, pilares de una identidad personal supuestamente bien fundada en una fantasmagórica sensación de nausea profunda.

Afortunadamente para todos aquellos que en el momento en que la obra plástica de Crowley se exhibió  no pudieron presenciarla, quizá por estar empotrados en un pupitre escolar, o comiendo cereales sintéticos, presenciando otras exhibiciones de arte contemporáneo pre maquilado o bebiendo ron Bacardí con Coca Cola, ideologizando gastadas críticas sociales o incluso contemplando los ojos negros de una niña sin nombre, para todos nosotros,  el genial director de cine experimental Kenneth Anger realizó un micro documental titulado The Man We Want To Hang, con la explícita intención de registrar la efímera exposición y con ello propagar el mensaje pictórico del maestro Aleister Crowley.

* En esta selección se incluyen, además de las obras exhibidas en la mítica exposición de la galería October de Londres, la cual es especialmente memorable por ser la primera vez que se presentaba al público la obra de Crowley desde 1931 en la galería Nierendorff de Berlin, obras exhibidas en 19989 en el Palais de Tokyo, en Paris.