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NASA trabaja en jet hipersónico que reducirá trayectos de vuelo en un 90%

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/06/2010

Volar de México a Londres podría tomar una hora a bordo del nuevo jet hipersónico que la NASA planea construir y el cual alcanzará una velocidad de Mach 5

Surfeando los aires a una velocidad cinco veces superior a la del sonido el nuevo jet hipersónico que planea la NASA podría convertirse en una realidad en tan sólo tres años. Con una inversión de cinco millones de dólares anuales la nueva aeronave podría estar terminada a finales de 2013. Volando a más del doble de la velocidad del difunto Concorde, esta aeronave, cuyo fin es funcionar comercialmente, transportaría a los pasajeros a través de la atmósfera y luego descendería cerca del destino final para aterrizar.

En caso de concretarse el proyecto, pronto podríamos estar viajando de Nueva York a Londres en 40 minutos, o a Sydney en dos horas y media en lugar de las 21 horas que toma actualmente viajar desde a ciudad neoyorquina hasta Sydney. Una de las ventajas de esta aeronave sería su ligereza y menor consumo de combustible, sin embargo los retos tecnológico para consumar esta obra no son pequeños: "El ambiente de calentamiento hipersónico, además del énfasis en reutilización, crea enormes retos tecnológicos en cuanto al desarrollo de materiales, vestiduras, y estructuras que no sólo transporten cargas aerodinámicas, sino que también sostengan altos pesos térmicos que requieren de una larga vida y duración mientras minimizan el peso del equipo" se afirma en la descripción del proyecto.

via Daily Mail

Más allá de la ciencia ficción, un científico canadiense plantea la posibilidad de que un virus zombie extraterrestre provocó la reprogramación informática necesaria para la biogénesis en el planeta Tierra.

Zombies extraterrestres podrían ser nuestros padres. Lejanas biomoléculas interestelares podrían haber inseminado, pese a desfallecer en el camino, nuestro mundo con la información que contenían, con sus bits detonando una especie de singularidad informática, genesis de la vida basada en el carbón. Aunque esto suena como el estrambótico título de una película de terror sci-fi, o aún peor: como la divagación de un ufófilo recalcitrante, es en realidad la teoría de un respetado científico del Instituto de Astrófisica de Herzberg, en Canadá. El astrónomo Paul Wesson cree que unos de los mejores candidatos para la biogénesis son virus extraterrestres, que aunque muertos, aún contenían la suficiente información para dar lugar a la vida.

La especulación científica -ante el apremiante misterio de la biología primera- lleva más de un siglo considerando la posibilidad de que la vida provenga del espacio. En 1870, Lord Kelvin sugirió que microbios podrían haber llegado en un meterorito. Otros han sugerido que microorganismos podrían haber viajado a la Tierra embebidos en partículas de polvo por la presión de la radiación de las estrellas. Sin embargo, la mayoría de los científicos coincide en que esa misma radiación firma una sentencia de muerte para cualquier microorganismo (aunque recientemente se ha descubierto a la bacteria Conan, la cual soporta grandes cantidades de radiación, ¿es posible que existen otras bacterias blindadas a la radioactividad, llenando el caldo de cultivo?).

El descubridor de la doble hélice del ADN (alumbrada en un viaje de LSD), el premio Nobel Francis Crick, fue  firme partidario de la teoría de la Panspermia, básicamente la exogénesis de la vida en la Tierra (la vida existe de forma difundida en el universo). Sin embargo, Crick estaba consciente de la radiación por lo cual afinó esta teoría con la "panspermia dirigida". Ante la pregunta de cómo habría llegado la vida a este planeta, Crick respondió que lo más probable es que en un vehículo, es decir fue traída aquí por una inteligencia (de manera curiosa el ateo neodarwinista, Richard Dawkings, afirmó en esta entrevista que la vida podría haber sido sembrada por una civilización extraterrestre).

El argumento de Wesson no necesita de una inteligencia para sembrar la vida en la Tierra y proteger a los microorganismos de la radiación cósmica. Su idea llamada "necropanspermia" considera la novedosa posibilidad de que la información que supera el viaje es suficiente para dar a lugar a un proceso de complejificación molecular que acalle en la vida.

"La gran mayoría de los organismos llegan a un nuevo hogar en la Vía láctea técnicamente en un estado de muerte. La resurección, sin embargo, tal vez es posible".

La clave está en cuánta información genética sobrevive el viaje. La información genética de un organismo está codificada en las secuencias de nucleótidos en su ADN. Esta información puede ser medida en bits de la misma forma que los procesamientos de una computadora. Una bacteria como la E.coli, por ejemplo, contiene 6 millones de bits de información en su ADN.

Procesos químicos aleatorios no podrían producir suficiente información para dar marcha a un sola célula. 500 millones de años de cambios aleatorios sólo prducirían 194 bits de información, dice Wesson. Una forma de darle la vuelta a esto es con moléculas biológicas que ya contenían una gran cantidad de información, la cual sobrevivió su largo viaje, no obstante que las móleculas en sí murieron.

Wesson considera que un virus es un buen candidato como vehículo portador de esta información. Los virus son organismos de material genético cubiertos de proteínas y a veces grasas. Llevan consigo alrededor de 100 mil bits de información y pueden evolucionar  independientemente de las células convencionales.  Los virus, además, se forman de partículas de proteína sin la asistencia de otras moléculas o de información genética específica.

Hay algo ominoso en la famosa frase de William Burroughs, "el lenguaje es un virus que vino del espacio". Un virus informático podría haber infectado al material perbiótico de nuestro planeta, según Wesson, eventualmente dando lugar al lenguaje humano, a través del lenguaje encriptado del espacio. Aunque este científico plantea la posibilidad de que la información de un virus se preserve en un estado zombie, suficiente para que interactué y desencadene una mutación en las moléculas de la atmósfera terrestre., existe otra posibilidad: la resonancia mórfica de los campos morfogenéticos. Según Rupert Sheldrake la información es un campo, invisible como la gravedad, que se transmite entre organismos sin la necesidad de una interacción física ordinaria, de forma no-local. De esta teoría se explica el efecto conocido com de los 100 monos, donde conductas son aprendidas de forma instantánea difundida dentro de una especie. ¿Podría la información contenida en un virus extraterrestre haberse difundido por la tierra, reprogramando el material prebiótico para dar luz a la vida?

La reconocida bióloga Susan Blackmore plantea en su teoría del Tercer Replicante que la información nos está usando a nosotros (y a cualquier otra entidad) como vehículos para reproducirse, de la misma forma que un virus utiliza un cuerpo (Blackmore dice que el lenguaje es un parásito). Podemos pensar que nosotros estamos usando a la información para evolucionar, ¿pero cómo estamos tan seguros de que no es la información la que nos está usando a nosotros? Después de todo lo único tangible que supera la muerte, cuando morimos y nos hemos reproducido, son nuestros genes.  En otras palabras tu cuerpo, y lo que llamas yo, al menos desde el punto de vista de esta realidad, no subsisten, mientras que la información que los generó sí. Tal vez es la información, que está, más que la materia y la enetrgía, en todas partes, la entidad (o divinidad) que integra y recrea todo el universo.

El misterio del origen de la vida nos hace mirar al cielo. Ya sea por la religión y las tradiciones místicas, por ver ahí algo más grande, por  ver en los astros los signos que nos designan. Ya sea por ver ahí a los dioses o a los extraterrestres con sus naves y rayos. Ya sea por ver ahí la delicada relación biocósmica entre los procesos de nuestro planeta y los cuerpos celestes (un microorganismo difícilmente supera la radiación de un viaje interestelar, pero un viaje desde a Marte a la Tierra no es tan difícil de superar con vida). De cualqueir forma ese momento mágico en la evolución de la vida planetaria parece estar ligado a una semilla espacial o  a una programación inteligente. Entre todas las posibilidades de este ignoto universo seguramente no es la más descabelleda la de una raza de extraterrestres inteligentes que programaron a un virus para que eventualmente, en algún planeta remoto, diera a luz a la vida y a formas complejas capaces de algún día darse cuenta de que fueron creados por seres de las estrellas y que su destino es convertirse en sus mismos creadores.

Vía Wired

Twitter del autor: @alepholo