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Ante la popularidad del presidente chileno Sebastián Piñera, el presidente Felie Calderón ve con envidia el rescate de los mineros chilenos.

A primera vista, a distancia, lo que sorprende no es la suerte –si acaso existe- del rescate de 33 mineros atrapados a 700 metros bajo tierra por dos meses, sino la legitimidad que ha alcanzado el presidente Sebastián Piñera y, por contraste, el descrédito del gobierno de Felipe Calderón y en general del panismo por su trato a los mineros atrapados en Pasta de Conchos en 2006. La respuesta del presidente de México ahora es saludar a los mineros chilenos por Twitter. Sin embargo, la gente sabe algo más: la diferencia entre México y Chile es la acción de un gobierno eficiente y responsable. Al presidente Calderón le importa mucho la percepción que los ciudadanos y la sociedad internacional tienen de su administración: esta historia ha servido para imaginar de qué tamaño es la corrupción y la falta de eficiencia y gobernabilidad en México.

Y mientras me asomo al río de esta historia, hay algo más que se representa y sirve como modelo de gobierno. No es la diferencia entre democracia y autoritarismo –que parece volver en varias regiones de América Latina­– ni entre pobreza y riqueza –el contraste que junto con la violencia ha marcado nuestra historia– sino que el gobierno y la sociedad en Chile han logrado transformar la tragedia y el éxito de la Mina en un conjunto de símbolos que ahora son parte de la nación y del nacionalismo. Cada que se abre esa cápsula de hierro, pintada con los colores y los símbolos de la bandera Chile, es como una bala, un estruendo, que viene del sub mundo para regresar a los mineros con sus familias y la nación. La gente estalla en cantos de alegría y patriotismo. La historia (ahora parte de la autobiografía de la nación) podría resumirse así: “frente a la geología y los desastres naturales, un grupo de ingenieros patriotas encabezados por el presidente salvan a los hijos dorados de la patria.” Las imágenes angelicales y la constitución descendiendo de entre las nubes son comunes en la historia del nacionalismo en Europa y entre los países de América. “Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva. De la paz el arcángel divino, que en el cielo tu eterno destino”. Pero no recuerdo imagen alguna que viniendo del subsuelo sirviera para exaltar a la nación. Y, además –ese todavía es un sueño de Calderón– lo transmiten en cadena nacional y en directo a todo el mundo. ¿Qué? Más que el rescate, la soberanía del Estado y su capacidad para resolver sus problemas nacionales.

La metáfora infernal se ajusta a la estación otoñal de la política mexicana y sus personajes, con su nefasto carnaval

“¡Ah! ya aguanté lo mío:

-Pero, querido Satán, os conjuro; ¡miradme con ojos menos irritados!” (Arthur Rimbaud).

Espectáculo de la estación otoñal, en primerísimo lugar, el descomunal film de Luis Estrada, EL INFIERNO, con deslumbrante acidez retrata exacta, con crueldad absoluta, la espantosa realidad mexicana: el rotundo fracaso del neoliberalismo capitalista productor insaciable de pobreza, migración y vicios. Ha postrado al país en una carnicería interminable. Eso sí, con grandes risotadas, celebramos que el país se va a la mierda. Es obligatorio reconocer que el elenco de la película es insuperable: Damián Alcazar, el mejor actor de México; el extraordinario histrionismo de María Rojo; el ya legendario Ernesto Gómez Cruz y el personaje del Cochiloco. Ayer LA LEY DE HERODES que contribuyó a la derrota del PRI en el 2000 y hoy, EL INFIERNO, que confirma la derrota de todo el maloliente sistema político mexicano.

Otro entretenimiento otoñal, es la pasarela de personajes fársicos de la política doméstica, que no domesticada, que propugnan por la alianza de la derecha con la izquierda para detener al diablo copetudo del infierno priísta por venir. Ya están de la mano de Camacholtzín, de los Chuchos y de la dupla Nava-Fecal, el excarnal Marcelo Ebrard y el exrector Juan Ramón de la Fuente. A esta pléyade de políticos oportunistas, se suman el coro de cínicos del circo mediático televisado; López Dóriga, Gómez Leyva, Ferriz de Con, Beteta y otros plumíferos caga tintas. ¿Qué interés puede tener esta parvada de loros alaraquientos en la alianza PAN-PRD? ¿Qué ganarían con la derrota del PRI? ¿No será que todos se unen contra el Peje? “Cosas veredes, Sancho”.

En otra pista del circo otoñal, el show del averno protagonizado por el diablillo de Julio César Godoy Toscano, y el infando Brozo el payaso tenebroso. El clandestino escurridizo diputado Godoy por los estacionamientos de San Lázaro, jura protesta de “cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan”, jurando que no conoce a nadie de la “Familia Michoacana” y que una grabación filtrada por la “procu”. Le prensa los dedos en la puerta de sus propias mentiras, al dar a conocer una amena conversación, nada menos que con “la Tuta”, jefe de la mafia michoacana. Pero ya tiene fuero y se amuelan. Y en la pantalla chica tenemos a Satanas disfrazado de payaso con peluca verde y nariz roja. “Ooorale chamacos piojosos, ¿quieren que les cuente un cuento?” Y brozo nos cuenta una historia tenebrosa, que se pasa de ver…, digo de vivo. Amenaza a un twittero anónimo escudado por el poder de la teledictadura: “el sabe, ellos saben”, quién es el twuitero anónimo, que tienen los recursos técnicos para localizarlo, “que ya estamos sobre ti, ya estamos cerca de ti. Te vamos a caer, si te metes con uno de nosotros, te metes con todos. Ya te chingaste y te lo estoy diciendo por la buena” así actúan los poderes fácticos. ¡Ooorale chamaco Azcárraga Jean, ya tienes ganador del premio a la “Iniciativa México”.

Otro momento estelar de la estación otoñal, será sin duda la aprobación del Presupuesto de Egresos y de la Ley de Ingresos. Los diablos del PRI, muy punzantes habían prometido como regalo de temporada, bajar un puntito al IVA. Ah, pero con tanta lluvia, les dio frío y se arrepintieron en buena hora para tranquilidad de Calderón. Todo parece, que en materia de impuestos y de presupuesto, todo quedará igual, o sea, mucha lana para los políticos y migajas para la raza.

Bueno, el otoño también es hermoso. La extracción fantástica de los mineros chilenos, no sólo los salvó a ellos, nos salvó un poco a todos nosotros. Mil millones lloramos de emoción cuando esa cápsula maravillosa rescató al primer minero.

La bachicha

Y la alianza Televisa-Nextel se apestó y se dice que Slim no pudo ocultar una diabólica sonrisa.

Imagen Hilus Anendorf