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En su nuevo libro el fisico Stephen Hawking aborda el fascinante tema de qué es la realidad; complementa Robert Anton Wilson, experto en psicología cuántica y lasagna sideral.

El físico cuántico pop, que algunos dicen ha sido hackeado por una agenda oculta, Stephen Hawking, ha escrito un nuevo libro de divulgación científica en la tradición de su bestseller "La Historia del Tiempo". Su nuevo libro "The Grand Design", tiene un interesante capítulo que habla sobre la naturaleza de la realidad, y la pregunta que culquiera que se ha cuestionado un poco este mundo se hace, ¿existe la realidad?

Hawking trae a colación la extraña prohibición que se formuló hace unos años en Monza, Italia, donde se les obligaba a los dueños de carpas doradas que no tuvieran a sus peces en peceras curvas, ya que era cruel tener a un pez en una pecera curva porque, al ver hacia afuera, el pez tendría una percepción distorsionada de la realidad. Una especie de protección para que los peces no vivan en la cueva de Platón. Hawking se pregunta "¿Pero cómo sabemos que nosotros tenemos la percepción verdadera, no distorsionada de la realidad?"

El físico inglés escribe que aunque las carpas doradas vivieran en una pecera curva, de todas maneras podrían formular leyes sobre lo que ocurre afuera de la pecera. Por ejemplo un objeto en movimiento libre sería observado por los peces moviéndose en una trayectoria curva. Aunque serían leyes algo complejas, los peces podrían formular leyes que desde su perspectiva distorsionada siempre serían verdaderas.

¿Es real Stephen Hawking?

Con lo anterior queremos suponer que Hawking está haciendo una interesante analogía que puede aplicarse al ser humano y a la vieja idea, que aparece en muchas culturas refrente a cómo el cristal, el lente desde el que vemos el mundo determina el mundo que vemos. En español esto ha sido descrito clásicamente por Campoamor: «Y es que en el mundo traidor nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con que se mira». Este poema podría estar hablando de la física cuántica actual. Pero siguiendo con la analogía, ¿cómo sabemos los humanos que no vivimos en una especie de pecera que distorsiona la realidad? Y es más ¿cómo sabemos que existe un lugar afuera de toda pecera o cueva en la que la percepción es verdaderamente objetiva y no transforma el mundo con su mirada?

Hawking dice que uno puede formular leyes desde cualquier sitio o condición, y estas leyes probarán ser verdaderas; pero serán verdaderas sólo en el sentido en que modelan una realidad de forma eficaz y son aceptadas por un consenso, en el momento en el que no lo sean, dejarán de ser "verdaderas" y "reales", esas dos palabras utópicas. (Un nuevo estudio científico muestra que las leyes de la física cambian en algunas partes del universo).

Por 1543 años el mainstream mundial aceptó como verdadera la teoría de Ptolomeo de que la Tierra está en el centro del universo. No fue hasta que Copernico formulará su teoría heliocéntrica que "la realidad" cambió. "Aunque es común que la gente diga que Copernico probó que Ptolomeo estaba equivocado, eso no es verdad. Como en el caso de las carpas doradas, uno puede usar cada imagen como modelo del universo. La ventaja del sistema de Copernico es que las matemáticas son más simples en el marco de referencia en el que el sol está en descanso", dice Hawking.

Esta parece ser la clave del asunto, las leyes de la física son modelos de la realidad, en palabras de Robert Anton Wilson, son mapas de la realidad, pero no son la realidad en sí misma, la realidad es inaprehensible. La diferencia entre las leyes de la física y las leyes que puedan formular, por ejemplo, los Adoradores de Xenu, es que el modelo de la física es más elegante y está construido por un consenso que le da cierta coherencia. Pero refleja más a las personas y a la historia de ese consenso que al universo mismo. Es en cierto sentido el modelo que ha sido considerado como más apto por la sociedad, pero esta "aptitud" no es determinada porque sea el modelo que más se acerca a la realidad, es determinada porque es el modelo que más se acerca a la percepción y a las creencias de un grupo de personas.

"Cada modelo que construimos nos dice más sobre nuestra mente que sobre el universo... el universo es más grande que cualquiera de nuestros modelos... cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo", Robert Anton Wilson.

Seguimos con Stephen Hawking:

"No existe un concepto de la realidad independiente de una teoría. En cambio adaptamos lo que llamamos realismo dependiente del modelo". Aquí interpretamos que Hawking, y estaría muy cerca de Anton Wilson, nos está diciendo que según el modelo que usemos será la realidad que vivamos. Como si fueran diferentes mapas, por ejemplo si utilizas el mapa de realidad de drogas y magia de Aleister Crowley llegarás a otra realidad que si utilizas el mapa de realidad de una ama de casa de Ohio o si usas el mapa de realidad de un indígena ecuatoriano y no el mapa de un cosmólogo de Cambridge... y sin embargo, nunca llegarás el Territorio.

"Aunque el realismo podría ser una perspectiva tentadora, lo que sabemos en la física moderna hace difícil sostenerlo. Por ejemplo, según los principios de la física cuántica, la cual es una descripción precisa de la naturaleza, una partícula no tiene una posición definida ni una velocidad definida al menos de que y sólo hasta que esas cantidades han sido medidas por un observador. De hecho, en algunos casos los objetos ni siquiera tienen una existencia independiente, sino existen sólo entrelazados al hombre".

Hawking cierra este interesante capítulo diciendo: "Parece que no existe un modelo matemático o teoría única que pueda describir todo los aspectos del universo. En cambio, parece haber una red de teorías; con cada teoría o modelo nuestros conceptos de la realidad y de los constituyentes fundamentales del universo han cambiado".

Sin duda esta es una de las cuestiones filósoficas más entrañables y fascinantes, pero para acotar el camino en el vacío, en un lenguaje estricto sólo podemos hablar de realidades, en plural. Y siendo que cada acto de observar un fenómeno lo transforma, es posible que, literalmente, no sólo exista un universo para cada quien, es posible que se forme un nuevo universo en cada acto de observación: algo que es consistente con la teoría del multiverso, y de los múltiples mundos de Everett: cada vez que ves el sendero se bifurca.

Leer capítulo de libro The Great Design

Twitter del autor: @alepholo

La cosmología moderna ha reemplazado a la teología en la vanguardia de las grandes preguntas y, pese a su aparente diferencia en el método, podría estar cumpliendo con el mismo arquetipo de búsqueda de sentido y trascendencia intrínsecos a la psique humana.

Con la secularización del conocimiento, las grandes preguntas del universo han pasado de la Iglesia a la ciencia, particularmente a la cosmología. Hoy vemos en el dominio de la física cosas como la búsqueda de "la partícula de dios" y de la teoría del todo (TOE, en inglés), la recreación del las condiciones iniciales del universo, físicos que se preguntan sobre la posibilidad de crear un nuevo universo en el laboratorio. O el gran patriarca de la física moderna, Albert Einstein, intentando conocer los secretos de la mente de Dios y legendariamente diciendo, al observar el cosmos, que "Dios no juega a los dados". El cosmos, las estrellas en el cielo y los electrones en el espacio se han vuelto el terreno de juego donde la vanguardia del pensamiento busca encontrar sentido. Y aunque la ciencia argumenta que este sentido no necesita de un dios, fraseando de forma distinta, su búsqueda también es metafísica.

Los cósmologos buscan en el universo las teorías más "elegantes" y los modelos más simples y se acercan a la realidad a través de las matemáticas. Las leyes de la física se asemejan a conceptos metafísicos que rigen la naturaleza, que existen de forma similar a las ideas en las filosofía de Platón. No por casualidad: tanto Newton como Einstein veían en la naturaleza el orden de la divinidad. Con la física cuántica y la secularización total de la ciencia, hablar de Dios para los físicos es un tabú. Sin embargo, físicos como Wolfgang Pauli , Erwin Shrödinger, David Bohm y Nick Herbert han visto en los conceptos de la física cuántica una poderosa similitud con la filosofía oriental, particularmente encontrando la correspondencia de que un mundo de energía potencial infinita (o espiritual) subyace al mundo material (el cual puede percibirse como una ilusión debido al comportamiento de las partículas subatómicas) y que existe una unidad inherente en todas las cosas.

Con todo esto no queremos necesariamente decir que la ciencia es el sucedáneo de la religión y que esté comprobando involuntariamente la existencia de Dios en todas las cosas. Lo interesante es que representa un arquetipo de la sed de conocimiento, de unidad y pertenencia en algo superior que tiene el ser humano. Un antiguo dicho reza, "como es arriba, es abajo". Dirigiendo la atención al cielo, a distancias astronómicas se puede encontrar lo mismo que dirigiendo la atención a la psique y al cuerpo humano. Los yogis que meditan o los sacerdotes que rezan de alguna forma están realizando una misma operación gnoseólgica que los astrónomos que ven las nebulosas y las galaxias. Como afuera, es adentro.

Curiosamente El Vaticano ha invertido millones de dólares en un poderoso telescopio. Más allá de los oscuros intereses de poder de esta institución, este hecho es sintomático de nuestros tiempos en que la comunión religiosa y las epifanías de la creación se han exteriorizado (el éx-tasis está arriba y afuera y no abajo y adentro). Actualmente, cuando uno quiere representar la divinidad, la creación, generalmente se utilizan imágenes de nebulosas y objetos cósmicos: no es difícil encontrar en el espacio, a través del Hubble, "ojos de dios", "pilares de la creación", "rosas", "manos", "manadalas", "fantasmas" y otros objetos antropomórficamente observados en el universo que nos recuerdan como espejos toda una lirurgia cósmica.

La relación entre la religión y la astronomía ha sido históricamente estrecha, incluso algunos arqueólogos y antropólogos teorizan que las grandes religiones atinguas, como la maya y la egipcia, e inlcuso la judía y la cristiana, son astroteologías y sus templos arqueoastronomía. No sería coincidencia la relación entre los dioses y los cuerpos celestes característica, entre otros, del panteón griego. El cristianismo podría ser visto como una religión del sol que se simboliza de distintas formas, fundamentalmente a través de Cristo (quien como Osiris sería el Sol). El judaísmo, según algunas interpretaciones, es una religión de Saturno. De la astrología antigua a la astronomía moderna con sus dioses apolíneos abstractos.

El psicológo Carl Gustav Jung mostró a lo largo de su vida interés en el estudio de la alquimia, no precisamente porque le interesara transmutar metales en oro, sino porque creía que era una disciplina metafísica, una ciencia del alma. La alquimia es la madre de la química actual y en general de las ciencias naturales. En algún punto de la alquimia se borran las fronteras: no es que los alquimistas dejen de trabajar con los metales o no busquen convertir en oro el plomo, es que cobra una doble dimensión, es el oro material y es el oro espiritual, es entender y transmutar la naturaleza y es entenderse y transmutarse ellos mismos. Finalmente no hay división: cuerpo y espíritu, materia y mente. El astrónomo Carl Sagan alguna vez dijo que "para cocinar un pastel de manzana era necesario antes crear el universo entero". Más allá de lo complicado, imposible en realidad, que sería hornear un pastel de manzana de la nada, lo bueno de esto es que en ese pastel que sí podemos hornear yace todo el proceso del universo que ha hecho posible la creación de un pastel de manzana, desde el primer átomo de hidrógeno hasta el último horno eléctrico. Es decir, en una tarta de manzana podemos conocer todas las cosas que han existido. No tenemos las pruebas de la existencia de Dios, pero sí podemos afirmar sin lugar a duda que aquello que originó el universo está inevitablemente en cada parte del universo y de esta forma, en la tarta de manzana o en la galaxia más cercana, se pueden descubrir los secretos de la creación.

Con información de The Mirror of the Cosmos

Twitter del autor: @alepholo