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Tras amenazas de fundamentalistas y radicales con quemar masivamente el Corán para celebrar el 9/11, un solitario redneck consuma la patética obra

Tras semanas de un ridículo debate en el que diversas organizaciones fundamentalistas y radicales de Estados Unidos amenazaban con realizar una quema masiva del libro sagrado del Islam, el Corán, en la Zona Cero de Nueva York, finalmente se consumó un solitario acto. El notablemente confundido ciudadano que concretó este patético ritual fue arrestado tras prender fuego a una edición de los textos sagrados frente a decenas de periodistas y testigos casuales. Esta era la manera de conmemorar la destrucción de las Torres Gemelas, a nueve años del desplome de estos representativos inmuebles supuestamente ocurrido bajo un ataque terrorista, una versión que muchos han puesto en duda.

Al parecer no fue suficiente para la psique de una parte de la población estadounidense que tras el ataque,que muchos califican como un maquiavélico performance, el gobierno de George W. Bush lanzará una guerra contra Afganistán, lucha que aún no concluye y se encuentra sumida es un desgastante impass que ha debilitado enormemente el tejido social de este país y curiosamente ha fortalecido a los grupos que trafican opio y heróina. Tampoco es suficiente que la épica cazería emprendida contra Osama bin laden, el mítico terrorista y supuesto principal responsable del ataque, haya sido un completo fraude ya que a nueve años de comenzada no siquiera se sabe donde se encuentra. Casí una década sin aprender una lección fundamental para el futuro de nuestro planeta a corto plazo: el respeto a la otredad como un yo que celebra la diversidad y que reafirma mi divinidad.

Por cierto, el Corán es uno de los textos más profundos e inspiradores que el ser humano haya jamás concebido, y en este sentido resulta caricaturesco que sus hojas sean quemadas por un bebedor de Budweiser, pero a fin de cuentas refleja una faceta tangible de nuestra realidad contemporánea.

...alhamdulilah

'El Jefe Diego' sigue secuestrado y la billetiza para seguridad pública

Política

Por: pijamasurf - 09/11/2010

Diego sigue secuestrado, pero el presupuesto para seguridad pública, crece y crece. Mucho dinero para seguir con la “guerra” y pocos resultados para liberar a Diego.

Diego sigue secuestrado, pero el presupuesto para seguridad pública, crece y crece. Mucho dinero para seguir con la “guerra” y pocos resultados para liberar a Diego. Alguien pudiera decir que son problemas que pertenecen a diferentes esferas: lo público y lo privado. Pero el secuestro, y la desaparición forzosa, como delitos, son una cuestión de seguridad pública. La posición del gobierno y del Estado en este asunto ha sido la de “respetar” la negociación de la familia con los secuestradores. Si fuera cierto, hasta el momento, la negociación de la familia ha sido infructuosa, y por lo mismo, el riesgo de la ejecución de Diego, aumenta y por lo tanto, la responsabilidad, desde el punto de vista jurídico, es ineludible.

Si analizamos el presupuesto de egresos, la cantidad de dinero que va a autorizar el Congreso de la Unión a seguridad pública es inmensa. El presupuesto de egresos de la federación para el año 2011, será de 3 billones 378 mil 345 millones de pesos. Para las áreas de seguridad se destinarán:

Secretaría de la Defensa: 50 mil 39.5 millones de pesos; a la Secretaría de Marina: 18 mil 270.2 millones; a la Secretaría de Seguridad Pública: 35 mil 732.6 millones; a la Procuraduría General de la República: 12 MIL 70.1 millones y a Seguridad Nacional (what ever that mean) 15 mil 503.4 millones de pesos. Lo anterior quiere decir, que de los bolsillos de los mexicanos se está financiando una “guerra” contra le delincuencia, oscura y turbia, que está costando miles de vidas, con pocos resultados tangibles. Con esa montaña de dinero se pudiera hacer algo más de lo que se hace para liberar a Diego. No quiero decir que se utilicen recursos fiscales para pagar el rescate, sino que de los recursos con los que cuentan las instituciones responsables de la seguridad pública se garantice la vida de Diego.

Los supuestos “Misteriosos Desaparecedores” consideran que la familia ha abandonado a Diego, y parece que el Estado también.

La Bachicha

¡Viva México, cabrones!