Esta reflexión podría echar a perder las películas de La Isla Siniestra (Shutter Island, Martin Scorsese, 2010) y El Orígen (Inception, Chris Nolan, 2010) a los que no las hayan visto.

Leonardo Di Caprio fue conquistando lentamente al sistema que lo convirtió a últimas fechas en avatar mesiánico de tiempos esquizoides. La psicosis del héroe que salva reinos casi perdidos en los registros akashicos que se confunden con el inconsciente colectivo; sin recibir recompensa alguna porque todo podría ser parte de su locura personal. Es una suerte de heredero del antihéroe del cine negro combinado con Neo de Matrix (Los hermanos Wachowski, 1999), y su propia figura de acción/tie-in, que se vende en la juguetería después de algún éxito Blockbuster.

Me parece que Martín Scorsese tiene mucho que ver en su evolución, que va desde series de televisión tipo sitcom noventeras, por ejemplo Growing Pains, hasta llegar a interpretar a Howard Hughes y casi ganarse un Oscar. A pasado por representar a Rimbaud, Romeo Shakesperiano en Venice Beach (filmado en la colonia del Valle y Boca del Río en Veracruz), galán estrella de la película que llevó al cine a presupuestos inimaginables hundiendo el Titanic sin que este saliera de un puerto mexicano donde el CGI (animación por computadora) funge como la última redención cinematográfica y donde el ecosistema fue completamente abusado. El director italo americano que conserva en su vida diaria el ritmo de la droga que casi lo mata (cocaína), vio en Di Caprio lo que ahora nos queda claro que ha llegado a ser: un espejo que proyecta en la pantalla los sentimientos más ocultos del espectador enfrentándose a sus propios fantasmas y dándose cuenta que son los mismos fantasmas que llevamos todos. Di Caprio no es un actor vivencial, pero esto no lo digo de modo despectivo, el mismo Gérard Depardieu ha confesado que es un actor tan formal que nunca ha sentido nada con ningún personaje. Pero Di Caprio no tiene profundidad psicológica alguna, demostrando que el cine comercial no funciona en niveles de verdad, llega a la realidad por otro camino: la mentira. La mayoría del cine Hollywoodense es una simulación de la realidad próxima a ser creada o apoyada, el mismo sistema se despliega hipnotizando a la audiencia y de esta manera se puede poner un producto de moda, se establecen formas de conducta, maneras de vestir y de relacionarse, se puede hasta decidir lo que pasara en un futuro no muy lejano, ó indicar un cambio político.

Di Caprio es el gran gesticulador, proyecta en la pantalla estados psicológicos que en realidad nosotros estamos proyectando, es un actor tipo como casi todos en Hollywood no de carácter como la generación que apareció en lo setenta. Pero Leonardo es mucho más profesional y se adapta al as necesidades del estudio, siendo una marioneta sagrada para el orden establecido que se mimetiza sin quedar nada de Leonardo pero no es más que Leonardo al mismo tiempo; un nuevo Leonardo que en su vida privada sigue trabajando para lo mismo y en ocasiones más eficazmente. Apoya documentales “ecologistas” o se relaciona sentimentalmente con mujeres que contienen el límite máximo de la belleza marcada por el status quo actual.

Hay dos películas que existen paralelamente, dos caminos espejo que materializa el cine laberíntico contemporáneo de estudio dentro de la psique del personaje principal: la fabula hiper-paranoica La Isla Siniestra (Shutter Island, Martin Scorsese, 2010), y la metafísica diluida en cine de acción de máximo presupuesto El Orígen (Inception, Chris Nolan, 2010).

En La Isla Siniestra Teddy Daniels es un detective que va a investigar la desaparición de una interna dentro de una isla pabellón psiquiátrico, un manicomio con mayor seguridad que Alcatraz. Cuando Teddy llega a la isla se encuentra con un personal por demás sospechoso. Resuelve el misterio en el que más bien es un doble de Rachel (Emily Mortimer) la que hacen pasar como aparecida y la verdadera sigue escondiéndose; Teddy la encuentra en una cueva de un acantilado (una de las mejores actuaciones de Patricia Clarkson). En la cueva Teddy comprende que todo es un complot para volverlo loco , ó ¿acaso loco ya está y es su última oportunidad en tratamiento antes de una lobotomía? Ni lo uno ni lo otro, La Isla Siniestra son la dos realidades al mismo tiempo, el espectador decide cual es la que esta sucediendo pero en realidad se están sucediendo las dos. La mujer de Teddy ahogo a sus hijos en el lago que quedaba junto a su casa y él perdió la razón, pero Teddy también fue a la guerra y conoció al jefe de manicomio como oficial nazi. La isla podría ser un lugar de pruebas del gobierno americano con la parte nazi heredada, los científicos que les podrían dar la última arma para ganar la guerra fría: “el control mental”.

En El Orígen, Cobb se dedica a trabajar dentro de los sueños de individuos poderosos para implantar ideas que afectan el mundo real para clientes igualmente poderosos que pagan muy bien. Todo esto es una forma de vida y una razón para justificar a lo que Cobb realmente se dedica. Cobb perdió a su esposa cuando jugaba en laberintos de sueños, pero en realidad la guardo para sí mismo y nadie más. Él continúa conviviendo con ella todas las noches después del REM. Las misiones de Cobb se enfrentan a su inconsciente donde ella habita y donde ella los comienza atacar sin piedad atrapando a Cobb eternamente en un sueño que se convierte en su realidad.

Di Caprio hace como si sufriera, sudara, llorara, gritara, se enfureciera, se estremeciera, se ilusionara, pero en realidad no siente nada solo lo proyecta en la pantalla y funciona mucho mejor que muchas actuaciones vivenciales del cine actual, es más verdadero. El cine de muy alto presupuesto muestra que vive de mentiras, y son mentiras lo que más vende, por eso la publicidad tiene el peso en nuestra “cultura” que tiene. Ahora lo que compramos son promesas envueltas en plástico y spray para cabello, lo importante es comprar no tanto usar lo comprado, un Budismo a la inversa un aquí y ahora lleno de deseo por poseer más y más vienes que no sirven realmente para lo que anuncian que deberían funcionar mientras el vacío existencial del individuo crece. Las personas tratan de acceder a la felicidad acumulando y volviendo a desear instantáneamente porque realmente no obtienen lo que en realidad necesitan, el espíritu se seca. Pulsiones sexuales inteligentemente dirigidas por un sistema que nunca va estar satisfecho, porque funciona de la misma manera, es una estructura piramidal.

Hace tiempo se rumoraba que en un futuro no muy lejano el cine ya no necesitaría directamente a los actores, lo que pasaría es que a través del CGI (la animación por computadora) se crearía todo. Para este proceso solo es necesario tener los gestos archivados de los actores los cuales firman un contrato definitivo con cada estudio, y así cada película animaría al actor de su conveniencia a su gusto y necesidades. Con Con Avatar (James Cameron, 2009) queda claro que la ciencia ficción se acerca a la cartelera de las multi-salas, pero con estás dos películas a mi me queda claro que el proceso deshumanizador esta asumido y el hombre regresará a ser bestia por caminos no imaginables.

Di Caprio es una canal por donde se expresan nuestros miedos ante estos últimos tiempos, cada vez queda más claro que la realidad no es una sola, el individuo tiene la oportunidad de liberarse o entregarse a una esclavitud que proporciona muchas comodidades. El siglo pasado demostró que la revoluciones colectivas no son el camino para el cambio social, la ruta es individual y por colectivos pequeños que se puedan unir en esfuerzos específicos con otros colectivos, la guerrilla de imagen que Dziga Vertov proponía antes de tiempo, el sueño del kinopravda.

Ahora Di Caprio trabaja en la pre-producción de la más reciente película de Clint Eastwood, Hoover. No es un documental sobre ¿quién lava la ropa? Más bien una adaptación biográfica sobre la vida de J. Edgar Hoover, quién fuera director del FBI por una eternidad haciendo la vida imposible a personas por solo tener mínimas sospechas, los principales temas eran la guerra fría y el comunismo; entre ellos grandes artistas del siglo pasado. La película estará enfocada en su carrera y su extravagante vida privada en la que se rumora festejaba vestido de mujer.

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