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Coro londinense canta su propio código genético

Arte

Por: pijamasurf - 07/22/2010

Cada miembro del New London Chamber Choir canta una secuencia de su propio ADN traducida a notas musicales.

Un esfuerzo conjunto entre científicos y compositores ha producido un trabajo coral en el que los miembros del New London Chamber Choir cantan su propio código genético. En lo que nos parece una interesante metáfora de la posibilidad de dar vida con la voz -cantarse a sí mismo- en un espejo analógico entre las notas musicales y el código biológico.

El ADN humano está hecho de solo 4 compuestos químicos, lo que le dio la idea al Dr. Andrew Morley de asignar una nota a cada uno. De esto y su colaboración con el músico Michael Zev Gordon surgió Allele, el cual hizo su début en el Diamond Light Synchroton del Royal Society of Medicine, el pasado 13 de julio. Cada uno de los 4o miembros del New London Chamber Choir tuvo que mandar a decodificar su propio ADN. Además de traducir su ADN a notas, la información será analizada para estudiar qué es lo que hay en común genéticamente entre cantantes.

"Desde el principio he visto el código genético en dos formas: como material en bruto que podía ser traducido a notas musicales, y también como una cosa de asmobro y extraordinaria belleza; y fue desde ambas perspectivas que se gestó la obra", dice Morley.

La composición a cargo de Zev Gordon empieza con una sola voz cantando una fase rítmica simple, pero al desarrollarse la pieza más voces se unen -proyectando la idea biológica de reproducción e iteración. En su climax, cada miembro del coro está cantando su propio código genético -lo que resulta en cada quien cantando una canción sutilmente diferente. Para el conductor de la pieza James Week es "una evocación de la maravilla que es el genoma".

Algunas preguntas explorativas ¿que sucedería si todo el planeta entonara su propio código al mismo tiempo? ¿o si los ángeles o algun tipo de entidad multidimensional cantara su propio código, tal vez se podría crear materia?


El crítico de la marihuana: ganando dinero por fumar ganja

Arte

Por: pijamasurf - 07/22/2010

A William Breathes le pagan por probar diferentes tipos de marihuana y evaluarlas en su blog en el diario Westword de Denver. Literatura y marihuana, una feliz combinación.

William Breathes puede tener uno de los mejores trabajos del mundo: escribir sobre las diferentes marihuanas médicas que fuma para informar a la comunidad. Como un crítico de restaurants, solo que un poco más elevado. Y a veces no sólo catea inhalando, también deglutiendo ganja gourmet.

Breathes tiene un blog en el diario Westword de Denver, Colorado, uno de los estados donde el uso médico de la marihuana es legal. Breathes, un seudónimo, últimamente se ha convertido en una celebridad alternativa, apareciendo en un reportaje de CNN y en otro del Daily Show, claro que, como crítico, debe de conservar su identidad así que solo aparece de espaldas o con un máscara de gas. Breathes ha sido cuestionado por su trabajo, pero él argumenta que en realidad sí tiene un problema estomacal para el cual la marihuana es la mejor solución, aunque acepta que en su línea de vida el trabajo y la diversión son parte de lo mismo. Una de las razones por las cuales obtuvo su trabajo fue que, entre 300 aplicantes, Breathes fue uno de los pocos que tenía buena ortografía.

La prosa de Breathes es bastante aterrizada, aunque conserva un buen sentido del humor: evidentemente escribe fumando, uno podría esperar algunos vuelos más exóticos de la imaginación, pero tal vez se quiere mantener ecuánime. Aunque tiene buenos destellos de lo que podemos llamar prosa psicoactiva:

"After sitting down on the stained La-Z-Boy across from the dusty television with a pellet gun propped against it, I realized I'd already experienced similar places in less-than-legal times -- back in high school, when going to a friend of a friend of a friend's sketchy apartment to get pot was common. I looked around for a bit, admiring the framed pictures from an M.C. Escher calendar and the busted trampoline in the back, then realized that the girl across from me tapping away on her cell phone likely wasn't a patient, but someone who lived there. Sadly, everything I had imagined about a place that brags about selling brick weed was coming true".

Si no podemos ser críticos de marihuana, tal vez podamos ser críticos del crítico de la marihuana: Breathe utiliza una elipsisis como contrapunto humorístico con una aliteración repetitiva que se gana la empatía del lector "en tiempos menos que legales" y el típico "de un amigo de un amigo de un amigo", casi un loop pero concatenado en una secuencia que obtiene su recompensa informal y fluye hacia arquetípico trip de distraerse un poco viendo los objetos imposibles de Escher para salir del trip con la epifanía del res cogitas THC...