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Pool parties sonorizadas por coquetos cetáceos emanando beats en 3D... la ecolocación revela una dimensión de sonido alterna, medicinal, mántrica... Humanos-transdelfines.

La revista H+ Mag hace un interesante ejercicio imaginando lo que sucedería si un delfín fuera DJ. Imaginense una fiesta en la piscina y ese coqueto cetáceo asomándose para producir unos beats electrorgánicos a través de una mesa tornasonar. Si puedieran incluso producir tracks previos a esta pool party -en la cual estarían hipnóticas chicas degustandos cocktails noótropicos- utilizando sintes, samplers submarinos, e incluso un efecto coral, podrían pintar imágenes sonoras en 3D, reflejos sinestéticos de sus emociones y sentimientos particulares, incluso transmitir en alta definción una imagen de lo que ven y de lo que les rodea.

Este DJ delfín, también podría ser un murciélago, con su capacidad de utilizar el misterioso terecr oído que es la ecolocación, que emplea sonidos de alta frecuencia para localizar presas (podrían focalizar rayos de sonido y manipular el estado de ánimo de una chica especial bailando en la pista y el disco del sol pasaría reviste) moverse en el aire o en el mar y comunicarse. Los delfines y los murciélagos evolucionaron los mismos sentidos moleculares para escuchar a altas frecuencias. Y ahora este track de eco house vocal. Viva la bat.

Nuevos estudios coodrinados por Robert Allen de la Universidad de Southhampton muestran como el sonido usado en la ecoloación puede ayudar a las personas con implantes cocleares a escuchar en stereo. Este proyecto B.I.A.S. (Biologically Inspired Acoustic Systems) planea desarrollar sonares para aprovechar las capacidades de sistemas biológicos y usarlos en aplicaciones de ingeniería práctica. Sí, en vez del transhumano robot, ¿por qué no el transhumano delfín? Integremos a nuestro cuerpo la sensibilidad de los delfines y descubramos que el sonido es energía electromagnética.

Los investigadores también trabajan creando transductores ultrasónicos para ser usados en vehículos robóticos para navegar en espacios que podrían ser muy peligrosos o inaccesibles para un humano.

Tal vez algún día podramos ver el mundo con el sonido, y transmitirnos complejas imágenes sonoras, yo podría escuchar el paisaje onírico por donde te mueves y tal vez con mayor riqueza, con un lujo de detalles invisibles para los ojos.

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Japón soborna a pequeños países miembros de la Comisión Ballenera Internacional (IWC) para levantar la moratoria de caza comercial de ballenas vigente desde 1986.

Los "sobres y la señoritas" son irresistibles para funcionarios de países africanos y pequeñas islas del Caribe y del Pacífico, que con una modesta cantidad de soborno reciben el sueldo de la mitad de un año. Es fácil para Japón hacer que muerdan la carnada.

Una semana antes de que comience en Marruecos una trascendental reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), que estudia levantar la moratoria vigente desde 1986 a la caza de ballenas con usos comerciales, el Sunday Times ha dado a conocer la confesión de varios funcionarios.

Grabándolos con cámara oculta, los reporteros del rotativo británico obtuvieron la confesión de altos funcionarios de seis pequeños países —Costa de Marfil, Guinea, Granada, San Cristóbal y Nieves, Kiribati e Islas Marshall—, que admitieron haber recibido sobornos de Japón para votar a favor de la caza de ballenas.

Ya se sospechaba que el Gobierno nipón se aprovecha de su poderío económico y sus ayudas millonarias para atraerse el apoyo de los países pobres de África, el Caribe y el Pacífico. Pero la investigación del «Sunday Times» revela, además, un oscuro mundo de corruptelas y favores.

En un encuentro con los periodistas en un hotel de Barcelona, Ibrahima Sory Sylla, director de Pesca de Guinea, reconoció que Japón no sólo paga la cuota anual de su país para pertenecer a la Comisión Ballenera, sino además los viajes, gastos y comidas de los delegados que acuden a sus reuniones.

Cada día reciben un sobre con 300 dólares (247 euros) y, cuando asiste el ministro del ramo, éste se lleva como mínimo unos 1.000 dólares (825 euros), el equivalente al sueldo medio de un año en Guinea.

Otros altos cargos de Tuvalu y Kiribati coincidieron en que el Gobierno nipón se hacía cargo de sus gastos y destinaba ayudas millonarias a sus respectivas industrias pesqueras.

Por su parte, el representante de Tanzania en la Comisión, Geoffrey Nanyaro, incluso reveló que en sus desplazamientos a Japón se le ofrecían masajes con «final feliz» por parte de prostitutas.

Para obtener estas explosivas confesiones, los reporteros del «Sunday Times» se hicieron pasar por emisarios de un supuesto millonario suizo que luchaba por la conservación de las ballenas y estaba dispuesto a comprar sus votos para prorrogar la moratoria. Pero algunos funcionarios expresaron el temor a perder las ayudas de Japón si variaban su postura.

Aumentando con estos métodos el número de miembros de la CBI, Tokio se ha asegurado el apoyo de 38 de sus 88 miembros. Entre ellos están países sin salida al mar como Malí, que se ha alineado con Japón afirmando sorprendentemente que las ballenas devoran sus bancos de peces.

Vía ABC