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Pool parties sonorizadas por coquetos cetáceos emanando beats en 3D... la ecolocación revela una dimensión de sonido alterna, medicinal, mántrica... Humanos-transdelfines.

La revista H+ Mag hace un interesante ejercicio imaginando lo que sucedería si un delfín fuera DJ. Imaginense una fiesta en la piscina y ese coqueto cetáceo asomándose para producir unos beats electrorgánicos a través de una mesa tornasonar. Si puedieran incluso producir tracks previos a esta pool party -en la cual estarían hipnóticas chicas degustandos cocktails noótropicos- utilizando sintes, samplers submarinos, e incluso un efecto coral, podrían pintar imágenes sonoras en 3D, reflejos sinestéticos de sus emociones y sentimientos particulares, incluso transmitir en alta definción una imagen de lo que ven y de lo que les rodea.

Este DJ delfín, también podría ser un murciélago, con su capacidad de utilizar el misterioso terecr oído que es la ecolocación, que emplea sonidos de alta frecuencia para localizar presas (podrían focalizar rayos de sonido y manipular el estado de ánimo de una chica especial bailando en la pista y el disco del sol pasaría reviste) moverse en el aire o en el mar y comunicarse. Los delfines y los murciélagos evolucionaron los mismos sentidos moleculares para escuchar a altas frecuencias. Y ahora este track de eco house vocal. Viva la bat.

Nuevos estudios coodrinados por Robert Allen de la Universidad de Southhampton muestran como el sonido usado en la ecoloación puede ayudar a las personas con implantes cocleares a escuchar en stereo. Este proyecto B.I.A.S. (Biologically Inspired Acoustic Systems) planea desarrollar sonares para aprovechar las capacidades de sistemas biológicos y usarlos en aplicaciones de ingeniería práctica. Sí, en vez del transhumano robot, ¿por qué no el transhumano delfín? Integremos a nuestro cuerpo la sensibilidad de los delfines y descubramos que el sonido es energía electromagnética.

Los investigadores también trabajan creando transductores ultrasónicos para ser usados en vehículos robóticos para navegar en espacios que podrían ser muy peligrosos o inaccesibles para un humano.

Tal vez algún día podramos ver el mundo con el sonido, y transmitirnos complejas imágenes sonoras, yo podría escuchar el paisaje onírico por donde te mueves y tal vez con mayor riqueza, con un lujo de detalles invisibles para los ojos.

¿2010, la era de los terremotos? (o el placer de la impermanencia)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 06/12/2010

Este año los sismos de entre 5.0 y 5.9 grados han aumentado un 139% con respecto a la última década. ¿Puede la psique colectiva disfrutar de este espectáculo geológico?

“Cast a cold Eye On Life, on Death Horseman, pass by”

William Butler Yeats

Durante este último año, 2010, el discurso geomagnético de nuestro planeta ha manifestado una cierta altisonancia que pude inducir diversas reacciones en la psique colectiva. Terremotos como el de Haití y Chile, la erupción volcánica de Islandia, y diversos fenómenos geológicos, nos invitan a preguntarnos sobre el mensaje que la Tierra tiene para nosotros.

Pero más allá de la superstición, la paranoia, o la retórica new age en torno a probables cataclismos, tenemos también datos duros que nos sugieren la presencia de que algo “anormal” esta sucediendo en las entrañas de nuestro planeta: el ritmo de los terremotos. Algunos podrán explicarlo alegando la obscura experimentación del proyecto HAARP, conducida por el gobierno estadounidense, otros podrán aludir a las míticas revelaciones en torno al 2012, y algunos más podrán explicarlo simplemente como un proceso natural en la evolución cíclica de la geología terrestre.

El objeto de estas líneas, sin tomar en cuenta las posibles dilucidaciones y teorías más radicales, sobre las cuales ya mucho se ha hablado, es simplemente echar un vistazo fáctico al patrón de los terremotos registrados durante este 2010 y luego reflexionar, brevemente, sobre la naturaleza de este fenómeno.

De acuerdo con la información recavada por el USGC (United States Geological Survey), que registra los terremotos ocurridos desde 1900, si comparamos el número de sismos ocurridos durante este año, con una magnitud de entre 5.0 y 5.9 grados en la escala de Richter (los menores a 5 difícilmente tienen repercusiones y por eso no se registran) nos damos cuenta que han aumentado en un 139% con respecto al promedio mostrado en la última década, y en un 163% en comparación con el promedio registrado desde 1900.

En cuanto a los sismos de entre 6.0 y 6.9 comprobamos que han aumentado en un 130% en comparación a los últimos 10 años, y en un 140% con respecto al patrón denotado durante el último siglo.

“We are like the spider. We weave our life and then move along in it. We are like the dreamer who dreams and then lives in the dream. This is true for the entire universe.”

The Upanishads

Previo a buscar causas místicas o metageológicas es importante considerar que la Tierra, como el alma del río o como la ley budista de la impermanencia (nada es absoluto más que la impermanencia del holograma) tiene una naturaleza hipercíclica, siempre cambiante: la eterna danza de las placas tectónicas en ese cálido útero planetario, el magma. Y este permanente movimiento implica una evolución constante que puede simular la ruptura de patrones establecidos. Por otro lado, podemos considerar que la esencia de todo patrón, visto a una escala difícilmente accesible para la mente humana ,es el simple y siempre elegante caos: es decir, la presencia de fenómenos inesperados de acuerdo a un mapa de referencias previamente establecido.

“Chaos is a friend of mine”

Bob Dylan

Culturalmente una “lluvia de terremotos” es un concepto proyectado que podría ciertamente desquiciarnos, arropándonos con el sentimiento más bajo en la escala de frecuencias energéticas: el miedo. Sin embargo, tampoco puede negarse una cualidad profundamente poética manifestada en este fenómeno… Intuitivamente parece que la única alternativa que tenemos es la de escuchar este discurso geológico de la tierra, observarlo, y quizá, por que no, disfrutarlo. Básicamente se trata de afrontarlo con esa épica tranquilidad que sólo puede darte él saber que estas andando tu camino y que no hay lenguaje en este universo con el cual no puedan mantener un diálogo armónico a través de esta arquetípico conjunto de actividades: escuchar, observar, y caminar. Por eso, en Pijama Surf te invitamos a andar tú sendero, aquel que vas mágicamente construyendo a cada paso, y te relajes, dispuesto a disfrutar la sinfonía planetaria que seguramente seguirá dándonos sorpresas en los años por venir: relájate y disfruta.