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La guía psicodélica a la obra alquímica de James Joyce: el 'Wake' como piedra filosofal

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 06/22/2010

Terence Mckenna y Robert Anton Wilson nos llevan con su conciencia psicodélica a desentrañar los secretos del fractal holográfico que es Finnegans Wake. La obra de James Joyce es parte de una continua pierda filosofal que traza la humanidad despertando de la historia

“Algún día lograre publicar mi artículo; voy a probar que Finnegans Wake es una fuente de información basada en sistemas computacionales de memoria que no existían hasta siglos después de la época de James Joyce; que Joyce estaba conectado a una conciencia cósmica, de la cual derivó la inspiración para todo el corpus de su obra. Seré famoso para siempre".-Philp K. Dick, The Divine Invasion.

Al acercarnos al texto como a una piedra enigmática en la oscuridad, pulsando con un resplandor secreto, recurrimos al linaje de aquellos que ya han pasado por aquí con la intención de encontrar el lapis philosophorum.

Aunque muchos pensarían que los mejores hermeneutas de Joyce son los críticos literarios, eruditos especializados en su vida y obra desde el mainstream de la academia, la naturaleza del Opus Magnum de James Joyce, Finnegans Wake, hace que sea más fácil penetrar el arcano del mago de Dublín para aquellos que han surfeado por las olas de la conciencia alterada, más allá de la realidad ordinara, para así captar el sentido multidimensional y vivir la experiencia estética-espiritual de esta obra.

Al leer una obra de alquimia, no sólo leemos con el diccionario y con la red estructuralista de otros textos referenciales, leemos desde el entendimiento del espíritu, desde la memoria de la imaginación, en este sentido hace falta un herme-nauta, más que un herme-neuta, alguien que sepa deslizarse por el texto de Thoth-metempsicosis de Joyce en el sentido de Valery de que la literatura es la obra de un solo autor: el Espíritu-, escriba de la humanidad, resonancia del campo morfogenético... el matrimonio del cielo y el infierno, el relámpago de la conexión eléctrica entre el cerebro y las estrellas, la voz y la luz, el axis mundi, Thoth-Thor: Todos. "Here comes everybody".

En otras palabras la lectura de Finnegan Wakes tiene el efecto de una droga psicodélica, pero, como sucede en estas dimensiones de realidades múltiples, para experimentar con toda amplitud las difrerentes frecuencias ayuda tener algún tipo de recorrido psiconaútico que permita realizar las asociaciones mentales, conectar los arquetipos y percibir las sincronicidades dentro del holograma del texto, como dentro del flujo de la conciencia. Es aquí donde preferimos a Terence Mckenna o a Robert Anton Wilson para guiarnos por el Logos Hermético.

Tal vez no es casualidad que ambos exponentes de la cultura psicodélica ilustrada tuvieran ascendencia irlandesa, una especie de psicoducto noósferico a la conciencia que originó el leviatan joyceano. Vamos con el bardo de Colorado, sobre Finnegans Wake y el depositario enteógeno:

"Es lo más cerca al LSD en el papel que puede existir,
ya que estás en muchos lugares y eres muchas personas a la vez, todo con resonancia, en un nivel un hombre hace una tarea humana y en otro nivel es un dios haciendo una tarea divina", Terence Mckenna.

“En Finnegans Wake ese espacio es llamado el 'merry go raum,' de la palabra alemana “raum”, espacio. La habitación (room) en realidad está dando vueltas, y en ese espacio uno se siente como un niño, aunque uno ha salido de algún lugar en la eternidad”, Terence Mckenna describiendo el inicio de un viaje del poderoso enteógeno DMT.

Y para complementar, vamos con el novelista de Brooklyn que celebrara la broma cósmica de Joyce de plasmar "Ulises" en el día en que fue masturbado por primera vez por la que sería su esposa:

"Aprender a leer Finnegans Wake con soltura y placer es aprender a pensar con todo el cerebro, incluyendo los circuitos inconcientes, en sistema holísticos coex", Robert Anton Wilson - _The Illuminati Papers_

Robert Anton Wilson, el místico agnóstico, cuya intención de vida fue explorar todos las realidades posibles y jamás casarse con ninguna, en la poligamia de la percepción, nos dice que el Wake estaba “un salto cuántico adelante de su época” y que más que intentar estudiarlo desde Freud o incluso Jung, la mejor introducción es el libro “Realms of the Human Unconscious”, del psicólogo transpersonal holotrópico Stanislaus Grof, un estudio de los espacios mentales experimentados bajo el LSD.

"En particular , el término de Grof “sistema coex debería de ser entendido por todos los que leen a Joyce. Un sistema coex es un montaje de experiencias condensadas, por ejemplo, estás experimentando el proceso de nacimiento, recordando eventos intrauterinos, reviviendo las crisis ancestrales o arqueológicas de las personas/animales de los que desciendes, observando el remolino subatómico del cual aparece la Forma, previendo la Superhumanidad del futuro, y padeciendo una horrible culpa por tu crueldad con otro niño cuando tenías cuatro años de edad… todo al mismo tiempo…".

Esto nos introduce a uno de las principales resonancias en el libro de Joyce que como toda obra de alquimia pretende simbolizar la unidad y reflejer al cosmos entero. Todo sucede a la vez: la eternidad en movimiento, expresada en sincronicidades, dimensiones paralelas y conciencias transpersonales. Finnegans Wake es una reescritura de la Sagrada Escritura, como el tiempo presente es el retorno del mito de creación, la variación de un tema musical. Algo que nos acerca a la conciencia psicodélica, más allá de la lógica, donde una cosa puede estar en más de un lugar o ser una multiplicidad de cosas. Doble coincidencia sincromística con el fotón de la física cuántica que es a la vez una onda y una partícula (el gato de Schrodinger está muerto y vivo) y la teoría del multiverso de Everret.

"Finnegans Wakes es como si tomaras la totalidad de los últimos miles de años de la historia humana y diluyerás todas las fronteras, así Queen Maude se convierte en Mae West, todos los personajes de la cultura pop, política, artística, religiosa y las leyendas irlandesas están ahí girando, fusionándose, transformándose..." Terence Mckenna.

Rober Anton Wilson es de una forma extraña el mejor heredero de James Joyce en cuanto a usar la literatura para expandir la mente, en su genial libro de conspiración psicodélica "Illuminatus Trilogy", donde se emplea la transpersonalización de los personajes de una forma resonante con los arquetipos universales sin dejar de ser hilarante -lo cósmico es cómico, los hilos de la luz son spaguetis en la boca del demiurgo-. RAW reafirma (sobre la más linda de todas):

"Anna Livia Plurabelle es una mujer, pero también es un río. Earwicker es un hombre, una montaña, un insecto, el Papa actual, Urvater de la teoría freudiana, Finn MacCool, y también es Shem and Shaun. Es, de hecho, cada persona, lugar y cosa en el Wake, así como cada hombre es la suma total de sus percepciones y evaluaciones".

En palabras de Joyce, el desenvolvimiento del Logos Holos :

"...every person, place and thing in the chaosmos of Alle anyway connected with the gobblydumped turkery was moving and changing every part of the time: the travelling inkhorn (possibly pot), the hare and turtle pen and paper, the continually more and less intermisunderstanding minds of the anticollaborators, the as time went on as it will variously inflected, differently pronounced, otherwise spelled, changeably meaning vocable scriptsigns." Finnegans Wake.

Otro tema que corresponde a la concepción alquímica del universo, es lo que la física cuántica moderna ha agrupado bajo la la metáfora del universo holográfico y las matemáticas en la teoría fractal: en cada parte está la totalidad del sistema: en un electrón, las estrellas. Joyce lo dice con la genial locuacidad de un irlándes de alegre vaso:

“The task above are as the flasks below, saith the emerald canticle of Hermes”, Finnegans Wake.

"Joyce una vez en una famosa entrevista dijo que si el unviserso se destruyerá y sólo sonrevivierá FW, la intención erá que todo el universo se pudiera reconstruir de esto (el libro). Algunos de ustedes son estduiantes del Torah, está es una idea talmúdica, que de alguna forma un libro es la realidad primordial", Mckenna.

Ahora comparemos la inseminación cósmica del texto de Joyce con la alquimia:

"Una pequeña partícula de la Piedra Filosofal, si se vierte sobre la superficie del agua, según un apéndice sobre la sal universal de Herr von Welling, inmediatamete empezará un proceso de recapitulación en miniatura de la historia del universo, ya que instantáneamente la tintura -como los Espíritus de los Elohim- se agita sobre el cuerpo del agua. Un universo miniatura se forma el cual, según afirman los filósofos, en verdad surge del agua y flota en el aire, en el que pasa por todos los niveles de desarrollo cósmico y finalmente se desintegra", Manly P. Hall, The Secret Teachings of All Ages.

Aquí tenemos un hermoso ejemplo del antiguo proceso alquímico omnipresente en la materia, que la modernidad expone con las teorías holográficas y de fractales y el arte con la poesía, como en Blake, en Yeats y en Joyce.

"Joyce está esencialmente en esa tradición (la de los alquimistas), eso es, un esfuerzo por condensar la totalidad de la experiencia, como dice en el Wake, "all space time in a knotshell" (una especie de nudo infinito de Hamlet en la encrucijada del presente-eternidad), eso es lo que estamos buscando aquí, una piedra filosofal de asociaciones literarias de las que la totalidad del universo puede florecer. Y la forma en la que se hace es a través de los puns y trucos del lenguaje", Mckenna.

Veamos como James Joyce cifra lo que Borges llamaría "a mi álgebra, a mi clave, a mi espejo". Y que Mckenna entiendo como la ubicuidad del fractal como la firma del demiurgo, que sirve como una especie de memoria divina:

"Aunque el concepto de fractales estaba varios años en el futuro, el esfuerzo aquí es decir todo el tinglado en la primera palabra, volverlo a decir en la siguientes dos palabras, y así sucesivamente. Así que aquí en los primeros tres párrafos una enorme cantidad de información está siendo comunicada".

Mckenna analiza los tres primero párrafos, nosotros solo analizaremos el fractal del primer enunciado:

“riverrun, past Eve and Adam’s, from swerve of shore to bend of bay, brings us by a commodius vicus of recirculation back to Howth Castle and Environs".

Aquí tenemos evidentemente la imagen del río que atravesará todo el libro hasta fluir al mar en su transpersonalización de Anna Livia Plurabelle, completando el círculo. El círculo está desde aquí en la mención de Giambattista Vico, y su teoría del tiempo cíclico (Vico será la máxima influencia en la concepción místico-temporal de la obra, desde la escolástica religiosa un acercamiento al tiempo mítico del chamán). Por supuesto vemos la historia de la humanidad, de la caída de Eva y Adán: Ana Livia y HCE. También al río Liffey ubicándose en Howard Castle y Environs, un lugar en el espacio dentro del universo sin circunferencia en el que cada punto es el centro. El río, el Tao, será todos los ríos y todos los nombres ya que de todas formas "el nombre que puede ser nombrado no es el veradedero nombre"

"Howard Castle and Evirons" es HCE, H.C. Earwicker, quien es "a stuttering tavernkeeper" y "here comes everybody", recordemos que Vico habla de que los primeros hombres imitan la voz de dios -el trueno del relámpago- y tartamudean, algo esperado, pues el mismo relámapago tartamudea.

Joyce desde la primera frase magistral "riverrun" nos ubica en un mapa circular donde se representa el universo.
Anton Wilson entiende el tetxo de Joyce, como el río-Tao, que es según la traducción de Pound, “el Proceso”; central a la alquimia más allá de la obra realizada de la piedra filosofal completa, la experiencia en sí misma, el proceso perenne de la transmutación:

"También explica la calma con la que acepta Anna Livia Plurabelle su final mientras fluye hacia el mar:

The keys to. Given. Lps. A way a lone a last
 a loved a long the_____________________________________________

Las única palabra que puede completar este enunciado es el “riverrun” del principio. Nos podemos encontrar solo al perdernos, como testifican todos los místicos. Anna se pierde en el oceáno, pero en lo que se convierte es en el ser verdadero que siempre ha sido: 'riverrun', el proceso",Robert Anton Wilson.

Regresamos aquí al corazón de la materia:

“Y cuando los valores culturales creados por la dominación masculina y la linealidad científica... cuando estos valores se disuelven, lo que espera ahí es esta sobrecogedora experiencia de la matriz –lo que James Joyce llamó 'Mama Matrix Most Mysterious': nada más que nuestros cuerpos y la tierra de la cual surgieron nuestros cuerpos". Terence Mckenna.

Samuel Beckett, quien se enamorara de la hija esquizofrénica de Joyce, dijo que la obra de Joyce "no es sobre algo, es ese algo". Este es el súblime logro del alquimista literario, la materialización del espíritu. En palabras de Mckenna "The Logos, a Logos not heard but beheld", (que malamente podemos traducir como "el Logos no óido, sino asido".) Es la soberbia capacidad de Joyce de crear un texto universal en el que se reflejan todos los universos, como en el collar de perlas de Indra, parte del continúo trabajo alquímico de la humanidad dentro de la historia, esa "pesadilla" de la cual intentamos "despertar". Despertar que es crear un universo propio, algo para lo cual Joyce es maestro.

 

El New Museum of Contemporary Art inaugura la primer retrospectiva del más exquisito artista underground: Brion Gysin; mago, inventor, neuronauta, poeta, y maverick de la mente

Artista, mago, psiconauta, genio, estos son algunos de los adjetivos que me llegan a la mente cuando pienso en el buen Brion, en mi opinión uno de los personajes más elegantes del siglo XX. Su paradójica personalidad lo condenó a ser famosamente desconocido, o conocido para los famosos pero ignorado por las masas, tanto que a pesar de ser una de las mentes más brillantes del siglo pasado, su obra recibe, apenas hoy 24 años después de su muerte, la primer retrospectiva en un museo, el New Museum of Contemporary Art de Nueva York.

Poeta sonoro, escritor, pintor, performancero, e inventor, Gysin era ampliamente reconocido y querido en el círculo alter jet set de la segunda mitad del siglo XX. Entre sus amistades más cercanas se encontraban William Burroughs, quien utilizó la técnica de aleatoriedad literaria redescubierta por Brion conocida como “cut-ups”, el pintor Max Ernst, el siempre refinado David Bowie, Iggy Pop, Keith Hearing, y Paul Bowles, entre muchos otros.

Algún momento de principios de la mítica década de los sesentas, vio nacer a la hija prodiga de Brion: la maquina de los sueños. Este artefacto fotomelódico pasaría a convertirse en la aportación más preciada del polifacético creador. Frente al estímulo que nos convida, el cerebro responderá con multicromáticos paradigmas mentales que favorecen la concepción de nuevos planos de realidad (arte+ciencia/luz = desarrollo espiritual).

“Los sujetos reportan luces destellantes con inusual brillo y color. Elaboradas construcciones geométricas increíblemente intrigantes que se forman a partir de un mosaico multidimensional, y transmutan en bolas de fuego, como los mandalas del misticismo oriental, o se definen momentariamente en imágenes individuales y escenas poderosamente dramáticas como brillantes y coloridos sueños” reportó alguna vez William Burroughs sobre la experiencia .

Básicamente la Maquina de los Sueños consiste en un cilindro, que rodea un foco, con cortes que permiten un paso intermitente de la luz a través de ellos en sincronía con un movimiento giratorio. Montado sobre una base que gira a una velocidad de 60 rpm, el sujeto debe colocarse a unos 30 centímetros de distancia del cilindro con los ojos cerrados. Tras unos segundos o quizá un par de minutos, el cerebro en cuestión se sintonizará a una frecuencia de entre 8 y 16 Hz, con lo cual accederá a una plácida frecuencia de ondas alpha. Además del potencial psiconaútico de esta herramienta, resulta increíble que se puede desarrollar caseramente.

A continuación la crónica de un neuroexplorador amateur que se propuso construir una Máquina de los Sueños, como tributo a Gysin y a la expansión de su propia conciencia:

“Alguna vez me propuse construir mi máquina de los sueños. Una atmósfera involuntariamente ritual inundó el cuarto que serviría de taller galáctico. Y me enfrente a mi, me encontré envuelto en un sincero diálogo con mi propia dislexia. Vino el acto de cortar una cartulina, recortando huecos de acuerdo al patrón matemático que el instructivo me requería, los mismo huecos que terminarían por transformarse en compuertas fotónicas. A través de ellas la luz se liberaría, impactándome en el rostro, permeando mis ojos, coqueteando con mis neuroconexiones hasta detonar el esperado ritmo en las frecuencias cerebrales que me daría acceso a la dimensión alpha. Por momentos, tras varios cortes equivocados, el obstáculo pareció infranqueable, sin embargo, asumo que la nobleza de la empresa pudo más que la dislexia y eventualmente emergió, como pavorreal blanco o divina quimera, una máquina de los sueños hecha en casa.”

Hoy, a medio siglo del nacimiento de la primer maquina de los sueños, este objeto se ha convertido en una verdadera herramienta de culto para psiconautas, artistas experimentales, y amantes de la luz como detonador para experiencias que van más allá de la conciencia cotidiana. Sin embargo, la exposición “Dream Machine” New Museum of Contemporary Art de Nueva York, busca difundir la obra de Gysin más allá de este mítico artefacto giratorio, inductor de trances cinéticos, y del que por cierto se exhibe el diseño original. La retrospectiva nos muestra más de 300 pinturas, collages, y microcortometrajes, que hicieron de Brion Gysin, uno de los más lúcidos y discretos artistas de la corriente underground.

Laura Hoptman, curadora en jefe de este museo neoyorquino y organizadora de la exposición, nos dice “desde mi perspectiva Brion Gysin emergerá finalmente a través de esta retrospectiva, en plenitud, como el artista que realmente fue. Pero esta es sólo una visión sobre él. Y quizá algún día todos los músicos con los que convivió, las chicas con las que se acostó, y la gente que ha trabajado profundamente influida por él, terminarán por compartirnos se propio punto de vista”. Y ya en plano más íntimo Hoptman nos confiesa: “Su manera de trabajar ciertamente me habla. Atravieso fases en las que estoy escribiendo, construyendo, y luego tratándo de encontrar a alguien con un gato persa entrenado. Posteriormente, sin darme cuenta, me veo a mi misma sumergida en una cámara de privación sensorial buscando detonar una experiencia psicodélica”.

Considerado por Burroughs como “el único hombre al que realmente he respetado”, impulsado por un espíritu creativo y su afán por transgredir sistemáticamente los márgenes establecidos por la percepción cultural, Brion desarrolló una faceta alterna a la del artista alternativo y neuroexplorador: la magia. Fue a finales de la década de los 50´s cuando, en compañía de su entrañable amigo Burrougs, Brion dedicó buena parte de su tiempo a la exploración lúdica y mística con bolas de cristal, espejos, y otros recursos del ocultismo occidental, en busca del poder de la desmaterialización, algo que aparentemente consiguió a pesar de que algunos lo desacreditan por la enorme cantidad de narcóticos que solía tener, dispersados, a su alrededor. “Si quieres desaparecer… date una vuelta y te daré lecciones privadas” les decía a sus amigos. “Brion desaparecía justo enfrente de mis ojos durante periodos de entre 15 y 20 minutos” afirma Roge Knoebber, otro de los amigos de Gysin.

Nacido el 19 de julio de 1916 al sur de Inglaterra, en Buckinghamsire, y muerto setenta años después en Paris, el genial Brion encarna el más refinado linaje de los hombres que han cuestionado, con modales exquisitos, las fronteras de la determinante convención social, aquella que conocemos como realidad. Entre los bordes con brillo plateado, que separan, y unen, las disciplinas de la psiconaútica, el arte, la magia, el ocultismo, y la exploración genuina como filosofía de vida, ahí se encuentra sentado, en un trono piramidal, el espíritu del famosamente desconocido Gysin, underground maverick que nos recuerda que esto que escribo, y que tú probablemente estarás leyendo, es una simple y coqueta proyección que nos une en sincronía.

Feliz cumpleaños Brion Gysin.

Blog del autor: bitter but blue butter