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Mensajes subliminales sexuales en el Vaticano (falos de sol)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/10/2010

Un mosaico de penes que se repite en la sombra circula la Basilica de San Pedro; justo en el momento más algido del escándalo por pederastia, se añade esta imagen fálica al grimorio.

Cuando pega el sol a través de un barandal alrededor de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, podemos ver un claro mosaico de penes, incluso con circunsición, respetando el canon. Estas sombras "freudianas" acompañan a los transeúntes que se recargan a ver la plaza.

La imagen circula en el Internet justo en el peor momento para la Iglesia Católica y el Papa Benedicto XVI, envueltos en un escándalo sexual.

¿Casualidad? Aunque es posible consideramos que difícilmente se les escaparía al arquitecto y debemos de recordar la fijación histórica de la iglesia por la simbología oculta. Por ejemplo podemos ver en este link, como en la Plaza de San Pedro existe un enorme cono de pino junto a un pavorreal, simbología egipcia, pagana para la Iglesia, pero que esconde un enorme poder: el cono de pino simboliza la glándula pineal, que a su vez es símbolo del tercer ojo (tan usado por los Iluminati); el cono de pino también se encuentra en el bastón del Papa, al igual que lo tenían Dionisio y Osiris.

Algunos investigadores esotéricos como Jordan Maxwell han relacionado a la religión católica con el culto al sol, una astroteología encubierta. La relación entre el falo y el sol es evidente. Osiris, dios de la luz que muere y renace como Cristo, por ejemplo, es despedazado por su hermano Seth; Isis lo reconstruye, hasta al final ensamblando su pene como último eslabón de la alquimia solar de su resur-erección. El misterio que oculta a la luz del sol el Vaticano podría ser, también como en el caso de Isis o quizá María Magdalena, que la obra alquímica del hombre (covertir el cuerpo en oro, en sol espiritual) se realiza a través del divino femenino o al menos a través del sexo, el cual ha sido sistématicamente llevado al plano de lo "secreto y prohibido" por la Iglesia resultando en la perversión de sus sacerdotes que ahora se hace evidente y en la represión de buena parte de la humanidad.

Celosamente el Vaticano se quizó guardar las "llaves del cielo" para tener una especie de monopolio de lo sagrado, trastornando la ciencia del tantra y el extásis, en la que el hombre encuentra "la misma energía que creó el universo" en su comunión erótica.

Claro que viendo la imagen el Vaticano podría objetar que se trata de una llave y no de un pene que se itera. (Aunque en la actualidad el porno en la imaginaria colectiva inclina la balanza hacia un pene inexorable). Pero como hemos visto la llave y el falo son intercambiables. Ambos símbolos del ocultismo criptosanto de la Iglesia.

Vía Alternet

En la obscuridad que le caracterizó, Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, inició una orden femenina ilegal con 900 esclavas religiosas

La alegórica frase “el diablo esta en el Vaticano” se impregna de realidad al tomar en consideración la historia de Marcial Maciel, fundador de una de las órdenes católicas más poderosas del mundo: los Legionarios de Cristo. La historia de Maciel, una de las figuras predilectas y patéticamente más vanagloriadas de la alta sociedad en algunos países como México, ha comprobado que este individuo orquestó una serie de perversas prácticas y mecanismos en torno a su autoridad religiosa.

Después de múltiples acusaciones de abuso sexual contra menores (algunas de ellas ya comprobadas) ahora sale a la luz que Marcial Maciel, quien murió en 2008 tras una vida entre la opulencia y la perversión y quien fue considerado por Juan Pablo II como “un guía eficaz de la juventud”, creó y mantuvo una orden subterránea e ilegal de esclavas religiosas.

De acuerdo con el diario mexicano Milenio, Maciel fundó “una congregación femenina sin el aval de Roma, compuesta por 900 jóvenes, que vivían en condiciones de virtual esclavitud. Mantenidas en torno a los votos de castidad, obediencia, y pobreza, estas miserables consagradas eran obligadas, mediante un enfermizo sometimiento pseudoespiritual, a entregar sus riquezas personales. A los 15 años de iniciadas debían ofrecer la mitad y al cumplir los 25 años la totalidad de sus pertenencias. [...] Para el cumpleaños de Maciel, cada 10 de marzo, se les solicitaba un regalo económico, que consistía en un cheque de unos 250.000 dólares", aegura el diario.