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La reina del peyote (cortar el video haciendo gajos de espíritu)

Arte

Por: pijamasurf - 04/27/2010

A través de una visión caleidoscópica, la videoartista Storm de Hirsh nos lleva al corazón del peyote y muestra el rostro cambiante de la reina.

En el centro del cactus mágico hay un ojo que gira desdoblando su máquina de fractales y sacra geometría: reina de reloj que se deshebra. Ver a través del ojo del peyote como si fuera un telescopio de las estrellas internas. Avant guard nierika, en los sesentas Storm de Hirsch, parte de la escena trendy que gustaba experimentar con la conciencia en Nueva York, cortó la experiencia psicodélica dibujando sobre el celuloide con una técnica que recuerda a Stan Brackhage y a sus deliciosos delirios de mariposas nocturnas.

El siempre fino archivo de arte vintage digitalizado Ubu Web nos trae a la Reina del Peyote de Storm de Hirsch:

1965, sonido, color, 8 mins, 16mm.

'A journey through the underground of sensory derangement, where the mysteries are enacted in the theatre of the soul.'
'Among my favourite...beauty and excitement.'- Jonas Mekas
'Like a ritual of incantation with its drum punctuated visual changes.'-Sheldon Renan.
'A very beautiful work...the abstractions drawn directly on film are like the paintings of Miro moving at full speed to the rhythm of an African beat.'- Dominique Noguez.

And the Hippos Were Boiled in Their Tanks

Arte

Por: pijamasurf - 04/27/2010

Durante años fue escondida una inédita joya tornasol de la generación beat; "And the Hippos Were Boiled in Their Tanks" es un libro que gestaron conjuntamente William S. Burroughs y Jack Kerouac y se publicó hasta 2008

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Inspirada en eventos reales, que parecen ya tan comunes en la vida de esta generación de autores, cuentan que Lucien Carr, compañero de Allen Ginsberg en la Universidad y amigo de los tres, mató a David Krammer en 1944. En una pelea de borrachos lo apuñaló, según algunos en defensa propia, y luego botó su cuerpo en el Hudson River (mítico río neoyorquino al que Lou Reed dedicó su último álbum “Hudson River Wind meditations”).

Más tarde Carr les confesaría el crimen a Burroughs primero y luego a Kerouac. Ninguno de su amigos lo reportó a la policía. Cuando Carr confesó, Burroughs y Kerouac fueron arrestados como cómplices, suceso que, según los rumores, terminaría por consagrar la adicción de Burroughs a la morfina.

Hippos_UK_Nonist_2008Tiempo después Ginsberg comenzaría esta novela meta anecdótica para abandonar pronto la iniciativa. Burroughs y Kerouac la retomaron en 1945, impregnaron la narrativa de un velo de misterio y adoptaron una dinámica literaria en la que cada uno escribe un capitulo como un personaje diferente.

Burroughs firma el manuscrito como William Lee, un pseudonimo que luego usará para firmar su primer libro publicado “Junkie”, y escribe el punto de vista del personaje “Will Dennison”, mientras que Kerouac, quién firma “John Kerouac” le da voz a “Mike Ryko”.

Hay distintas versiones sobre el titulo, pero la más común es que hace referencia a una frase que oyó William Burroughs en la radio un día que hubo un fuego en St Louis, el locutor se atacó de la risa al leer esta linea: And the Hippos Were Boiled in Their Tanks (Y los hipopótamos fueron hervidos en su tanque).

Durante años Burroughs no consideró que la obra fuera digna de rescatar y mucho menos de publicarse pese a los intentos de Kerouac y otros amigos. El buen William murió en 1997, y tras su muerte su pareja, James Grauerholz, fue designado el encargado de disponer de sus obras sin publicar. Para entonces era amigo de Lucien Carr a quien le prometió no publicar el manuscrito mientras estuviera vivo. Carr murió en 2005.

“And the Hippos Were Boiled in Their Tanks” nos abre otra ventana más a la realidad beatnick, a las anécdotas del sensible gore literario, a su experimentación con la fiesta repleta de sustancias. Finalmente hace un par salió una edición publicada por Penguin Books. Yo me acabo de enterar de su existencia esta semana y ya lo pedí para poder deleitarme con otra pieza de estos exquisitos y problemáticos hedonistas.

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Autor: Mitsy Ferrant / Colaboradora PS