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El líquido cósmico de los cocos vuelve locas a estas ardillas con aspiraciones espaciales.

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Sedientas por el liquido cósmico de los cocos ("he who control the spice controls the universe"), las ardillas de este jardín inglés no dejan de libar el jugo y munchear la suave carne de esta fruta.

Al parecer dentro de los cascos tienen visiones de realidad virtual en florestas infinitas con estrellas cocoluminiscentes y grandes árboles de leche.

La comandante astral de estas ardillas es la Sra. Jane Roberts de Farem, la cual suele dejarles a las ardillas dos cocos cada semana. Pero estas no se dan abasto, pues como todos sabemos, la leche de coco es adictiva, especialmente si viene directo de la Vía Láctea.

"La primera vez que las vi comiendo casi me morí de risa, se veían como un par de astronautas e incluso ahora no puedo dejar de reírme cada vez que las veo".

La Sra. Roberts les hace un hoyo grande para que puedan comerse la carne. Y aunque se preocupa de que se atoren en sus cascos, las ardillas son bastante astutas y después de horas viajando regresan a la normalidad y se meten a sus árboles.

[Telegraph]

¿Es consciente el océano? Bacterias forman red eléctrica estilo 'Avatar'

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/09/2010

Una red electroquímica de bacterias en la profundidad del océano se asemeja a la conexión entre los bosques en el blockbuster, Avatar.

En la película "Avatar" los bosques de Pandora están electroquímicamente ligados entre si como una conciencia colectiva que almacena las almas de los habitantes del planeta. Curiosamente, al menos en forma, el océano de nuestro planeta también parece tener una red electroquímica que en este caso regula la composición de elementos claves para la vida.

Bacterias que residen en las profundidades del mar transmiten corrientes eléctricas a lo largo del fondo del océano, conduciendo reacciones químicas entrelazadas a través de relativamente largas distancias.

El microbiológo Lars Peter Nielsen notó extraños patrones cuando se encontraba estudiando las bacetrias de azufre en la bahía de Aarhurs. Aunque su investigación no tenía que ver directamente con la conducitivudad del fondo del mar, Nielsen descubrió que los cambios en los niveles de oxígeno en los sedimentos superiores del mar eran seguidos inmediatamente por fluctuaciones químicas varias capas más abajo. La distancia era tan grande y la respuesta tan rápida que los métodos usuales para la transmisión química -difusión molecular o un flujo de alta a baja concentración- no podían explicarla.

La expliación, se dieron cuenta, tenía que ver con un vinculo entre la bacteria en las capas superiores con la bacteria en las capas inferiores. Cualquier cosa que afectara a la bacteria que procesa oxígeno arriba también afecta a los microbios que comen azufre abajo. Y la conexión eléctrica explica la velocidad de la reacción.

Nielsen señala que esta teoría en otras épocas habría sido considerada herética (curiosamente Nielsen publicará trabajo en la revista Nature, la cual trató como hereje a Ruper Sheldake y su teoría de que existe un campo de información colectivo entre las especies que se transmite no-localmente).

En los últimos años se han encontrado especies de microbios con membranas externas cubiertas de enzimas que transportan electrones; en la bahía de Aarhus se encuentran sedimentos con minerales que conducen la electricidad.

Sus colegas llamaron su descubrimento como "el secreto de Avatar" y aunque Nielsen no ha visto la película dijo que no cree que exista "mucho espíritu" en estas redes y que "se trata sólo de energía" pero que "hay conexiones".

Aunque evidentemente esta red eléctrica de bacterias no significa una inteligencia colectiva del océano, si presenta un posible medio de transmisión de impulsos eléctricos relativamente análogos a un cerebero. Tal vez el océano utiliza a estos abundantes microorganismos para procesar e integrar su vasta multiplicidad en un único superorganismo que es mayor que la suma de sus partes.

Vía Wired