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Cinco razones por las que la industria de la pornografía está en declive

Son muchas las empresas que están sufriendo una grave alteración, o de plano la muerte, desde que Internet se transformó en una herramienta de la vida diaria para la mayoría de los consumidores. Mientras las agencias de viaje sobreviven de viejitos, así como de gente que le teme a las computadoras y a la red; […]

Por: pijamasurf - 14/01/2010 a las 11:01:03

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Son muchas las empresas que están sufriendo una grave alteración, o de plano la muerte, desde que Internet se transformó en una herramienta de la vida diaria para la mayoría de los consumidores.

Mientras las agencias de viaje sobreviven de viejitos, así como de gente que le teme a las computadoras y a la red; los diarios y revistas han visto como sus lectores y anunciantes se desparraman por el universo virtual.

Y mientras algunas empresas son odiadas, como las disqueras, otras nos provocan ciertos sentimientos de añoranza. Sin embargo hay una empresa que está en plena decadencia y en cierta manera no ha caído dentro de los sesudos análisis de los especialistas, ni en la de la gente común, debido a su propia naturaleza de proscrita y vergonzosa.

Me estoy refiriendo a la industria de la pornografía.

Nadie duda de que la industria del sexo está en una franca decadencia y ya dejó atrás esa época dorada en que cientos de películas eran producidas al año para un público (aunque algo hipócrita) altamente consumidor de una forma de entretenimiento que ha sido muy atacado por los grupos moralistas, pero que sigue siendo muy recurrido.

La respuesta, como le ha ocurrido a muchas otras, está en Internet y las causas son varias. El bloguero Richard Abowitz de The Daily Beast se acercó a algunos de los protagonistas de la industria porno para saber, de viva voz, cuales son las razones por las que este sector está a la baja:

1.- Piratería.

El eterno problema para la industria del sexo y muchas otras. Los piratas, los sitios de torrents además de los sitios de video especializados en videos pornográficos, se dedican a distribuir el material de manera gratuita en la red.

2.- Video on Demand no es una solución

Debido a las características de la pornografía el consumidor no tiene necesidad de ver más que pedazos cortos de la cinta por lo que no le interesa por pagar un “evento” completo si sólo va a “utilizar” algunas escenas.

3.- Todo mundo quiere hacer pornografía

La cuestión es que las costumbres han cambiado (¿esto es bueno o malo?) y ahora hay más gente dispuesta a probar fortuna dentro del negocio; de la misma manera, hacer y manejar un sitio pornográfico en Internet es sumamente fácil.

4.- Los juegos en línea

Este tipo de entretenimiento ha mostrado ser un gran competidor y las razones por las que le gana a la industria del entretenimiento para adultos es la misma que para el punto número dos: la pornografía solo necesita de un corto tiempo para “cumplir con sus objetivos” (por lo menos para los normales), en cambio, la gente puede jugar World of Warcraft durante días.

5.- Usurpación de funciones

Una de las cosas que se ha descubierto es que a los clientes les gusta conocer “de manera personal” a las actrices y actores porno; mucha gente dedicada a la prostitución de alto perfil hace lo imposible por aparecer en una película pornográfica para así “subir” de nivel.

Se está dando el caso de que un prostíbulo, el famosísimo Mustang Ranch en Nevada, está produciendo su propia película porno para así atraer más clientela.

Top 5 Reasons Porn-for-Profit Is Dying en The Daily Beast. (liga http://www.thedailybeast.com/blogs-and-stories/2010-01-10/top-5-reasons-porn-for-profit-is-dying/full/)

Armando Reygadas Anfossi/Colaborador PS

Blog del Autor: http://resenando.com/


  1. fede dice:

    Como bien indica el titular, puede que la industria del porno este en declive, pero lo que es el consumo de pornografía por Internet, seguro que lejos de estar en declive, va en aumento. Es como el consumo de música y la industria discográfica. Los tiempos cambian y es difícil seguir vendiendo telégrafos en el siglo XXI.