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La política del cine: Mensajes ocultos en la película Avatar

Arte

Por: pijamasurf - 12/26/2009

El guión de Avatar promueve, entre líneas, una filosofía de izquierda que crítica las políticas de Estados Unidos bajo el régimen de Bush

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Avatar, sin duda la película más comentada de esta temporada, contiene mensajes entre líneas que promueven una cierta postura frente al escenario sociopolítico contemporáneo. Recientemente Stephen Lang, quien aparece como el Coronel Miles Quaritch explicó estos mensajes “ocultos” en una entrevista para CNN.

Desde que se presentó la película el 18 de diciembre de 2009, llamó la atención que James Cameron, dentro del argumento de Avatar manifiesta una postura anti bélica y pro ambientalista. El periodista de Fox News, James Pinkerton, publicó una reseña titulada "The Phenomenon, Politics and Art of Avatar". En ella Pinkerton, de acuerdo a su sumiso retro conservadurismo, comenta:

“Las políticas de Avatar son de izquierda, anticoprorativas y antiimperialistas. Incluso hay aluciones indirectas a George W. Bush y su Operation Iraqi Freedom. Una película de Hollywood con tendencias izquierdistas. Sin ninguna sorpresa hasta ahí. Así que los tercermundistas se la querrán devorar. Los iranís, por ejemplo, amarían Avatar si, claro, su gobierno les permitiera verla, lo que seguramente no sucederá”

Durante la entrevista con CNN, Stephen Lang, afirmó que Avatar se trata de humanos invadiendo el planeta Pandora para extraer minerales, lo cual es una vieja historia en el pasado de la historia de las civilizaciones. “No es exclusivamente estadounidense esta crítica, realmente se trata de gente más fuerte que llega y desplaza a la población local para apropiarse de sus riquezas". Incluso comparó esta historia con el sometimiento de los nativos americanos.

Avatar acumuló más de 70 millones de dólares en Estados Unidos tan sólo durante su primer fin de semana en exhibición. Parece que esta titánica producción de James Cameron no sólo busca marcar un hito en la producción de los largometrajes animados en 3D, aparentemente además quería impregnar su obra de una crítica sobre las tendencias geopolíticas que aún dominan el escenario internacional, con su país, Estados Unidos, a la cabeza de las maniobras. Ciertamente una postura que debe reconocerse dentro de la comoda frivolidad que caracteriza al cine mainstream, aunque también es cierto que resulta una postura tibia, y bastante predecible.

Links para ver en línea o descargar la película Avatar

Acupuntura del azar; primera capítulo de Las Balas Perdidas, por Alonso Vera Cantú: literatura para una profana cotidianeidad

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“Me da miedo que cuando muera Dios me juzgue por todo lo que hice, pero sobre todo por lo que dejé de hacer por miedo.”

- Maluk Bendera (1789-1864)

…digamos que nunca vislumbré un lugar así, y mucho menos encontrarlo, como tampoco imaginé masturbarme frotando mi cuerpo con aquella enorme roca húmeda, tan llena de vida, en medio de aquel desolado paraje. Le hacía el amor a la Tierra toda. A las cactáceas gigantes de inmutable artificio. A las arenas coloradas con viejos recuerdos. A una colonia de hormigas. Y el resto de la creación presenciaba incrédula el acto. Esa mezcla de profana excitación y pasión descontrolada que me incitó a copular, mientras los otros del grupo me imaginaban orinando, es lo que me obliga también a escribir éstas líneas…

…aguardaban río abajo, levantando el campamento para proseguir con nuestra hipotética travesía. Lo cierto es que yo, a diferencia de ellos, había perdido el interés en llegar. Dejé de creer en los viajes culminantes, tanto como en las relaciones precoces, cuyo objetivo es el supuesto punto de máxima atracción, y del cual se viene de vuelta una vez alcanzado. Para mí no hay vuelta atrás, y la búsqueda del pueblo de las balas perdidas se convirtió en una excusa para dormir cobijado por las estrellas y hacer el amor con el despunte del alba, para después sacudirme el rocío del miembro, bostezar satisfecho y reintegrarme a nuestra exótica decisión de caminar sin rumbo, guiados tan solo por un supuesto que se había convertido ya en una obsesión. Apurado por sus gritos de partida me levanté con el pene ya flácido y enrojecido, y observé como la suave corriente del río esparcía el fruto, dibujando espirales. Para mí eran esos momentos en los que ocurrían las cosas que tenían que ocurrir, y también las otras….

…dicen que la naturaleza no es amable y trata a todas las cosas imparcialmente. Yo no lo creo. Estoy seguro de que a mí me favorece, y me abre sus piernas cada vez que me le entrego con asombro. Ésta fascinación por lo sencillo es la que la excita y humedece su sexo. Besé la roca y corrí rumbo al grupo sin sonrojarme. Ya no me avergonzaban mis actos, a pesar de saber lo que pensaban mirándome tan ajenos. Ahora definiremos la ruta del día, río arriba, como siempre, y repartiremos la carga y apagaremos con meados las brasas de la fogata. “Continuaremos río arriba”, dijo Marcus, quien había tomado el papel de líder tras mi aparente locura. “Lo seguiremos hasta encontrar su nacimiento”. Tal vez encontraríamos más bosques lluviosos como los que habíamos atravesado la semana pasada, o más cuencas repletas de cadáveres de animales y niños putrefactos entre peces insaciables…

“No me chingues, sigue leyendo, ese wey estaba loco”. “Sí” -dijo Juan. Apagó su cigarro con un certero escupitajo y aventó la colilla a la boca de Diego, un truco que su padre le había enseñado cuando niño. “Y está fechado exactamente hace un año”. “¿Cómo ronca ese cabrón, no?” - dijo Mauro. El trío se refugiaba de la lluvia en una choza. La luz de las velas embarraba los patrones de sus hamacas en la pared y en la ventana, mal parchada con vidrios rotos y recortes de papel periódico. Afuera el mar enfurecido, mientras el humo danzaba sereno con las telarañas ya secas y las goteras que se hacían camino entre la paja del techo. La humedad acrecentaba el cóctel de olores, otorgándole al espacio un ambiente, digamos, etéreo. “¿Y tienes alguna puta idea de dónde será ese pedo Juan?” “No”, respondió.

* Espera próximamente la segunda entrega de Las Balas perdidas...