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Climategate: hacker expone el “fraude” del calentamiento global antropogénico

Información confidencial publicada revela falsificación, manipulación y demás procedimientos anticientíficos por parte de investigadores del Climate Research Unit. ¿Podría ser el calentamiento global un enorme fraude? Y de ser así ¿quién está detrás de este masivo engaño planetario?

Por: pijamasurf - 30/11/2009 a las 23:11:14

polar-bears*Esta imagen fue manipulada digitalmente para transmitir “la amenaza” in extremis del calentamiento global.

Ésta bien podría ser la historia periodística del fin de año. Hace unos días un hacker expuso más de 61 megabytes de información confidencial obtenida de archivos del Climate Research Unit de la Universidad de East Anglia, uno de los centros de estudio del calentamiento global más importantes del mundo (ver Watts Up With That). Los mails privados revelan falsificación de datos, supresión de evidencia, dudas personales sobre si el planeta en realidad se está calentando, intentos de ocultar el periodo de calentamiento medieval, cómo burlar el proceso de revisión colegiada científica y hasta fantasías violentas en contra de los escépticos del calentamiento global, todo lo cual ha generado una polarizada discusión en torno a la realidad del calentamiento global generado por el hombre (antropogénico) o que sea éste un engaño a una escala masiva que involucra millones de dólares y a las más altas esferas del poder político.



Aquí uno de los mails escrito por Phil Jones, director de la unidad de investigación climática de la Universidad de East Anglia, quien ha reconocido que el hack es verdadero:

«Una vez que Tim (ayudante de Briffa) tenga un diagrama aquí, te lo enviamos, hoy más tarde o mañana a primera hora. Acabo de completar el truco (trick*) de Mike en Nature, de añadirle temperaturas reales a cada una de las series a los últimos 20 años (p.ej. desde 1980 en adelante, y desde 1960 a las de Keith, para ocultar el descenso.(Ver todos los mails)».

Todo esto a una semana de que inicien las reuniones de Copenhague (bautizadas “Hopenhagen”), supuestamente una de las últimas oportunidades de salvar al mundo y llegar a un acuerdo global para reducir las emisiones de carbono.

Sin duda el tema tiene varias vertientes. Existen quienes a la luz de estos documentos concluyen que el calentamiento global es una farsa (y tal vez la más grande del siglo); otros señalan que los documentos hackeados son ilegales y han sido descontextualizados, por lo cual consideran nula la relevancia del debate. Además existen vínculos de millones de dólares entre compañías y personas (como Al Gore) que podrían estar beneficiándose de la tendencia “verde” y de tentativas legislaciones en el comercio de emisiones de carbón (pero esto no es necesariamente ilegal, especialmente si es que el calentamiento global lo provocan emisiones de dióxido de carbono: éste es el centro fundamental del debate).

La polarización de este tema no podría ser mayor. Al parecer o se está de acuerdo con el supuesto consenso de que el hombre es el culpable del calentamiento global (algo que Al Gore declaró ante el congreso y sin embargo ha sido demandado por 31 mil científicos) o se está en contra tajantemente y se es un denier (término cargado de despecho usado para describir a quienes niegan el holocausto). Los medios de comunicación se guían por su ideología, sin matices: la mayor parte del mainstream no le da importancia al climategate, revelando en su omisión su postura (New York Times, Huffington Post y CNN apenas lo mencionan y cuando lo hacen es para restarle importancia). Otros medios que sí le han dedicado una atención, muchas veces obsesiva, revelan su postura de derecha a ultranza y virtualmente niegan la existencia del calentamiento global de golpe (Telegraph, Drudge Report).

Al parecer no se puede estar en el medio y decir lo que nos parece lo más sensato: que el calentamiento global causado por el hombre es algo sumamente confuso, con intereses en ambas facciones, que sólo algunos expertos podrían saber a ciencia cierta si es verdadero o no pero que estos expertos se inclinan hacia alguno de los lados (y en muchos casos están comprometidos por quienes pagan sus sueldos), lo cual hace muy difícil concluir categóricamente si es real o no. Lo que existen son opiniones que consideran una mayor cantidad de datos, entendiendo que muchos pueden haber sido falseados y que existen intereses de por medio (lo cual, como principio básico, genera una duda que obliga a revisar seriamente lo que sucede).

Ésta es la era de la sobreinformación, por lo tanto, de la desinformación. La ciencia, en este caso contradictoriamente, se ha vuelto casi indivisible de la creencia y al servicio de un interés creado (los científicos que estudian el calentamiento global reciben fondos millonarios), la realidad tal vez nunca fue objetiva pero en este caso se ha enmarañado tanto que cada quien ve en el mundo lo que quiere ver.

Ahora bien, siendo que los medios masivos de comunicación han hecho ya una enorme labor cubriendo la perspectiva del calentamiento global provocado por el hombre, desde la trinchera alternativa analicemos la posibilidad de que esto sea un engaño o acaso algo real con un poco (o bastante) de manipulación.

Después del escándalo del climategate, científicos de la Universidad de East Anglia se han visto obligados a declarar que destruyeron los datos originales en los que basaron sus conclusiones del incremento en la temperatura de los últimos 150 años, lo cual significa que otros científicos no pueden consultar los cálculos básicos que supuestamente demuestran lo anterior.

El director del CRI de East Anglia, Phil Jones, recibió entre 2000 y 2006 más de 19 millones dólares para sus investigaciones, más de 6 veces la cantidad que había recibido en los ’90. El Wall Street Journal apunta a que detrás del climategate podría estar el dinero: este año se han gastado 94 mil millones de dólares en estímulos “verdes”. Nada de esto sería extraño si el calentamiento global siguiera una línea científicamente clara, pero si los datos son manipulados y existe tanto dinero de por medio, se empieza a dudar seriamente.

Hemos reportado —aquí y aquí— sobre el conflicto de intereses que tiene Al Gore (el primer “eco-billonario”) con el calentamiento global, sus concesiones gubernamentales y enormes beneficios económicos.

Recientemente el director de Greenpeace admitió que exageró información sobre el calentamiento global cuando dijo que tendríamos un Ártico sin hielo en el 2030.

El presidente de la República Checa Vaclav Claus ha escrito un libro en el que afirma que el cambio climático es un mito utilizado para crear alarmismo y provocar mayor intervencionismo estatal.

El dióxido de carbono, según el profesor de MIT, Richard Lindzen, no es un contaminante y no tiene que ver con el calentamiento global, es un producto de la respiración de toda criatura viva, generalmente confundido con el monóxido de carbono.

Algunos científicos nos recuerdan el hecho de que paralelamente Marte se está calentando, prueba de que el Sol provoca el calentamiento global, algo que ya ha sucedido anteriormente (del año 1000 al 1300 al parecer el clima fue más caliente que ahora). Todo esto apuntando a que el calentamiento global es algo natural, no algo por lo cual sentirse culpable, lo cual al menos alteraría el marketing viral de lo “verde”.

Un estudio reciente del Science and Public Policy reveló que la ONU exageró hasta seis veces sus cifras a futuro en relación al calentamiento global.

El Prof. Mojib Latif, uno de los científicos más reconocidos en el modelaje climático y uno de los líderes del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, ha dicho que la Tierra no se ha calentado en los últimos diez años y que probablemente estemos entrando en un periodo de enfríamento global de dos décadas.

Algunas teorías han vinculado el calentamiento global con el flujo de rayos cósmicos,  y si bien esto no se ha probado del todo, la relación que tienen los rayos cósmicos con el viento solar y éste a su vez con el calentamiento de la Tierra podría trazar una interesante línea de estudio.

En Estados Unidos el gobierno de Obama busca introducir una ley conocida como “cap-and-trade” en la cual se planea convertir forzosamente a todos los hogares de Estados Unidos en energéticamente eficientes. De no serlo sufrirían grandes multas. Además permitiría implementar una especie de “policía verde”. Sin embargo, después del climategate esta ley ha sufrido un duro golpe (antes ya era criticada como una mala decisión económica)

El sitio Infowars publica una nota en la que se presentan documentos que, se dice, revelan el plan estratégico de la ONU para implementar una regulación planetaria con fines ambientalistas, misma que cedería por completo la soberanía de cada nación, todo bajo la supuesta amenaza del calentamiento global.

En Internet circula un documento escrito por el Club de Roma, un think thank internacional que cuenta entre sus miembros a destacadas figuras de la política internacional (Gorbachev, Kissinger), que se toma como prueba de la conspiración del calentamiento global. No podemos avalar la legitimidad de dicho documento. Aquí una traducción de una parte del multicitado texto:

«En la búsqueda de un nuevo enemigo para unificarnos, encontramos la idea de que la contaminación, la amenaza del calentamiento global, la escasez de agua y la crisis alimenticia encajarían perfectamente [...]. Todos estos daños son causados por la intervención humana y es sólo a través de un cambio de actitud y comportamiento que pueden ser superados. El enemigo, entonces, es la humanidad misma».

Esto nos lleva a la zona espectral de la conspiración y al lugar común: el calentamiento global como una agenda política con el fin de establecer un gobierno planetario totalitario (¿ligada al milenarismo del 2012, al fin del mundo?), que sería aceptado por la humanidad dadas las extremas circunstancias en las que se encontraría (como quien acepta las órdenes de un salvador porque cree que es la única forma de poder seguir existiendo).

Todo esto es posible. Ciertamente el calentamiento global causado por el hombre deja sus dudas, pero sinceramente en Pijama Surf aceptamos que no sabemos cuál es la verdad, incluso llegamos a dudar de que ésta exista y tal vez coexistan universos paralelos empalmados en los que el calentamiento global es real y otros donde no, donde una sociedad secreta controla al planeta y otros en los que todo esto es una enorme ficción paranoide (¿quien podría concluir con total certeza que esto o aquello es o no cierto?). A falta de una mayor claridad nos quedamos con la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica de Niels Bohr: el científico que realiza un experimento afecta el resultado del mismo, esto es, al observar el mundo lo transformamos. Quien lee este artículo, lo ha reescrito.

What the climategate scientists wrote and when they wrote it

The final nail in the coffin of antropogenic global warming?

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Documental: Greenhouse conspiracy