*

X

El regalo más sospechoso: la Reina Isabel II le da la novela del Big Brother a Felipe Calderón

Política

Por: pijamasurf - 10/30/2009

Hace unos meses la Reina Isabel II le regalo el clásico de Orwell "1984" al presidente Felipe Calderón: ¿iniciación, sugerencia o una broma cósmica para las conspiraciones?


La Hermana Grande de la élite planetaria le regala al presidente de México, Felipe Calderón, un ejemplar de la novela del Big Brother. Un singular regalo sin duda, carnada fresca para el delfín de la conspiración. ¿O es esta una broma más del Cosmik Joker? Aunque esta rara dádiva ocurrió en marzo de este año, antes del brote de la influenza A-H1N1, el caso, como análisis protocolario o como simbólica manifestación de una agenda oculta, merece atención (una mirada a través del ojo en la pirámide).

"Según parece, el Presidente realmente admira a George Orwell", comentó una portavoz del Palacio de Buckingham, residencia oficial en Londres de la Reina.

Orwell publicó 1984, el clásico mundial del nuevo orden de ciencia ficción distópica, en 1949. En el libro se plantea una entidad totalitaria holográfica llamada Big Brother, una alegoría de Joseph Stalin o un dictador tecnomnipresente. Este texto se ha convertido en el referente de la sociedad de control y la tecnología como vigilancia.

Según la agencia local Press Association (PA), se trata de "uno de los regalos más inusuales dado por la Reina en una visita de Estado".

Por otro lado, la más desaforada teoría de la conspiración (expuesta entre otros por el hombre lagartija, David Icke) asegura que la Reina Isabel II junto con otras familias reales, entre las que se incluyen la de algunos banqueros como los Rothschild, provienen de un linaje de razas extraterrestres reptilianas que controlan al mundo y buscan establecer un estado policial perfecto como culminación de su proyecto de un nuevo orden mundial. O como dijera la canción de Sex Pistols: «God save the Queen/ she ain´t no human being».

Es posible que la Reina Isabel II, con un retorcido humor espectral, estuviera jugando con esta corriente conspiranoica y usar el grial de 1984 como tirabuzón, especie de screwball de metaficción.

Por supuesto es difícil pensar que el presidente mexicano, que no parece ser un genio maligno de maquiavélicas manipulaciones dignas de una raza superior de extraterrestres, sea parte de esta élite planetaria (¿suena ridículo preguntarse si Calderón forma parte de los Iluminati?). Pero no sería difícil imaginar que el regalo es parte simbólica de una iniciación o al menos un consejo de alta ingerencia. ¿Querrá la Reina que se combata al narco con una Policía del Pensamiento? ¿O estará estimulando el picaresco gusto por Orwell que según se dice tiene Calderón, en aras de que aplique lo ejecutado en el libro? ¿Soñará, como Napoleón, el pequeño Calderón con convertirse en un Gran Hermano, tal vez utilizar a Televisa como su Ministerio de la Verdad, su agencia Newspeak y culminar la guerra contra el narco con una Policía del Pensamiento?

Aunque ciertamente no creemos que Calderón pueda establecer un Estado de control de estas dimensiones, es sumamente bizarro que la Reina le haya regalado un libro tan cargado de simbolismo. Tal vez la Reina busca programar a Calderón.

Reproducimos algunos extractos de 1984:

«No había forma de saber si estabas siendo observado en cualquier momento específico. Era necesario adivinar qué tan seguido, o a través de que sistema, la Policía del Pensamiento se conectaba a tu puerto. Incluso era concebible que estuvieran vigilando a todos todo el tiempo».

Quizás no es coincidencia que se introdujera una ley que permite a la policía mexicana intervenir llamadas telefónicas, bajo la alarma del narcotráfico, en los días del brote del virus mediático de la influenza.

«El ideal del Partido era algo terrible, enorme y brillante —un mundo de acero y concreto, de monstruosas máquinas y terroríficas armas— una nación de guerreros y fanáticos, marchando adelante en unidad perfecta, todos pensando los mismos pensamientos, gritando los mismos eslogans, perpetuamente trabajando, peleando, triunfando, persiguiendo trescientos millones de personas con el mismo rostro».

Algo que como en la sociedad consumista, "democrática", aspiracional, tenía que ser logrado programando el libre albedrío:

«No estamos contentos con la obediencia negativa, ni siquiera con la más abyecta sumisión. Cuando finalmente te rindas a nosotros, debe de ser por tu propia voluntad».

«Aboliremos el orgasmo. Nuestros neurólogos ya están trabajando en ello. No habrá lealtad, excepto la lealtad hacia el Partido. No habrá amor, excepto amor a Big Brother".

(Según Baudrillard, en el mundo hiperreal en el que vivimos, en el extásis de comunicación, el sexo ya no está en el sexo, ha sido traspolado a la representación del sexo: "la pornografía es más sexy que el sexo").

«Si quieres una imagen del futuro, imagínate una bota estampando un rostro humano, para siempre».

«Pero estaba bien, todo estaba bien, la lucha había terminado. Había ganado la batalla sobre sí mismo. Amaba al Big Brother».

El amor de la dulce ataraxia hacia el Gran Hermano, el confort con el sistema actual, el cáliz de la enajenación: el hombre que se identifica con el dictador, que ve su rostro en todas parte como una moneda holográfica y aprende  a amar su reino indolente.

Vía El Siglo de Torreón

Unión Europea invierte millones en inteligencia artificial para vigilar a sus ciudadanos

El chef de Pijama Surf hace un recuento de la historia y el sacrificio mágico detrás del pan de muerto, el surrealismo de "comer muertos" o la teofagia de "comer dioses".

pan-de-muertos1

El pan de muerto, que es para los mexicanos un verdadero placer, se remonta en su origen a la época prehispánica y ahora es uno de los elementos más importantes en las ofrendas del Día de los Fieles Difuntos.

El 2 de noviembre se celebra en todo México el Día de Muertos, fecha en que sus cementerios y tumbas son visitados por sus dolientes, quienes las adornan con flores de diversos colores y otros con ofrendas con los platillos que le gustaban al finado.

Diversos historiadores han coincidido en señalar que las familias de este país han tenido un gusto particular por ese pan y que han mantenido la tradición desde hace varios siglos. 

También se ha dicho que el surgimiento de este pan se remonta a la época de los sacrificios humanos y a la llegada de los españoles a la entonces Nueva España (ahora México), en 1519: en esa época, se ofrecía una princesa a los dioses, su corazón aún latiendo se introducía en una olla con amaranto para morderlo posteriormente en señal de agradecimiento a un dios. Los españoles, al no consentir este tipo de sacrificios, elaboraban un pan de trigo en forma de corazón bañado en azúcar pintada de rojo, simulando la sangre de la doncella, y así surgió el pan de muerto.

José Luis Curiel Monteagudo, en su libro Azucarados Afanes, Dulces y Panes, comenta al respecto: "Comer muertos es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar. El fenómeno se asimila con respeto e ironía, se desafía a la muerte, se burlan de ella comiéndola".

Otros historiadores han revelado que el nacimiento de ese pan se basa en un rito que hacían los primeros pobladores de Mesoamérica a los muertos que enterraban con sus pertenencias.

Por otra parte, en el libro De Nuestras Tradiciones se narra la elaboración de un pan compuesto por semillas de amaranto molidas y tostadas, mezclado con la sangre de los sacrificios que se ofrecían en honor a Izcoxauhqui, Cuetzaltzin o Huehuetéotl. 

También se hacía un ídolo de Huitzilopochtli de "alegría", al que después encajaban un pico y, a manera de sacrificios, le sacaban el corazón en forma simbólica, pues el pan de amaranto era el corazón de ídolo, según se lee en las misma obra. Luego, comenta el autor, se repartían entre el pueblo algunos pedazos del pan para compartir la divinidad.

Se cree que de allí surgió el pan de muerto, mismo que se fue modificando de diversas maneras hasta llegar a la forma en que lo conocemos actualmente.

El pan de muerto tiene un significado: el círculo que se encuentra en la parte superior del mismo es el cráneo, las canillas son los huesos y el sabor a azahar es por el recuerdo a los ya fallecidos.

Además, las distintas formas del pan se clasifican de la siguiente manera: antropomorfos, que son aquellos que representan las figuras humanas; zoomorfos, con forma de animales como aves, conejos, perros, peces y mariposas, etcétera (estos son característicos de Tepoztlán, Mixquic e Iguala de Telolapan); también están los  fitomorfos, con representaciones de vegetales diversos como árboles, flores y enramadas; y finalmente los mitomorfos, cuya forma no se identifica con figuras humanas, vegetales o animales, sino que representan seres fantásticos.

En las ofrendas del Día de Muertos se colocan objetos como la imagen del difunto recordado, velas y veladoras, flores, hierbas, aroma, comida, itacate, objetos del muerto y papel de china picado o calacas hechas de barro o cartón, entre otros.

La celebración de los difuntos se convierte en un banquete mortuorio dominado por alimentos y flores de color amarillo (el color de la muerte para las culturas prehispánicas), como el cempasúchil, los clemoles, las naranjas, las guayabas, los plátanos, la calabaza y el pan característico de la ocasión.

Algunos historiadores han dicho que "este pan de hojaldre, con sus cuatro gotitas o canillas, simboliza los huesos de quien se ha ido. La parte de arriba, su corazón". 

Para otros, el pan lleva las cuatro canillas en forma de cruz, porque con ellas se designan los cuatro rumbos del nahuolli (el universo) que son a su vez los cuatro puntos cardinales, definidos por igual número de divinidades: Quetzalcóatl-Camaxtli, Xipetotec, Tláloc-Huitzilopochtli y Tezcatlipoca, expresiones de la concepción del mundo prehispánico.

Autor: Chef José Manuel Agis Saca

chefjmsaca@hotmail.com

Receta de Pan de Muerto