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Desde la llegada del hombre a la luna en 1969, los científicos del mundo habían asumido que la superficie lunar estaba más seca que el desierto del Sahara. Pero nuevas observaciones de tres diferentes naves espaciales han detectado, sin lugar a dudas, la presencia de agua en la Luna.
superficie lunar NASA

Foto cortesia: NASA/GSFC

Desde la llegada del hombre a la luna en 1969, los científico del mundo había asumido que la superficie lunar estaba más seca que el desierto del Sahara. Pero nuevas observaciones de tres diferentes naves espaciales han detectado, sin lugar a dudas, la presencia de agua en la Luna. Los nuevos hallazgos serán detallados por la revista Science en su edición del 25 de septiembre. Las evidencia surge a partir de las investigaciones sobre hielo lunar recolectadas por la Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA; el Chandrayaan-1 de la India y a unas semanas de que el satélite de la NASA LCROSS se impacte en un cráter en el polo sur de la superficie lunar con la esperanza de que el impacto permita encontrar depósitos de agua lunar. Si bien la luna es más seca que cualquier desierto en la Tierra, científicos aseguran que existe agua en muy pequeñas cantidades, se calcula que en una tonelada de superficie lunar existe alrededor de 32 onzas de agua. Encontrar agua en la luna sería ideal para establecer bases lunares ya que será esencial para mantener vida y generar combustible. ¿De dónde viene el agua? Científicos argumentan que los nuevos hallazgos muestran que no sólo la luna tiene hidratación sino que el proceso que lo permite esta relacionado a los cambios diarios de radiación solar en punto de la superficie lunar. Existen dos tipo potenciales de agua en la Luna: aquella que fue traída de alguna fuente externa, es decir de cometas que se impactan en su superficie o la que se origina en ella misma. Esta segunda fuente de tipo endógeno se considera posible como resultado de la interacción solar, los vientos, las rocas y el terreno. Vía Space.com