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Un nuevo pasatiempo, además del sexo intrépido y el vodka, se vuelve popular entre las adolescentes de Rusia: retar a los trenes acostándose en las vías mientras estos pasan por encima.

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Mundialmente famosas por su intrépida apertura sexual y por su afición casi mística por el vodka, las niñas de Rusia parecen haber encontrado un nuevo pasatiempo que les permite liberar sexy adrenalina en los suburbios de las grandes ciudades.

El nuevo hobbie, un arriesgado subdeporte urbano, consiste en acostarse entre las vías del tren, acomodando su cuerpo en forma paralela a estas y esperar a que pase el ferrocarril. Es importante colocarse en posición poco antes de que la máquina pase por el lugar elegido para vivir la aventura, ya que de esta forma el conductor no podrá intentar frenar la locomotora.

La experiencia puede considerarse un triunfo si son capaces de resistir ahí acostadas, con sus cuerpos ocultos en el nicho formado entre ambas vías, mientras el tren pasa por encima de ellas. Una vez que el tren se ha ido, se levantan inmersas en un trance adrenalínico y sonríen, liberando un etílico pero inocente aliento a victoria.

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El caso de Wallace Souza: ¿Viviendo en La Gran Tenelovela del Mundo?

Sociedad

Por: pijamasurf - 09/20/2009

Siempre pensé que la realidad predominaba sobre la ficción, y que esta última, era tan solo un humilde recurso, que como dice Mario Vargas Llosa, los “contadores de historias” utilizan para imitar a la realidad
Wallacesouza

Para Raúl Rangel Solano, quien seguro compartiría estas Ideas.

“Si a una suma de números reales le agregamos un número Imaginario, toda la suma sale imaginaria.”

Jean Paul Sartre.

Siempre pensé que la realidad predominaba sobre la ficción, y que esta última, era tan solo un humilde recurso, que como dice Mario Vargas Llosa, los “contadores de historias” utilizan para imitar a la realidad ¿Siempre he estado equivocado? No sé. Ya que ahora, por unos asesinatos que un imbécil llamado Wallace Souza mandó cometer en la ciudad de Manaos, en Brasil, para obtener la primicia de esos hechos que recreaba en su famoso programa de televisión, y por el artículo de Mario Vargas Llosa sobre estos acontecimientos, ahora resulta que la ficción predomina sobre la realidad. En su artículo Vargas Llosa cita las palabras de dos filósofos franceses, uno Michel Foucault que dice que “el hombre no existe” y que somos una larga secuencia de simulacros hechos, desechos y rehechos por las circunstancias variables de la realidad en la que transcurre nuestra existencia. Luego cita a un tal Jean Baudrillard, que dice que la realidad en la que vive el bípedo contemporáneo no es el mundo que cree pisar, sino las imágenes en la televisión que fingen reflejarlo. Y todo esto que comenta Vargas Llosa me ha puesto a pensar. ¿Siempre he estado equivocado en mi idea de que la realidad predominaba sobre la ficción? ¿Sí? No sé. Veamos. Además de los filósofos, dramaturgos, poetas y novelistas que han escrito sobre el tema de la realidad y la ficción, pienso que “El Gran Teatro del Mundo” de Pedro Calderón de la Barca, es en la historia de la ficción, uno de los antecedentes más brillantes en el que de modo implícito, se toca este tema. La obra de Calderón, que es un auto sacramental alegórico, se inicia en el Cielo, donde El Autor (Dios) le ordena al Mundo que quiere alegrarse y divertirse, y le dice: “…y es representación la humana vida una comedia sea, la que hoy el cielo en tu teatro vea …Yo a cada uno el papel le daré que le convenga y el hermoso aparato de apariencias, de trajes el ornato, hoy prevenido quiero que alegre, liberal y lisonjero, fabriques apariencias que de dudas se pasen a evidencias. Seremos, yo el Autor, en un instante; tu el teatro, y el hombre el recitante.” El Mundo, obediente a la voz de su generoso Autor, dispone que la obra se inicié en el principio de los tiempos, hasta la aparición de las bestias y el hombre, y el Mundo sugiere que el escenario: “… tenga dos puertas: la una es la cuna y la otra es el sepulcro.” La obra de Calderón, que es una obra dentro de una obra, se torna un dialogo entre actores: “El Autor” (Dios), y los demás personajes que son conceptos u hombres, al principio almas que van a encarnar en el Gran Teatro del Mundo. Y estos personajes son tan solo actores, comparsas de esa obra que Dios, El Autor, dirige. Pero la obra de Calderón de la Barca nos remite a algo muy importante en la historia, el pensamiento y la situación del ser humano en el mundo. Nos remite necesariamente a Dios. Y Dios tiene mucho que ver en este tema de la realidad y la ficción. Veamos por qué. Si Dios existe (la posibilidad de su existencia es de 50% a 50%) ya que ningún argumento racional puede probar su existencia o negarla y la fe, que no es válida ni para la filosofía ni para la ciencia, es lo único que avala su existencia. Pero si Dios existe, es más real que nosotros, ya que Él nos creo, o por lo menos eso cree y dice la mayoría de la gente, y en este mundo del fascismo democrático globalizado, yo tiendo a aceptar aunque no quiera, la opinión de las mayorías. Sí sometemos a votación el: ¿Dios existe?: SI NO, la inmensa mayoría votaría SI y respetando esta democracia del pensamiento, saquemos algunas conclusiones: Jean Paul Sartre, también un filósofo francés, pero de primera categoría, escribió a propósito de la libertad: “Si Dios existe todos somos esclavos”, ya que la libertad que en cada acto y decisión se manifiesta y nos define, no existe. El concepto de “libre albedrio”, creado por los teólogos cristianos no es válido, ya que si Dios es Perfecto, Eterno y Omnipotente, es decir, que no se puede equivocar, conoce de antemano el tiempo pasado, presente y futuro, ve y sabe lo que hacemos y pensamos y además es sobrenatural. Su “Divino Plan” por tanto también debe ser perfecto, y el “libre albedrio” estaría forzosamente contenido, anticipado dentro de su Divino Plan. El “libre albedrio” sería una broma de Dios para hacernos creer que somos libres y responsables de nuestra vida, cuando en realidad no lo somos. Ya que todo, de antemano, está escrito por Dios, y nosotros no hacemos nada más que representar ante Él. Por lo tanto, si Dios existe, todos somos actores, comparsas, títeres, seres ficticios en una obra, que como decía Pedro Calderón de la Barca, es tan solo “El Gran Teatro del Mundo”. Y si somos actores de un papel que Él nos asigno, ese papel ¿es nuestra realidad absoluta?, aunque como el personaje del Pobre, le reclama a Dios, a propósito del papel que le asigno al Rico y el papel que le asignó a él, y dice: “…ya parece que tuvieras otro motivo señor; pero parece rigor, perdona decir cruel, el ser mejor su papel no siendo su ser mejor” ¿El papel que Dios nos asignó es nuestra realidad absoluta?¿Aunque no nos guste, aunque el ser del pobre sea igual al del rico? Pero entonces no actuamos lo que somos, ya que no escogimos el papel, no hay libertad, hay Destino. Dios así lo escogió, es su Voluntad. Somos esclavos. Y si no actuamos lo que somos, ¿Somos tan solo lo que actuamos, el papel que representamos? ¿Nuestro ser es un papel, una ficción? Volvamos a Calderón, Dios dice en la obra: “…aquello (lo que el hombre hace) es representar aunque piense que es vivir… …pues en cualquier papel se gana, que toda la vida humana representaciones es. ” Y si la vida humana es representar, actuar, y si no me equivoco actuar es hacer de otro siendo otro, si es así, si la vida humana es representar ante Dios, nuestro Gran Teatro del Mundo es una ficción, actuamos en una obra que necesariamente es ficticia. Si Dios existe, la ficción predomina sobre la realidad, la contiene. Desde este punto de vista, el hombre es una totalidad definida, definida por Dios, pero no deja de ser ficción. Sin embargo, ahora que casi ya no hay teatro, la televisión se ha vuelto nuestro escenario, en otras palabras nuestra realidad, es la obra en la que actuamos. La realidad por lo tanto, se ha vuelto una ficción, al servicio de los intereses de las élites del poder, pero bueno, y supongo que también de Dios. La ficción televisiva que seduce e hipnotiza a todos, es uno de los medios por los cuales las élites del poder llevan a cabo el control de las masas. Ahora bien, podríamos decir que si las imágenes de la televisión somos nosotros, como piensan algunos, entonces concluyo que estamos dentro de la televisión, y como dice Mario Vargas Llosa la “televisión comienza a ser la vida misma y, nosotros, sus inexistentes comparsas”. En otras palabras, en la Gran Telenovela del Mundo dentro de la televisión, donde hasta los “reality shows” son ficticios, todos somos actores y fingimos ser lo que no somos. Se puede entonces decir, siguiendo a Vargas Llosa, que ya no hay nadie afuera para apagar la televisión, ya que todos estamos dentro de ella. Pero si todos estamos dentro ¿Quién está viendo la televisión? Dios es el único que puede estar viendo la televisión, como antes veía el Gran Teatro del Mundo. El problema ahora es que Dios no quiere apagar la televisión, y nosotros seguimos actuando, viviendo dentro de la gran telenovela. ¿Debe ser parte de su Plan Divino seguir viendo la televisión? O quizá, simplemente está muy entretenido y divertido con ella. Él si es libre. Le deben gustar mucho los noticieros y las telenovelas. No se puede saber. Quizá sí. No sé. Hace unos años, hablando con una tía mía, que ya murió, y que había sido toda su vida una ferviente creyente en Dios, pero que acababa de enterarse que su hija menor tenía una enfermedad terminal, me dijo: “Pero bueno…todo esto debe ser por algo, para algo, Dios debe saber la razón de ser de todo esto…” pero luego recapacitando añadió: “aunque no entiendo para que y si Dios no lo sabe… todo habrá sido en vano”. Yo la miré a los ojos, sorprendido por su comentario, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Por primera vez, el sufrimiento tan cerca de ella la había hecho dudar de la existencia de Dios. ¿Para qué toda esta vergüenza, todo este sufrimiento, todas las vidas desperdiciadas y destruidas en esta sucia desgracia de nuestra historia, solamente para representar ante Dios?. Vaya. Todo entonces, habrá sido en vano. Pero Pedro Calderón de la Barca, en su gran genio, engañándonos a todos parece, desde el siglo XVII, estarnos susurrando al oído: “El Gran Teatro del Mundo” es una ficción. Dios no existe. Eso es su logro, su genio. Y esa es la otra opción: Dios no existe. Dios es un ser ficticio, alguien o algo que por muy diferentes razones y necesidades inventamos. Si Dios no existe, entonces somos libres, somos responsables de todos nuestros actos, de todas nuestras decisiones y de toda nuestra vida. El hombre, no es una totalidad definida, es una totalidad que se va haciendo, tanto ontológica como biológicamente hablando. La ficción no predomina sobre la realidad. El hombre existe, y tampoco somos las imágenes de la televisión. Ante la seriedad, la vergüenza y la sucia desgracia de nuestra situación yo si me atrevería a decir que lo escrito por Foucalt y Baudrillard son falacias estúpidas, babosadas. Podemos añadir que si Dios no existe, aunque la mayoría crea que SI, no estamos actuando en ninguna obra, no somos actores, comparsas, esclavos; en realidad somos libres, somos tan solo testigos de nosotros mismos, de nuestros errores de pensamiento y de la barbarie de nuestra civilización. El hombre debe hacerse su propio autor. Nuestra realidad es una tragedia, pero no es ficticia, es real, nosotros la hemos hecho. Remitiéndonos a otro caso, el de Fedor Dostoievski, el que escribió alguna vez: “Si Dios no existe todo está permitido”. (y en esto se refería a los valores morales que deben regir nuestra vida, y que la religión nos ofrece, pero que provienen de Dios)Yo diría lo contrario a Dostoievski: Si Dios existe todo está permitido y esta realidad nuestra, es una prueba de ello. Todo está permitido. Las matanzas, las guerras, los asesinatos, los campos de exterminio nazi, los millones asesinados en el Congo, las violaciones, los crímenes de Wallace Souza, todo. Desde mi punto de vista los campos de exterminio nazi son una idea límite del capitalismo y la barbarie, y no solo eso, son una idea límite de la historia. Es hacer dinero del exterminio de seres humanos. Lo mismo sucedió en el Gulag del socialismo soviético. La idea de Souza de mandar asesinar para obtener la primicias de una noticia, es también una idea limite, última de los medios televisivos. Todo está permitido. Si Dios existe, todo es parte de su Plan Divino. Y antes de terminar quiero hacer unas últimas preguntas, que espero le darán más fuerza a todo este argumento: ¿Lo que Wallace Souza hizo, es decir mandar a asesinar a seres humanos para luego editar y manipular estos crímenes y “representarlos” como hechos reales en la televisión, como crímenes aleatorios que se dieron en la realidad y que él no mandó cometer, no hizo acaso de ellos una ficción, una obra de teatro o mejor dicho de televisión? Al representar los asesinatos como reales, como hechos de la realidad que se llevaron a cabo por otros motivos, es hacerlos ficción, ya que los asesinatos no son lo que son, son imágenes que substituyen a la realidad. El público que veía el programa “Canal Libre” pensaba que los asesinatos que Wallace Souza “presentaba” eran parte de la vida, eran parte del mundo en que vivimos, aunque en realidad eran representación. El público nunca supo hasta mucho después, ni el porqué, ni el para qué, ni la razón de ser de estos crímenes. Wallace Souza era el “Autor” intelectual de esos crímenes, él escribe el guión, dirige la obra, tiene su “Plan” y además actúa en su obra; sus cómplices son exactamente comparsas, ya que no hablan en el escenario, son actores, ya que fingen o hacen creer que el motivo de sus crímenes no es para que salgan en la televisión, sino que son reales, y la televisión es el “Gran Escenario”. Las victimas claro está, son víctimas, son en la realidad los asesinados, y los asesinatos se llevaron a cabo en la realidad. Esto me recuerda a la obra de Calderón de la Barca, y volvamos a él: El Autor (Dios), dice: “…aquello (lo que el hombre hace) es representar aunque piense que es vivir.” ¿Lo que Wallace Souza hizo, no se parece mucho a lo que Dios hace en la obra de Calderón? ¿También en su propia obra? No sé. Quizá. Y ahora, para empezar el final, me iré a ver la televisión, e intentando imitar a Calderón de la Barca, pero sin su talento diré: Y aunque ya ni prenderla puedo ya que dentro de ella estoy, se puede al igual ver la televisión dentro de la televisión, ya que no soy, más que ficción. Y volviendo a ese indispensable, Jean Paul Sartre, el que escribió alguna vez: “El hombre es su situación” y aunque su situación, y por lo tanto su realidad actual sean una ficción, como opinan algunos, su ficción, no deja de ser una vergüenza, una sucia y desgraciada realidad. Nuestra realidad para cerca de 2/3 de la población del mundo, es el hambre, la miseria, la insalubridad, la desolación, la explotación, el abandono, además de la violencia y el crimen cotidianos; los otros, el otro tercio, las clases medias de los países “ desarrollados” sobreviven en la normalidad, en la falsa comodidad de sus vidas, fingiendo una felicidad que no sienten, sobreviven en el anonimato colectivo, la enajenación de sí mismos, el desamor, y son esclavos de sus trabajos, que por lo general detestan. Eso sin tomar en cuenta la destrucción de la naturaleza de la que somos capaces, por dinero, avaricia y estupidez. Bonita realidad. Esta visión de nuestra realidad podría parecerles a muchos como subjetiva, como carente de objetividad, ya no digamos de optimismo, y claro es una visión subjetiva, pero lo que llamamos objetivo, no es acaso un término, definido por la subjetividad, como diría el filosofo estadounidense Richard Rorty. Si, lo es. Es obvio por todo lo anteriormente escrito, que los viejos y actuales intereses de las élites del poder, intentan por muchos medios entre ellos la televisión, que la ficción vendida y manipulada por estas elites, subyugue a la realidad; pero esto es solo una distracción, un engaño para que los seres humanos pierdan el sentido y la visión de la realidad en sus vidas, y por supuesto la visión de su crítica y lamentable situación sobre la faz de este planeta. Recordemos que todos “somos huéspedes de un planeta vandalizado” como dice George Steiner. Y, para los que aun toman en serio ese acto de fe que son las teorías de la conspiración, diré que no es porque las élites del poder en todos los países “conspiren” al unísono, al contrario compiten entre sí, pero comparten una característica que los define, todos defienden sus intereses, su poder y su dinero. Unos contra otros. Por eso las guerras. Pero la ficción no predomina sobre la realidad, está contenida en ella. Podríamos decir que la ficción es una parte, un reflejo, una dimensión de ella. Y para finalizar el final, irónicamente hablando, si estamos dentro de la televisión, esto que ustedes están terminando de leer en la computadora, no es realidad, es ficción. Y ustedes y también yo, somos seres ficticios. ¿Estuve siempre equivocado? No sé, pero pienso que no. Sin embargo, ustedes son ahora los que deciden, ya que en la realidad son libres para hacerlo. A….dios

Autor: Julio Riquelme Capdevielle / Colaborador PS

P.D: El pensamiento aquí expuesto refleja la postura del autor, JRC, a quien agradecemos sus colaboraciones ya que favorecen la discusión y la heterogeneidad de opiniones... y como dice Vargas Llosa “esta historia tiene para rato”. Artículo de Vargas Llosa en El País Otros artículos de Julio Riquelme Capdevielle Encuentro cercano con Abbie Hoffman Más sobre este caso en Pijama Surf: El hiperrealismo de Wallace Souza: asesinatos hechos para la TV( por tus venas fluíran rayos catódicos)