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Memoria Total: Jill Price, la mujer que no puede olvidar

La versión posmoderna del personaje de Borges “Funes El Memorioso“ puede recordar cada detalle de su vida desde que a los 14 años sufrió una experiencia traumática

Por: pijamasurf - 16/04/2009 a las 18:04:03

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Una mujer que ha sido elevada al status de diosa de la memoria por la televisión matutina de Estados Unidos, capaz de recordar cada detalle de su vida desde que tenía catorce años esconde en su prodigiosidad un trastorno mental.

Jill Price, de 43 años es autora del libro, (de presuntuoso título): La mujer que no puede olvidar: la extraordinaria historia de vivir con la memoria más sobresaliente conocida por la ciencia, y hasta hace algunos años vivía en el anonímato. Pero al notar su evidente capacidad mnemónica buscó a un especialista de la Universidad de California Irvine, el cual desde hace unos años la estudia.

Según los especialistas Price tiene el síndrome de Hyperthymesia o supermemoria, “un caso de inusual memoria autobiográfica”.

Cuando se le preguntan datos cómo qué día murió Grace Kelly es capaz de contestar la fecha exacta y el día de la semana así como los sucesos que le ocurrieron (“septiembre 14, 1982, ese día entré al último año de la preparatoria”). Como ese tipo de proezas miles en sus múltiples entrevistas en los medios de Estados Unidos.

Su memoria parece estar intrínsecamente ligada a su autobservación de la realidad desde su ensimismamiento, con un único espejo exterior (como en el caso clásico de los freaks de Eu): la memorabilia de la cultura pop, máximo anclaje de realidad y participación dentro de la soledad insondable de su memoria autoperfecta.

Sin embargo, a diferencia de los savant no es capaz de recordar el presente de la misma forma. Si se le muestra una lista de palabras o números, apenas puede recordar algunos de ellos, no mucho mejor que el promedio de las personas.

Lo interesante del caso es justo aquello que le hace celarse minuciosamente de su propia historia. Jill Price se acuerda de todo lo que le ha pasado porque piensa en sí misma todo el tiempo. Mantiene todos los animales de peluche que ha tenido desde niña, tiene más de 50 mil páginas en su diario y más de 2 mil videos y cassettes personales; tiene todas las edicones de Tv Guide desde 1989.

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Su condición se asemeja mucho a la de los obsesivos compulsivos. Su misma ansiedad es la que parece haber detonado su prodigio memorioso. Junio 29, 1974, el día en la que se mudó de Nueva Jersey a Los Angeles. Una ansiedad que volvió a ocurrir cuando sus padres (con los que ha vivido toda su vida) decidieron mudarse de nuevo a una casa más pequeña.

Gary Marcus, de Wired, esboza una teoría que parece explicar sus dotes de memoria de una forma terrenal. Para él, Jill no reflexiona sobre su pasado voluntariamente, pero cuando lo hace, las conexiones entre sus memorias se vuelven más fuertes, reforzándose cada vez. Esto es algo que los psicólogos llaman codificación elaborativa (elaborative encoding).

Marcus concluye “La verdad es que la mayoría de las personas podrían recordar sus vida en gran detalle si la contemplaran con la misma intensidad maniaca”.

Vale la pena recordar el cuento de Jorge Luis Borges Funes El Memorioso, donde el maestro argentino crea un avatar perfecto de su obsesión por la memoria, un hombre con una omnimemoria pero que después de todo es infeliz, asaltado por la panoplia de detalles y datos que le impiden disfrutar de la vida.

Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho.

Total recall: The woman who can´t forget

Malos recuerdos. edita tu memoria con una pastilla