Verity: entre la verdad, el deseo y una maternidad oscura

¿Qué tan sencillo puede ser fabricar una verdad? Quizá aquellos más hábiles en el arte de crear historias podrían dar una respuesta rápida. Para el resto, la pregunta puede resultar mucho más complicada, especialmente cuando aquello que creemos conocer está construido a partir de las palabras de alguien más.

Bajo esta premisa conocemos Verity, la nueva película protagonizada por Dakota Johnson y Anne Hathaway. La historia sigue a Lowen Ashleigh, una joven escritora cuya obra apenas comienza a ser conocida y que recibe una propuesta difícil de rechazar: continuar una de las sagas literarias más exitosas y morbosas de la escritora Verity Crawford, quien sufrió un accidente que le impide continuar con su trabajo.

Para hacerlo, Lowen llega a la casa de Verity y su esposo Jeremy Crawford, interpretado por Josh Hartnett. Lo que comienza como una oportunidad profesional pronto adquiere otra dimensión cuando la joven escritora encuentra un manuscrito que podría revelar una versión completamente distinta de la mujer cuya obra debe continuar.

Desde sus primeros minutos, Verity puede remitirnos a aquellas adaptaciones literarias que proliferaron durante la década de 2010. La película recupera algunos de los códigos de ese tipo de producciones: una estética cuidada, relaciones cargadas de tensión, secretos familiares y una historia que intenta moverse constantemente entre el misterio, el romance y el drama.

Incluso hay momentos en los que los diálogos se sienten acartonados, como si algunas líneas hubieran sido trasladadas directamente de las páginas de la novela a la pantalla sin terminar de encontrar el ritmo propio de una conversación.

La cinta se encuentra entre el misterio y el drama romántico, aunque este último termina ocupando demasiado espacio. Ahí aparece uno de sus principales problemas: la historia que resulta más interesante no necesariamente es la relación entre Lowen y Jeremy, sino todo aquello que rodea a Verity.
Porque detrás del misterio hay un tema mucho más interesante: el rechazo a la maternidad.

Verity presenta una visión particularmente oscura de este rechazo. En su historia, la maternidad puede convertirse en una experiencia percibida como una pérdida de libertad, pero también en una especie de competencia por el cariño y la atención de la pareja. Los hijos pueden llegar a representar una amenaza para la relación, para el tiempo compartido e incluso para la identidad de una mujer cuya vida está estrechamente vinculada con su trabajo creativo.

Es un planteamiento que podría haber dado pie a una discusión mucho más profunda. ¿Qué ocurre cuando una mujer no encuentra en la maternidad la realización que la sociedad espera de ella? ¿Qué sucede cuando tener hijos comienza a percibirse como una renuncia a la propia identidad? ¿Hasta dónde puede llegar una persona cuando siente que aquello que debía representar amor también se convirtió en una limitación? La película plantea estas preguntas, pero decide no permanecer demasiado tiempo en ellas.

En lugar de explorar con mayor profundidad la relación entre maternidad, identidad, deseo y creación artística, Verity termina inclinándose hacia el romance, la tensión sexual y los giros propios del thriller. El resultado es una historia que tiene elementos potencialmente mucho más complejos de los que finalmente decide desarrollar.

Esto resulta especialmente llamativo por el personaje de Verity. Su condición como escritora, madre y esposa podría haber servido para construir un retrato mucho más ambiguo sobre la manera en que una persona puede percibir su propia familia, su carrera y sus deseos. Sin embargo, la película utiliza buena parte de esas posibilidades como piezas para alimentar el misterio.

También es importante recordar que Verity parte de la novela homónima de Colleen Hoover. Como ocurre con cualquier adaptación, trasladar una historia de las páginas a la pantalla implica modificaciones, recortes y decisiones narrativas que pueden provocar que algunos elementos del libro queden fuera.

Para quienes conocen la novela, estas diferencias pueden cambiar la manera en que se perciben determinados personajes y acontecimientos.

Al final, Verity tiene una premisa capaz de sostener un misterio atractivo, además de un conjunto de temas que podrían haber dado lugar a una película mucho más compleja. Sin embargo, su interés termina dividido entre aquello que quiere contar y aquello que necesita hacer para mantener funcionando su estructura de thriller romántico.

Quizá esa sea la contradicción más interesante de la película: una historia que habla sobre la construcción de la verdad termina construyendo la suya propia a partir de elementos que prometen mucho más de lo que finalmente se atreve a explorar.


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