El 90% de niños y adolescentes en México ya usa tecnología: los riesgos que hay que vigilar

El uso de tecnología entre niñas, niños y adolescentes ha crecido de forma acelerada en la última década: mientras que en 2016 el 70% de las personas de entre 6 y 17 años utilizaba algún dispositivo digital, hoy esa cifra alcanza el 90%. El dato lo compartió Ezequiel Gil, vicepresidente de Política Pública y Asuntos Externos de AT&T México, durante la presentación de AT&T Cuidado Digital, programa de la compañía enfocado en la prevención de riesgos en línea y el acompañamiento de familias en el uso responsable de la tecnología.

El crecimiento en el uso no es un dato menor si se considera el contexto de riesgo que lo acompaña. Según cifras citadas durante la presentación, el 21% de las personas de 12 años en México reportó en 2025 haber estado involucrado en una situación de ciberacoso, y en un tercio de esos casos la persona agresora ni siquiera era conocida por la víctima.

"El mundo digital de los niños también es un mundo"

Como invitada especial, Ana de Saracho, de Synertics, abogada y especialista en bienestar digital, compartió una idea central para entender el problema: los adultos, al ser "migrantes digitales", tienden a tratar el mundo en línea de sus hijos como algo separado de la vida real, cuando en realidad ahí también se relacionan, aprenden, se comparan y sienten. "La sensación es igual a la que tendrías cuando estás en la escuela con un grupito de niños que te hacen así para que no te integres. Así de feo se siente", explicó, al referirse a experiencias como ser excluido de un chat grupal.

Parte de esa dificultad para regular el uso de pantallas, señaló, tiene una explicación neurológica: la corteza prefrontal —la parte del cerebro responsable del juicio y de anticipar consecuencias— sigue en desarrollo durante la infancia y la adolescencia, mientras que la necesidad de recompensa inmediata ya está plenamente activa. Esa combinación hace que estímulos como un "me gusta" o una notificación tengan un peso desproporcionado frente al razonamiento a largo plazo, un mecanismo que gran parte del diseño de aplicaciones y redes sociales está optimizado para explotar.

Tres riesgos a los que prestar atención

De Saracho identificó tres riesgos centrales que conviene vigilar. El primero es la hiperconectividad, que no se mide por las horas frente a una pantalla en un día aislado, sino por si el uso digital comienza a desplazar actividades importantes como el ejercicio, la socialización presencial o el sueño. El segundo es la exposición a contenido inadecuado: un menor puede encontrarse con contenido violento o sexual sin buscarlo activamente, y su cerebro, al no tener aún el juicio para procesarlo, puede reaccionar con culpa, curiosidad por ver más, o silencio ante los adultos por miedo a ser regañado.

El tercero, y quizás el más delicado, es el grooming, o el contacto de adultos con intenciones de abuso hacia menores. La especialista subrayó que estas personas rara vez se presentan como desconocidos: suelen construir confianza de forma gradual dentro de espacios compartidos —un mismo equipo de videojuego, amigos en común en redes sociales— antes de trasladar la conversación a un canal privado. Por eso, dijo, es fundamental que los menores entiendan que "el extraño digital no es igual al extraño" del mundo físico, ya que carecen de las señales sensoriales y emocionales que normalmente permiten identificar el peligro.

Señales para observar y una fórmula de acompañamiento

Entre las señales de alerta que sugirió observar en los hijos están: cambios drásticos de humor al perder acceso a una pantalla, abandono de actividades sociales por quedarse conectado, alteraciones en el sueño, ansiedad visible al usar el dispositivo, y cambios en el tipo de plataformas que utiliza o en su necesidad de ocultar su actividad en línea. Frente a estas señales, De Saracho propuso una fórmula simple: observar, preguntar, escuchar y acompañar, evitando que la conversación sobre tecnología solo ocurra cuando ya existe un problema.

Las cuatro líneas de acción de AT&T Cuidado Digital

El programa de AT&T se estructura en cuatro frentes: concientización, con contenidos digitales sobre riesgos y herramientas de prevención; experiencia en tiendas, donde el personal de ventas está capacitado para activar sin costo funciones de seguridad digital en celulares Android o iOS; impacto comunitario, a través de un aula móvil itinerante en la Ciudad de México y su zona metropolitana; y educación, con materiales, webinars y cursos dirigidos a escuelas públicas de primaria y secundaria en la Ciudad de México y Nuevo León, con Jalisco próximamente sumándose a la iniciativa.

Como parte del programa, AT&T comparte cinco recomendaciones prácticas: usar la tecnología como herramienta y no como refugio; verificar la información antes de compartirla en línea; proteger el tiempo de calidad fuera de las pantallas; mantener un diálogo abierto con niñas, niños y adolescentes sobre su uso digital; y evitar compartir datos personales o interactuar con desconocidos en internet.

La compañía también ofrece una guía técnica para activar controles de tiempo en pantalla, bloqueo de contenido y límites de uso por aplicación, disponibles tanto en dispositivos iOS como Android.

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