Hay canciones que nacen para hacer bailar y canciones que nacen para hacer sangrar, aunque sea un poco. "No te puedes ir", el nuevo sencillo de la tijuanense Xel en colaboración con Iván de la Rioja (Daniel, me estás matando), pertenece claramente al segundo tipo: un bolero oscuro, casi fúnebre, que sus propios autores describen como "un bote de basura emocional hecha canción".
El tema —ya disponible en plataformas de streaming— forma parte de lo que ambos artistas han bautizado como "post-boleroglam", un género tributo al boleroglam original de la banda hoy inactiva de Iván, que conserva toda la tradición del bolero estilo trío pero la viste con texturas lúgubres, atmósferas etéreas y elementos como el pandero, que emparientan la pieza con la música fúnebre. El videoclip, protagonizado por la actriz colombiana Ángela Cano (100 años de soledad, Secuestro del vuelo 601), recupera esa estética con guiños directos al cine de oro mexicano.
Conversamos con Xel e Iván sobre el proceso detrás de la canción, la segunda colaboración entre ambos después de "SOLX", y lo que significa atreverse a hacer algo lúgubre en una época que premia la ligereza.
Un canal desde lo inconsciente
Para Iván, componer es sobre todo un ejercicio de escucha hacia adentro. "El proceso de composición es algo que viene desde lo inconsciente, es un canal en el que muchas veces salen cosas que tú no estás pensando per se, pero que acaban siendo reflejadas ahí. El proceso del artista para concebir una canción es muy parecido al de quien la escucha: mientras la estás haciendo es una especie de depuración, y ya cuando la canción está ahí es cuando puedes analizarla", explica.
"No te puedes ir" fue, de hecho, la primera canción que Xel e Iván escribieron juntos, en un momento en el que apenas se conocían a nivel artístico. "Estábamos como conociéndonos, cotorreando referencias. En ese proceso se tomó la decisión de que fuera un bolero porque nos sentíamos con ganas de hacerlo", recuerda Iván. "Fue súper rápido, hubo muchísima química con esa canción." Terminada la letra, la dejaron reposar un par de meses antes de entrar a producirla, ya pensada como colaboración con Daniel, me estás matando: "Nos basamos en el lenguaje del bolero para que funcionara como tal, y la vestimos con referencias que Xel y yo tenemos de forma independiente."
Para Xel, el reto fue distinto: escribir desde cero y aprender, en tiempo real, cómo se produce un bolero sin traicionarlo. "Fue un proceso muy bonito porque tuve la oportunidad de escribir de cero y de vivir cómo se hace la producción de un bolero sin transformar el género, sino fusionarlo. Crear una atmósfera que se sienta fresca, diferente, pero sin hacer a un lado lo que el bolero necesita: su estructura, lo tradicional, su cualidad."
Lo lúgubre y lo fresco no se contradicen
¿Cómo conviven lo lúgubre —el pandero, las atmósferas fúnebres— con la búsqueda de algo fresco? Para Iván, la respuesta está en que nunca componen pensando en una propuesta que le acomode a alguien. "Estamos tratando de ser muy honestos; en la composición no se piensa más que en plasmar. Y en la producción se piensa en hacer que la canción brille desde que nace. Sí conscientemente metemos cosas actuales —un delay acá, reversear el intro— porque queremos hacer una fusión, no porque no seamos conscientes de que queremos que suene a lo que nos gusta hoy." Xel lo resume como innovación más que como propuesta: "plasmar lo que escuchamos hoy, pero no con la intención de decir 'miren, nosotros proponemos'."
El proceso, coinciden, fue casi infantil en su intuición: "es de estar en un salón diciendo 'ay, estaría bien perro esto'", dice Iván. Incluso el ingeniero de grabación aportó ideas sobre la marcha, como revertir parte del track y colocarlo al inicio.
Detrás de esa apuesta por lo oscuro hay, además, una convicción compartida: "no toda la música tiene que ser de fiesta. Xel y yo somos personas hipersensibles, vivimos los sentimientos de forma muy intensa, y se me hace sincero plasmarlo en este tipo de canciones", dice Iván. Xel añade la dimensión colectiva de ese gesto: "hay mucha gente que no se siente con la habilidad de hablar las cosas o articularlas, y estas canciones les funcionan para decir 'ah, mira, eso es lo que estoy sintiendo'. Entra a un inconsciente colectivo donde todos conectamos con algo en comunidad, aunque cada quien lo interprete desde su lugar."
Duelos compartidos y un lenguaje deliberadamente exagerado
Más allá de lo técnico, ambos reconocen que la canción no habría existido sin el momento particular en el que se conocieron. "Nuestra relación laboral y personal encontró muchas similitudes: nos estaban pasando cosas muy parecidas. El hecho de habernos conocido en este punto de nuestras vidas, con tantos duelos vividos cada uno por su lado, fue decisivo para traer este tema a la mesa", dice Iván. La toxicidad de la letra, aclaran, es deliberadamente caricaturesca, persiguiendo el lenguaje dramático y solemne propio del bolero: la línea que sobrevivió a esa negociación creativa fue "quiero hacer de ti el más oscuro pensamiento", nacida —cuenta Xel— de ese gusto tan mexicano por el drama, la novela y el cine de oro, presente también en las referencias visuales del videoclip.
Sobre la dinámica de trabajo, Iván la describe con una metáfora casera: "cada quien llega al estudio con sus alimentos a la kermés: yo traje tostadas, yo traje pozole. Ponemos sobre la mesa los elementos con los que vamos a jugar y al final se toman decisiones." En el caso específico de "No te puedes ir", subraya, la relación fue "muy 50-50, muy de pregunta-respuesta", distinta a la dinámica habitual entre ambos, en la que Iván también funge como productor y manager de Xel.
Lo que cada uno trajo a la mesa
Al pedirles que nombraran los aportes del otro, Iván destaca en Xel su interpretación —una lectura que trae la tradición del bolero viejo y su formación vocal, pero llevada a un terreno más moderno—, su afinidad melódica, que desde la concepción de la canción propuso las melodías más oscuras que definirían todo el concepto, y su apertura para escuchar y decidir en conjunto.
Xel, por su parte, señala que toda la instrumentación de la canción —percusiones, sintetizadores y más— corrió por cuenta de Iván, además de su manejo consciente de la armonía sin cerrarse a lo experimental. Pero lo que más valora es el espacio de trabajo: "hay mucha libertad creativa, se aceptan comentarios de todo tipo, y siempre hay un rebote muy sabio." Un espacio, notan entre risas, completamente libre y amoroso... nada que ver con la toxicidad de la canción que produjo.
Lo que viene
Por ahora, no hay un EP conjunto en el horizonte inmediato, aunque Iván no lo descarta: "desde que la conozco tengo ganas de hacer un EP con ella, algo más folk o más bolero, porque nuestras texturas vocales se escuchan bonitas juntas." De momento, cada uno avanza en su propio proyecto: Iván produce el disco de Xel, previsto para principios del próximo año, mientras termina de acomodar el lanzamiento del suyo, ya completo, para octubre. Xel seguirá sacando sencillos rumbo a su propio álbum. "Somos un equipo", resume ella, "y seguramente vamos a seguir haciendo cosas juntos, pero por ahora cada quien en su camino, echándonos el ojito a la distancia."